x
x
La gloria de Dios padre todopoderoso descienda sobre usted y su familia................................La Capilla esta abierta a todo publico....................Con enseñanzas y oraciónes cristianas NO denominacionales...................... quiérese decir que no pertenece ni responde a denominación o movimiento religioso alguno..........................La Capilla de NUEVA ISLA.COM es un espacio en la internet dedicado a la reflexión espiritual y la oración
La Capilla
En NUEVA ISLA.com
La Capilla
Carta al hermano ateo: Nadie habla con tanto ímpetu de algo
que no existe.
El ateo, generalmente es una persona inteligente que acepta como cierto  todo lo que pueda palpar mediante
sus sentidos o mediante prueba científica.
En muchos casos, no en todos, el  ateo proviene de familias y enseñanzas cristianas, pero no encontró espa-
cio a sus interrogantes en ellas. A veces sintió rechazo o falta de respuesta en el cristianismo y le atribuyó la
misma a un vacio, un vacio que justifica y representa la inexistencia de Dios.
El ateo descarta la fe como algo en lo que se pueda confiar, pero tiene fe en que Dios no existe.
El ateo vive preso en el alcance  de su inteligencia.   Para  el ateo, los límites del mundo, el universo y la exis-
tencia, se limitan a lo que pueda alcanzar con su conocimiento o el de la civilización y ciencia, que de manera
empírica le puedan demostrar.
Sin embargo cree en sus percepciones y las da por hechos probados. Cree en filosofías, en eventos paranor-
males, en sinnúmero de misterios sin resolver,  menos en la existencia de un ser supremo, un Dios.
El ateo cree en el ser humano y le atribuye poderes increíbles a la mente, con la cual justifica cualquier even-
to denominado milagro. Cree que se puede sanar a sí mismo   o sanar  a otros con solo creer en el poder de
la mente, sin darse cuenta que ese es un principio de fe natural que emana de lo que llama inteligencia.
El ateo cree tanto en el poder de la mente que piensa que ésta puede crear cosas, bien sean etéreas, nomi-
nales, conceptuales… en fin cree que la mente es capaz de crear tangibles e intangibles.
Si esto es así, Dios
existiría como creación del propio ser humano, con el poder de la mente de miles de millo-
nes
 de  personas.  Dios existiría entonces como una cuestión de hecho o de fuerza mental. Siguiendo el con-
cepto humanista del poder de la mente, Dios existiría, creado por el propio hombre y su “poderosa mente”.
¿Qué tema en el mundo es más intenso, antiguo y controversial que la existencia de Dios?¿Un debate de tal
magnitud por algo que no existe?¿Pero en verdad no existe?
Muchos ateos no creen en Dios, pero creen en el espíritu, en una rencarnación o en una energía encapsula-
da  en  su cuerpo,  que  se  libera y no se pierde en el momento de la muerte. Creen en algo, más allá de si
mismos, y eso es un principio de fe.
La fe en el contexto bíblico,  en  ese  libro para algunos obsoleto o hecho para tontos y mediocres, se define
como:
"La certeza de lo que se espera; la convicción de lo que no se ve" Hebreos 11:1
Los ateos tienen fe en que Dios no existe, y hacen la apuesta más arriesgada que un ser humano pueda ha-
cer, la  que no harían en una mesa de juego o en un deporte que practiquen: Apostar su vida y la de sus se-
res queridos, todo por nada.
Si Dios, el mismo que abrió el mar en dos, permitiendo el paso de su pueblo, y lo mantuvo con sombra, agua
y comida durante 40 años vagando por el desierto, existe, y usted simplemente cree que existe, tiene la opor-
tunidad de una vida presente y futura mucho mejor, o tal vez disfrutar junto a su familia de una tierra prometi-
da después de la muerte.
Es bastante sencillo: Si no existe Dios y usted cree que existe, usted no perderá nada, porque al final del ca-
mino, el cristianismo lo que presenta son postulados que incluso en lo social ofrecen una mayor calidad de vi-
da personal, familiar y comunitaria.
Pero piense bien: Si Dios existe, y usted ha dedicado parte de su vida,  no tan solo en negarlo, sino en sem-
brar la duda entre sus amigos y familiares, para que se unan a su encumbrada intelectualidad y ateísmo, lla-
mando hasta tontos  e  imbéciles a los cristianos, usted lo pierde todo, pierde toda posibilidad de lo que ofre-
ce simplemente creer en Dios.
Si usted es ateo, tiene  aún  tiempo de salvar lo último que le quedará en la mesa antes de su último suspiro,
que no sabe si es hoy, mañana o cuándo: La Oportunidad. Una posibilidad de una vida después de la muer-
te, en una dimensión muy distinta a la carne y materia que usted conoce.
Mejore sus posibilidades  y haga  una  apuesta de vida eterna para usted y los seres que ama y que confían
en usted. Haga una apuesta en donde pueda ganarlo todo sin perder nada, y no, perderlo todo por nada.
A Dios usted no lo podrá tocar, pero  lo podrá sentir. Dios existe y tiene grandes cosas para usted y su fami-
lia.  Cosas  que  este mundo,  las riquezas y placeres, no alcanzan ni pueden ofrecerle. Dese la oportunidad
de conocerlo.
Extienda su mano y disfrute de una relación personal con un Dios vivo y universal. Un Dios poderoso, restau-
rador, milagroso, trascendental, maravilloso... que nada tiene que ver con el fanatismo de los hombres y mu-
jeres. El fanatismo no forma parte de la definición ni el carácter de Dios.  
Comprendiendo el ateísmo y diferenciándolo del agnosticismo:
Para los seguidores del pensamiento agnóstico, es inútil considerar temas de índole filosófica o religiosa
que  se  vinculen  con realidades intangibles, que se encuentran más allá de su entendimiento, pues se-
gún ellos, la razón  humana  no  es  capaz de acceder a un conocimiento cierto de la esencia de Dios ni
de fundamentar racionalmente su existencia.
Existe una diferencia  fundamental  entre  el agnóstico y el ateo relacionada con la comprensión que tie-
nen uno  y  otro acerca de la naturaleza de la divinidad: el agnóstico, pese a no poder afirmar la existen-
cia de Dios,  considera  que este conocimiento se le escapa en esencia, de modo que, tampoco, puede
negarla;  el  ateo,  en cambio,  niega  de plano la existencia de Dios y de cualquier forma de divinidad o
entidad superior que trascienda la materia.
A fin de cuentas, ambos se distancian de Dios
NUEVA ISLA.com te exhorta a mantenerte en contacto con ese único Dios, el que vive y reina por los siglos
de los siglos. El que está ahí cuando tus amigos te fallan. El que no se quita de al lado de sus hijos,
dispuesto a darles perdón y otra oportunidad.  El que negamos a raíz de nuestra inteligencia y al que
imploramos en nuestro dolor y crujir de dientes. Así también te invitamos a leer y a estudiar la biblia.
En las Sagradas Escrituras encontrarás una fuente inagotable de sabiduría y alimento espiritual.  
Esta sección es un remanso cristiano.
Una esquinita virtual para acercarnos a Dios.
No representa ni forma parte de ninguna iglesia
ni denominación religiosa.
No aceptamos dinero. No buscamos
reconocimiento personal.

Alabado sea el nombre de Dios.
Toda la gloria y la honra sea para él.
x
NuevaIsla.com
La Web que lo tiene todo para todos en Puerto Rico
Noticias de Hoy   /  ¿Que Hacer el Weekend?   /  Turismo   /  Remedios Naturales   /  Venta de Carros   
¿Qué relación guardan los crímenes en nombre de Dios con Dios?
La respuesta a la anterior pregunta es NINGUNA. A lo largo de los siglos se han cometido injusticias
y crimenes horribles en alegado nombre de Dios.
Delitos de todo tipo, asesinatos, violaciones, etc, han sido cometidos por sacerdotes,pastores y "fie-
les" de iglesias.
Sin embargo, ninguno de estos actos tienen que ver con Dios  sino con los hombres y el fraude de
utilizar a Dios o sus funciones eclesiásticas como subterfugio para cometer sus actos.
De hecho, ni los lideres religiosos  ni  los sacerdotes o pastores ni las propias iglesias, son el cami-
no a Dios,  sino su hijo Jesucristo, sus enseñanzas limpias y transparentes, y su carácter incorrom-
pible, junto a los evangelios contenidos en la Biblia.
No se deje confundir con los actos de los hombres  y mujeres  o con los rituales  eclesiásticos que
nada  tienen  que ver con Dios, sino con el libre albedrío  de  seres humanos imperfectos, pecado-
res, inescrupulosos, ambiciosos, etc.