arte y cultura
UN SUEÑO
Por: José Gautier Benítez (1848- 1880)
Soñé que la mujer a quien adoro
con infame perjurio me engañaba
y a otro amante feliz, le abandonaba
de su amor el bellísimo tesoro.

Soñé que apasionado, que sonoro
su beso en otra boca resonaba
y aunque el sueño mis párpados
cerraba los abrían las fuentes de mi lloro.

Si en el drama futuro de mi vida
tan inmenso dolor me está esperando
que la muerte de mí compadecida

antes me brinde su reposo blando
porque más que la tumba me intimida
mirar despierto lo que estoy soñando.

CANCIÓN AMARGA
Por: Julia de Burgos (1914- 1953)
Nada turba mi ser, pero estoy triste.
Algo lento de sombra me golpea,
aunque casi detrás de esta agonía,
he tenido en mi mano las estrellas.

Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser poeta,
de cantar y cantar, sin que se rompa
la tragedia sin par de la existencia.

Ser y no querer ser… esa es la divisa,
la batalla que agota toda espera,
encontrarse, ya el alma moribunda,
que en el mísero cuerpo aún quedan fuerzas.

¡Perdóname, oh amor, si no te nombro!
Fuera de tu canción soy ala seca.
La muerte y yo dormimos juntamente…
Cantarte a ti, tan sólo, me despierta.

cintillo NuevaIsla Arte y Cultura

POST UMBRA
Por: Concha Meléndez (1895- 1983)
Vendrá un día el arcángel de la muerte
a dormirme en su abrazo largo y frío;
pero tendré, lo único que es mío:
mi lira de marfil, cuando despierte.

Despertaré en la eternidad más fuerte,
cual una flor al beso del rocío;
en una estrella cruzaré el vacio,
y miraré como el Señor convierte

los nobles ideales en fulgores…
Veré cómo, fundiendo sus amores,
las bellas islas triunfarán, hermanas…

Y, con la misma fe que ahora me inspira,
¡una vez más resonará mi lira
cantando las grandezas antillanas!

MI VERSO
Por: Francisco Manrique Cabrera (1908-1978)
Donde mi verso pone el puño
nacen montañas
con sus ríos y pájaros;
cantan quebradas,
con sus piedras y charcos;
cielo y sol se aproximan
vegetalizando
hasta el sueño profundo
de los arados.

Cuando mi verso avanza
voz a caballo,
el paisaje se duele
de ser tan claro.

Si mi verso en el baile
mata el quinqué
─¡ay lo lé!─
mueren todos los gritos,
no hay para quién.

Cuando mi verso salte
ventana afuera
pensará la montaña:
se ha hundido por el aire mi tierra tierra.

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cintillo Jose L. Silva Diaz
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