Alarma en Puerto Rico:
No hay niños seguros
ante invasión de serpientes
Cuestión de tiempo para la tragedia

Redacción Nueva Isla
martes 6 de agosto de 2024
La descomunal invasión de serpientes de gran tamaño en Puerto Rico mantiene en alerta, tanto a las autoridades, como a la ciudadanía en general, toda vez que se trata de especies que pueden llegar a alcanzar entre 14 y 32 pies.
Hablamos de la boa constrictor que puede llegar hasta los 14 pies de largo; la ball python que puede alcanzar los 30 pies y la pitón reticulada, que puede llegar a medir hasta 32 pies de largo.
Todas estas especies invasoras, sin depredadores naturales de importancia, se han reproducido en la Isla de manera sencillamente descomunal, al punto de salir de sus entornos vegetativos y acceder a sectores urbanos, donde representan un serio peligro, no tan solo para animales domésticos, sino para las familias puertorriqueñas, especialmente niños, infantes y bebés en cuna.
Tal fue el caso de una serpiente de 17 pies capturada, debajo de una acera en pleno casco urbano de Naranjito.

Una serpiente de 20 pies de largo solo necesita un hueco de seis a ocho pulgadas para ingresar a un hogar o recinto cerrado.
Son muchas las personas que dejan puertas o ventanas abiertas, por donde pueden acceder estos animales.
No solo los niños corren riesgo:
Tal como reza el subtítulo, aunque las autoridades en Puerto Rico se han concentrado en advertir sobre el peligro inherente sobre mascotas y niños, lo cierto es que estos animales son depredadores agresivos que no discriminan.
Existe un vasto historial de ataques a personas adultas que han sido devoradas por estas especies de serpientes.
En 2017, un agricultor de 25 años en la Isla de Celebres, Indonesia, fue devorado por una pitón reticulada de 22 pies.
En 2018, una mujer de 54 años, también de Indonesia, fue tragada por una piton reticulada de 23 pies.
Según una publicación de National Geographic del 22 de junio de 2018: «Un estudio publicado en 2011 demostró que un grupo de personas que vivía en las junglas filipinas no solo compartía una historia evolutiva con las serpientes, sino que también competía con ellas. Un sondeo determinó que el 26 por ciento de los hombres de la aldea habían sido atacados por pitones», reza la publicación.
La mayor parte de estos ataques a humanos por parte de pitones reticuladas se han producido en Indonesia, de donde son originarias, con la abismal diferencia en comparación a Puerto Rico, de que allá existe una amplia variedad de depredadores naturales, encabezados por los tigres y otros muchos depredadores que mantienen a raya y en balance la población de serpientes de gran tamaño.
Tan reciente como en julio de 2024, otra mujer de 36 años fue devorada por una pitón.
El argumento de que «los ataques a seres humanos son muy raros» solo satisface a quienes no los sufren, pero no a las familias impactadas por una tragedia como esta.
En Puerto Rico, es cuestión de tiempo para que surja la tragedia, toda vez que al ritmo de reproducción de estos animales, prácticamente no habrá lugar seguro en nuestros campos y montañas, algo que le debemos a imbéciles que han traído o adquirido estos animales y luego se le han escapado o sencillamente las han liberado.
Por otro lado, y según una fuente de entero crédito que se comunicó con este medio, existe gran preocupación por parte de las autoridades ante el hallazgo de víboras como la Cobra en Puerto Rico.


