Agonía y muerte:
Crucifican a Jesucristo
en una cruz de madera
Realidad y datos de la ejecución

Redacción Nueva Isla
viernes 3 de abril de 2026
Después de ser entregado a las autoridades romanas el jueves en la noche por Judas, y llevado al Sanedrín ante el sumo sacerdote Caifás, donde lo encontraron culpable de blasfemia y lo condenan a muerte, Jesucristo fue llevado ante el gobernador romano de Judea, Poncio Pilato, quien no encontró causa ni culpabilidad alguna en el acusado por el cargo de sedición contra Roma.
El resto de la historia todos la conocemos, pero ¿cómo fue la muerte de Jesús?.
¿Cómo se origina y que conllevaba la crucifixión como método de ejecución?
Al momento en que se crucifica a Jesús, este método de ejecución llevaba siglos siendo utilizado y era un método que buscaba hacer patente la degradación social del condenado, impartir ejemplo y temor en la población y prolongar su agonía.
Hablamos de una condena reservada para los más viles criminales, al punto que no era aplicada a ciudadanos romanos.
Los asirios fueron los primeros en utilizar un método de muerte clavando a sus víctimas en postes de madera. Posteriormente el método fue utilizado por los persas.
En el año 519 a.c, el Rey Darío I de Persia ordenó la crucifixión de 3,000 de sus enemigos en Babilonia.
Alejandro Magno de Macedonia utilizó el método y luego se propagó por Egipto, Siria y Cartago, perfeccionándose durante siglos para mayor eficiencia.
Según el político y filósofo romano Cicerón, la crucifixión era el castigo «más cruel y aterrador» que podía existir.
La víctima de la crucifixión era golpeada y azotada brutalmente. El propósito, además de castigar al condenado, era minar su fortaleza, flagelarlo de tal manera que de por sí solo lo ponía en riesgo de muerte.

El látigo utilizado era el flagrum, el cual tenía muchos flecos de cuero y en sus puntas se le adherían huesos y fragmentos metálicos, para producir aún más daño.
Este era realmente un látigo múltiple que desgarraba la piel e inclusive arrancaba trozos de carne, de acuerdo al verdugo que lo utilizara.
El proceso producía pérdida de sangre e iniciaba un proceso de infección inmediato en el cuerpo del condenado, que en muy poco tiempo produciría fiebre y deshidratación.
En el caso de Jesús, le enterraron en la cabeza una corona de espinas, produciendo aún más daño y dolor.
El hecho de poner a cargar la pesada cruz por un largo tramo sobre el hombro del condenado, muchos de los cuales no podían hacerlo, infrigía aún más desgaste a su comprometido estado físico, además de lograr el cometido de drenar aún más la moral y dignidad de la víctima.
Jesús fue crucificado en el monte Gólgota, a las afueras de Jerusalén, cuya traducción es «calavera», por la similitud de sus rocas a esta imagen desde la distancia.
El condenado era clavado con sendos clavos de hierro, sucios o mohosos, que atravesaban sus muñecas y no la palma de las manos, para que no se desgarrara la carne y pudiera soportar el peso.
Igualmente, las piernas eran clavadas cruzadas sobre los tobillos, una sobre otra, a través de los huesos metatarsianos.
El dolor era tal que los gritos, con las pocas fuerzas que le quedaban a los condenados, podía escucharse a distancia.
Muchos condenados perdían la conciencia en el proceso.
A partir de ese momento y al ser tosca y brutalmente levantada la cruz para ser erguida en sus huecos de soporte, se intensificaba el dolor por el peso del cuerpo sobre los huesos y se multiplicaba la agonía.
Hablamos de una muerte generalmente lenta que llegaba tras un fallo multiorgánico, que generalmente incluía un colapso circulatorio, debido a un shock hipovolémico por la pérdida de sangre y deshidratación.
La principal causa de muerte era la insuficiencia respiratoria que les producía
asfixia.
Como sabemos a raíz del relato bíblico, Jesús se mantuvo consciente y emitiendo expresiones breves y audibles, mayormente con su padre celestial.
«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Lucas 23:34
«Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». Marcos 15: 34
Muchos condenados duraban días en morir, y en algunos casos para acelerar la muerte se golpeaban brutalmente rodillas y piernas para quebrar los huesos, provocando aún más dolor, infección, pérdida interna de sangre y líquido, pero sobre todo, impidiendo que los condenados se levantaran un poco para respirar usando los músculos de las piernas, lo cual precipitaba su rápida muerte por asfixia.
Jesús murió relativamente rápido, antes de que tuvieran que quebrarle las piernas y así estaba escrito que sucedería en el Antiguo Testamento: «Él guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado», Salmo 34:20. Y así lo dejó saber Juan en em Nuevo Testamento: «Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo», Juan 19:36.
Jesús murió a sus 33 años, en la flor de la salud y la juventud.
Al encomendar su espíritu a Dios y expirar, entre las 3:00 p.m. y 6:00 p.m., según el relato bíblico antes del inicio del Sabbath o sábado sagrado, que inicia a la puesta del sol, se produjo un fuerte sismo que rompió estructuras incluyendo daños significativos en el templo.
«Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente este era Hijo de Dios». Mateo 27: 51:54
¿Valió la pena la muerte del Maestro? ¿Qué significado tiene esa sangre inocente derramada? ¿Quién la merece? ¿Había veracidad en sus palabras y enseñanzas?
Esperemos al domingo a ver qué pasa.




