Buscan reducir 2,500 millones
dosis diarias de antibióticos
a fuerza de vacunas


martes 15 de octubre de 2024
Según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) «las vacunas contra 24 patógenos podrían reducir la cantidad de antibióticos necesarios en un 22%, o 2.500 millones de dosis diarias definidas, a nivel mundial cada año, lo que respaldaría los esfuerzos mundiales para abordar la resistencia a los antimicrobianos (RAM). Si bien algunas de estas vacunas ya están disponibles pero se utilizan poco, otras deberían desarrollarse y comercializarse lo antes posible», reza el comunicado de prensa.
Esta visión y política pública deja ver la hoja de ruta por donde viene la «nueva» tendencia médica, que se vió incrementada durante la pasada pandemia: las vacunas al frente de la carreta de la salud de manera omnipresente, cambiando en gran medida el enfoque preventivo sobre el cual se desarrollo el concepto vacuna, por uno cuasi curativo, que ha levantado serios cuestionamientos.
«La resistencia a los antimicrobianos se produce cuando las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos dejan de responder a los medicamentos antimicrobianos, lo que hace que las personas se enfermen más y aumenta el riesgo de enfermedad, muerte y propagación de infecciones que son difíciles de tratar. La resistencia a los antimicrobianos se debe en gran medida al uso indebido y excesivo de los antimicrobianos… Las vacunas son una parte esencial de la respuesta para reducir la RAM, ya que previenen infecciones, reducen el uso y el uso excesivo de antimicrobianos y retardan la aparición y propagación de patógenos resistentes a los medicamentos», expresa el comunicado.
El documento asegura que «las personas vacunadas tienen menos infecciones y están protegidas contra posibles complicaciones derivadas de infecciones secundarias que pueden requerir medicamentos antimicrobianos o ingreso hospitalario… A nivel mundial, los costos hospitalarios del tratamiento de los patógenos resistentes evaluados en el informe se estiman en 730 mil millones de dólares cada año. Si se pudieran implementar vacunas contra todos los patógenos evaluados, se podría ahorrar un tercio de los costos hospitalarios asociados con la resistencia a los antimicrobianos», rezan las declaraciones escritas del organismo rector de la salud mundial.
La idea es producir más y más vacunas, y dosificar más y más veces, a más y más personas, en lo que a todas luces se ha convertido en la era de las vacunas.
Las vacunas, muchas de las cuales no protegen de la infección para la cual fueron creadas, como por ejemplo las del COVID-19, son ahora presentadas como un tipo de arma conceptual de tratamiento de enfermedades, llegando a atribuirle la capacidad de alegadamente poder eliminar 912,500 millones de dosis de antibióticos al año. Algo que un sector médico cuestiona, alegando que si bien es cierto que las vacunas pueden ayudar a prevenir enfermedades, no se traduce en sustitución a los tratamientos antimicrobianos y virales, ni impactaría la creciente resistencia a los mismos de la manera en que se está presentando.
Las nuevas vacunas ARNm, como la del COVID-19, han sido objeto de serios señalamientos por miles de médicos y científicos, quienes le atribuyen una avalancha de coagulopatías, problemas cardiológicos, neurológicos y respiratorios, entre otras muchas reacciones a corto, mediano y largo plazo, en gente joven que previo a su repetida inoculación eran personas saludables, incluyendo un aumento desproporcionado en muertes en la población joven, muchas de ellas debido a coágulos y hemorragias.
De hecho, hay un sector médico en el campo de la inmunología, que cuestiona los excesos de vacunación de todo tipo, más aún por la gran existencia de polimorfismos en las poblaciones, los cuales predisponen a reacciones adversas y para los cuales apenas existe una política de cernimiento prevacunación; esto además de atribuirle ser agentes de erosión inmunitaria sobre nuestros sistemas naturales, en lugar de hacerlos más robustos y resilientes.
Existe tanto el debate en torno a la vacunación, vacunación excesiva y vacunación con algunos tipos de «vacunas» experimentales, así como un creciente discurso omnipresente para crear y poner en circulación más vacunas, por parte de las autoridades salubristas mundiales.
Se cuestionan también los intereses económicos detrás de este marco y política pública.
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El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC


