Entre los poetas y escritores de calibre mundial, Puerto Rico cuenta con un acervo de figuras y personalidades que le dan lustre a nuestra historia, cultura y proyección literaria internacional.
Entre esta constelación de hombres y mujeres, profundamente sensibles y creativos podemos mencionar a: María Bibiana Benítez, Alejandro Tapia y Rivera, Virgilio Dávila, José Gautier Benítez, Lola Ramírez de Tió, Luis Palés Matos, Manuel Alonso, Julia de Burgos, Mercedes Negrón Muñoz, Juan Boria, Salvador Tió, Concha Meléndez, René Marqués, Enrique Laguerre, Sylvia Rexach, Francisco Manrique Rivera ,Isabel Freire Matos, Rosario Ferré y Olga Nolla, entre otros no menos importantes exponentes literarios.
En esta sección de nuestro medio, NUEVAISLA.com estaremos publicando piezas y extractos de ese acervo literario boricua, el cual trasciende generaciones y se impone sobre el firmamento, más allá de su época, para orgullo de nuestra patria y nuestro pueblo, sobre colores e ideologías, fundiéndose en el ondear majestuoso de nuestra bandera puertorriqueña.

Y TU ABUELA ¿AONDE ETÁ?
Por: Juan Boria (1906-1995)
Ayer me dijiste: negra
y hoy te voy a contetá…
mi madre se sienta en la sala,
y tu abuela ¿Aonde etá…?
ayer me dijiste: negra,
y hoy te voy a contetá…

Y tu abuela ¿Aonde etá…?
Yo tengo el pelo e caíllo
el tuyo es seda na má,
tu pai lo tiene bien lasio
y tu abuela ¿Aonde etá…?
Tu color te salió blanco;
y las mejillas rosá,
los labios los tienes finos
Y tu abuela ¿Aonde etá…?

A ti te gusta el fo trote
y a mi bruca maniguá
si es tu orgullo de blanco
Y tu abuela ¿Aonde etá…?
eres blanquito enchapao
que dentra en sociedad
temiendo que se conozca
la mamá de tu mamá.
La probe se está muriendo
al verse tan maltratá
que hasta tu perro le ladra
cuando ella etá lavá.

Muy bien que yo la conozco
se ñama Siña Tatá
tú la econde en la cocina
porque es prieta de verdad.

Aquí el que no tiene dinga
tiene mandinga , ja, ja.
Y por eso yo te digo:
Y tu abuela… ¿Aonde etá…?

ALMA ADENTRO
Por: Sylvia Rexach (1922-1961)
Triste caravana de recuerdos
por mi mente ha pasado
rastro de nostalgia que ha
dejado un amor ya fracasado.

Ojos que te buscan aun sabiendo
que no estarás a mi lado
ojos que suplican que un
milagro te devuelva a mis brazos.

Que dificil es entrar de lleno
a una vida sin encantos,
donde ni la pena puede ahogarse
en la inmensidad de un llanto.

Y de noche,
mi corazón despacio
presentirá tu imagen
perdida en el espacio.

Y de noche,
mi corazón te nombra
al presentir tu imagen
vagando entre las sombras,
triste maldición.

A UNA DAMA
Por Alejandro Tapia (1826-1882)
Con gozo mi pluma escribe
en tu libro de memorias
estos versos, que aunque humildes,
sinceros del alma brotan.
Mujer bendita del cielo
del cielo bendita esposa,
mujer que diste por hijas
en vez de mujeres, rosas.

Tú has debido ser tan bella
como la espléndida aurora,
mecerse debió tu cuna
entre perfumes y aromas,
ser debió tu primavera,
como ninguna, señora,
puesto que has dado por hijas
en vez de mujeres, rosas.

Las flores en tu himeneo
darte debieron coronas,
hicieron tu epitalamio
las dulces aves cantoras,
porque solo así pudieras
(tú la más bella entre todas)
dar a natura por hijas
en vez de mujeres, rosas.

Que premie el cielo tu unión
con el esposo que adoras,
que te celebren los genios
cual bella madre de hermosas,
y natura agradecida
al ver que tú, bienhechora
con un ramo de primores
has ornado su corona,
proclame que das por hijas
en vez de mujeres, rosas.

PARA ESCRIBIR ESTE POEMA
Por: Rosario Ferré (1938-2016)
Para escribir este poema
¡Oh musa! yo te juro
Que se acumulará el polvo en los sillones.
Que los calderos ocultarán su bochorno
Al fondo de la olla.
Que el asado se carbonizará en el horno
y los cubiertos amortiguarán su tintineo
sobre el mantel de hilo de la mesa.
Que las papas multiplicarán sus rizomas
y los tomates se pudrirán en la heladera.
Que el caos de ropa sucia acumulará
su túmulo de fantasmas anudados
al fondo de la pileta del lavadero.
Que el timbre se hundirá en el marco de la puerta
y el teléfono sonará con una rabia larga
sin que nadie conteste.
Pero sobre todo ¡Oh musa!
te prometo
que la noche sostendrá mi cerebro entre sus manos
como una flor que se abre al universo.