1er debate presidencial:

Dos ancianos midieron

fuerzas con mucho ataque

y poca sustancia

Redacción Nueva Isla

viernes 28 de junio de 2024

El presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, de 81 años, y su adversario, el expresidente republicano Donald Trump, de 78 años, se enfrentaron el 27 de junio en el primero de dos debates presidenciales en la carrera por la presidencia de la nación más poderosa del mundo.

Desde la entrada al escenario en ruta al podio se vio a un anciano Biden caminando de manera frágil e insegura, en marcado contraste con el Joe Biden de 2020. Algo que ratifica la veracidad de los visuales que han estado circulando en redes.

De igual manera, el presidente se mostraba con un rostro fijo, prácticamente sin parpadeo en sus ojos, con una expresión que hemos intentado buscar la palabra adecuada en el diccionario y la mejor que la describe es el término del folklor boricua: “eslembao”.

Sin embargo, en sus respuestas Biden articulaba bien sus pensamientos y no tan solo respondía a la artillería verbal de su adversario, sino que dirigió buenos “golpes” de refutación e intercambio durante todo el desafío.

De hecho, tuvo el primer turno y dió inicio atacando a su archirival desde el saque.

No empece a sus esfuerzos, Biden tuvo sus acostumbrados lapsos mentales y verbales, donde no se le entendieron algunas expresiones.

Por su parte, Trump lució físicamente desmejorado en comparación con 2020, sustancialmente envejecido, pero igualmente firme y dinámico en sus respuestas.

Se notaba el esfuerzo de Trump por mantener una proyección pausada y menos reaccionaria a los ataques de Biden, algo que logró a medias, emergiendo su irreverente carácter, según evolucionaba la velada nada romántica.

Los candidatos respondieron preguntas sobre los temas de: Economía e inflación, inmigración, política exterior y seguridad pública.

Poca sustancia y mucho personalismo:

Más que ofertas programáticas y sustancia en términos de proyecciones de gobierno, los personalismos y “picadas de ojo” fueron la orden del día durante el debate en los estudios de cadena CNN en Atlanta.

Ejemplo de esto fue cuando Biden le dijo a Trump “tienes la moral de un gato callejero” al traer el ángulo de la relación del también magnate inmobiliario con la actriz porno “Stormy” Daniels, algo que Trump negó asegurando que: “No tuve sexo con una actriz de películas pornográficas”.

Como se esperaba, Biden atacó el flanco abierto de su adversario al traer que Trump es el primer expresidente de Estados Unidos en ser convicto de delitos graves y está acusado de incitar al acto de insurrección contra el Congreso del 6 de enero de 2021, entre otros cargos criminales.

Trump, por su parte trajo la convicción del hijo de Biden, “Hunter”, y la información encontrada en su computadora.

Trump calificó de embustero en repetidas ocasiones al presidente y Biden, parecía salir de su marasmo para replicar con el mismo calificativo al expresidente.

En síntesis, aunque con dificultad física y verbal Biden paso al otro lado del “Niágara en bicicleta”, quedó claro que hablamos de un anciano en su ocaso político y profesional, pasado de haberse acogido al retiro.

En comparación, Trump lució fuerte, vital y dinámico, con la capacidad para aguantar cuatro años en el empleo más complejo e intenso en el planeta.

Preocupación en las filas demócratas:

Tras el debate, es claro que el candidato demócrata está dejando a pie en la carretera la guagua del partido repleta de políticos jóvenes con camisas hawaianas y gafas; y se cuestiona si tendrá impulso suficiente para cruzar la meta del 5 de noviembre.

Según una nota en CNN, un legislador no identificado calificó la actuación de Biden como “un desastre” y que es “ininteligible”.

También citaron a “un demócrata que ha trabajado en campañas en todos los niveles de la boleta”, quién “simplemente dijo: ‘Estamos jo****s'”. Es decir, jodidos con Biden, en buen castellano.