COLUMNA DE OPINIÓN

Abogados y la lucha por justicia:

Defendernos de abusos Estado

miércoles 26 de junio de 2024

Esta es la semana que celebramos a la profesión más incomprendida de todas.

Y es que, por más que explicamos no se acaba de entender que los abogados que litigamos no defendemos a los criminales ni a los malos de la película. Los abogados defendemos los derechos constitucionales que son los mismos derechos que usted, su familia y yo tenemos para defendernos de los abusos del estado.

Estos abusos pueden ser desde que le quiten una propiedad cómo sería un terreno, una casa o un vehículo, hasta que le expidan un boleto los policías motorizados, sin tener un motivo fundado para detenerlo.

Créame que esto pasa todos los días y esos uniformados reciben presión para que cumplan cuotas de boletos.

De hecho, los programas donde hay fondos federales cómo es con las campañas contra el alcohol, se pagan en adición al sueldo del policía y se paga muy bien, pero son el premio para aquellos uniformados que expiden muchos boletos y que son creativos a la hora de establecer el “motivo fundado” para la detención legal de un vehículo.

Por eso los boletos por no usar cinturones de seguridad en la noche y los “zig zag” manejando también en la noche, parecen ser producto de la creatividad de algún uniformado.

Más complicado es el caso, donde se detiene ilegalmente a un ciudadano y se ocupan armas y drogas.
Y podrán decir que se lo buscó, pero si hay violación de derechos, se considera “fruto del árbol prohibido” y toda la intervención es ilegal, así como cualquier evidencia ocupada es inadmisible en un tribunal.

Así que, el abogado litigante defiende que sus derechos sean respetados indistintamente de los hechos o de los delitos alegados.

Entonces, permitir la ilegalidad de la detención o del proceso, está reñido con nuestros derechos y con la constitución del país.

Permitir tal ilegalidad o creatividad policiaca o gubernamental, solo abre la puerta a los sistemas totalitarios, donde los abusos de poder son el pan de cada día.

Ahora, un abogado que contrata, está obligado a defender sus derechos indistintamente de sus creencias, de sus pasiones personales y muchas veces de los propios principios personales.

Lo mismo ocurre con el médico que tiene que salvar al criminal que llega baleado a un hospital, o al abogado que llevó en contra su caso de divorcio o de alimentos. Ese es el juramento que hacemos para

ejercer nuestro sacerdocio de hacer justicia.

¿Incomprendidos? Claro. Pero nadie quiere asistir a un Tribunal sin estar acompañado de un buen representante legal, un abogado.

Felicidades a todos los compañeros abogados que cada día luchamos por combatir injusticias, por defender sus derechos y porque brille la verdad.

Y a todos ustedes, amigos lectores, gracias por confiar en nosotros.

El autor es abogado litigante por más de 25 años, analista y conferenciante.