HISTORIA Y CULTURA

Antonio Cesaní pionero

de los deportes extremos

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foto articulo Javier Cesani Roman1c
lunes 21 de julio de 2025

Mi abuelo lo llamaba «tío Toto», lo cual todavía me produce un poco de «pachó» referirlo por su apodo. Un mayagüezano de principio del siglo XX, que se apoderó de las nuevas tendencias en la recién nacida industria automotriz.

Transcurrían las décadas del 10 y del 20 y los autos llegaban desarmados al muelle, dentro de unas cajas de madera. Los traía don Santiago Panzardi Fittipaldi, con su línea de carros «Pope», y los armaba el genio de la fundición Carlo, don Simón Carlo.

Para bendición de Chago, su cuñado, Antonio Cesaní o «Toto», era mecánico por autonomasia.

Ambos se casaron con Inés y Teresa, las hijas del ingeniero mecánico, Juan Ignacio Bascarán Quintero, constructor de la afrancesada plaza del mercado del pueblo.

Y Chago, no tan solo se ganó un mecánico, sino un buen chofer y copiloto de carreras de auto y motoras.

En ausencia de pistas, muchas de estas carreras eran efectuadas en los diversos hipódromos del país, incluyendo la legendaria carrera del «Rey de la Montaña», subiendo los caminos del barro rojo de un indomable, Cerro de las Mesas.

Tan bien le iba a Chago, que incursionó como promotor y apoderado del nuevo deporte: la pelota. Con su equipo «El Pope», como la marca de sus vehículos.

Nuevamente, emerge la figura de su cuñado, Toto, deportista natural y buen pelotero, quien asumió el rol de capitán del equipo. También fue pilar ofensivo en la novena del “Fisk”, fuerte contendor del equipo capitalino “All San Juan”.

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Por su desempeño en el terreno de juego, Toto fue reclutado por el “All San Juan», marcando records acá en la Isla por los cuales algunos de sus compañeros norteños de equipo están en el Hall of fame de Cooperstone, inclusive con números inferiores. Dato escrito por el historiador Héctor Marrero sobre el baseball romántico.

En medio de la movida sanjuanera del mayagüezano, le ofrecen ser el primer profesor de mecánica automotriz en la Universidad de Puerto Rico (UPR), dándole tanto prestigio que lo contrataban para anuncios como garantizador de calidad de los autos Hudson de la P.R. Distributors.

El mudarse a la capital conllevó una nueva casa en la nueva urbanización Floral Park, que para aquel entonces era zona residencial de la alta sociedad, dato que fue reseñado por la prensa de la época como uno de los nuevos inquilinos.

Otro dato recogido en los rotativos del país, menciona cuando fue objeto de la donación del alegado auto más antiguo que existía en la isla, según la prensa.

Sus descendientes heredaron su pasión por el reto y el deporte, siendo su hijo Felipe de los primeros certificados en manejar helicópteros para el gobierno en la isla. Como jugador de baloncesto, Felipe está en el salón de la fama de Río Piedras. También su hija, Josefina alcanzó logros significativos en pista y campo en la UPR. Incluido su nieto, Carlos Aparicio Cesaní, quien fue un reconocido dirigente de baloncesto y propulsor del deporte Carolinense.

En fin merece que se escriba un libro completo para el tío Antonio Cesaní Bez, con todo y su apodo.

El autor es historiador con sobre 20 años de experiencia en administración de museos, tales como: Museo Eugenio María de Hostos, Museo Casa Grande y Museo Pilar Defilló. Conferencista sobre la función de los museos en la sociedad y sobre la vida de Eugenio María de Hostos.

 

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