Cal y arena en el desarrollo
de buques de guerra
no tripulados de EE.UU.
Se alega servirán para enfrentar a China

Redacción Nueva Isla
“Durante una prueba naval estadounidense frente a la costa de California el mes pasado, diseñada para mostrar los mejores barcos no tripulados autónomos del Pentágono, una embarcación se detuvo inesperadamente. Mientras los funcionarios se apresuraban a arreglar un fallo del software, otro barco no tripulado se estrelló contra el costado de estribor del barco inactivo, saltó por encima de la cubierta y se estrelló nuevamente en el agua”, reza la nota de prensa en exclusiva.
Según se informa: “El enorme impacto de los drones marítimos en la guerra de Ucrania, han reiterado la necesidad de enjambres autónomos de drones aéreos y marítimos para frenar un posible avance de China a través del estrecho de Taiwán. El propio Taiwán ha comenzado a adquirir sus propios drones marítimos”.
Hablamos de un cambio sustancial de paradigma militar, en donde los gobiernos apuestan a elementos autónomos para hacer el mayor daño, con la mayor precisión y el menor costo de vidas. Pero el costo económico es sencillamente astral y no se limita a drones, sino que también involucra el desarrollo de una generación de soldados robots humanoides, algo que ya está siendo producido en masa en China.
Se dice que alegadamente, Trump está obsesionado con el asunto y próximamente se estará informando sobre una iniciativa a gran escala en torno a este tema.
Retornando a los buques de guerra tipo dron, la idea se basa en que si Ucrania produce lanchas drones a un costo de $250,000 por unidad, y están teniendo éxito en los mares, ¿qué tal si mejor construimos buques con capacidad autónoma para dirigir misiles de corto y mediano alcance?
De hecho, existe la oferta ante la ambiciosa demanda, y los constructores navales y proveedores de software buscan ser contratados para proyectos marítimos autónomos de mayor envergadura para la fabricación de submarinos no tripulados y buques de transporte de carga. En un futuro cercano, hablar de portaviones autónomos no tripulados, repletos de drones aéreos, no sorprenderá a nadie.
Estados Unidos no es neófito en este juego y lleva más de diez años trabajando en diversos proyectos de desarrollo de embarcaciones militares no tripuladas. Sin embargo, los vertiginosos avances de los últimos años por parte de la competencia y enemigos, ha provocado una espiral de aspiraciones a otro nivel.
Tras los incidentes reportados, la Unidad de Innovación de Defensa (DIU) del Pentágono, le canceló indefinidamente el contrato piloto a la empresa L3Harris (LHX.N), una de las empresas que proporciona el software para estos drones marítimos.
Según ha trascendido, otras dos empresas se encuentran trabajando simultáneamente en los prototipos: BlackSea, que produce barcos bajo el modelo “Global Autonomous Reconnaissance Craft” y Saronic, fabricante del dron marítimo “Corsair”.
De otra parte, la Oficina Ejecutiva del Programa de Combatientes Pequeños y No Tripulados (PEO USC), adscrita a la Armada de EE.UU. ha estado realizando pruebas exitosas con el software utilizado para controlar los buques de BlackSea.
Esta tendencia de diseño y producción de todo tipo de dispositivo militar autónomo, a costos inimaginables, está siendo observada a nivel global por naciones como: China, Rusia, Corea del Norte, India y Reino Unido, entre otras.
Las viejas guerras han quedado atrás, y ahora con toda esta inversión se presume que no será para enmohecerse, por lo que no solo se trata de un intercambio de rugidos, muestra de garras y colmillos, o de si surgirá un ataque que desencadene en un conflicto de gran proporción, sino cuándo.
buques de EE.UU., buques de EE.UU., buques de EE.UU., buques de EE.UU., buques de EE.UU., buques de EE.UU., buques de EE.UU.



