HISTORIA Y CULTURA
Casa de los Ponce de León:
Vigía de los tiempos
en San Germán


lunes 26 de enero de 2026
No se discute que ese reconocimiento es atribuido y lo ostenta el Palacio de Santa Catalina, mejor conocido como La Fortaleza, construido en 1533 y 1540 por orden del rey Carlos I de España.
Sin embargo, retornando a los vínculos con el célebre conquistador, uno de sus descendientes, su biznieto, Miguel Ponce de León decidió construir su residencia bastante retirada de la de su ancestro, en unos terrenos heredados en la actual San Germán. Y como pueden observar, señalo que se trata de la «actual», porque la fecha en que se construyó fue el año 1730. Otros más osados la retraen mucho más atrás, identificando el lugar como las «Lomas de Santa Marta», y sus vecinos contemporáneos, los frailes dominicos.
La corona les otorga cientos de cuerdas, que por su inmensidad, entre otras razones, el tiempo se encargó de borrarle sus centenarias colindancias; dejando como mudo testigo a la iglesia Porta Coeli y su desaparecido convento aledaño.

Años más tarde, la residencia recibe a los decendientes del antiguo San Germán de las ribieras del río Guarabo (Añasco) y otros pueblos, quienes al principio denominaron su estancia y periferia como “La Nueva Salamanca”. Sin embargo, se impone el nombre que tanto orgullo portaron sus abuelos al pueblo.


Su más reconocida inquilina lo fue Dolores Rodríguez Ponce de León, mejor conocida como Lola Rodríguez de Tió (1843-1924), insigne poeta y escritora puertorriqueña, autora entre muchas otras obras como “Mis cantares” y “Mi Ofrenda”, de la versión revolucionaria de nuestro himno nacional “La Borinqueña”, en 1868, en la cual posteriormente se inspiró don Manuel Fernández Juncos (1846-1928) para su versión oficial en 1901.
Los cimientos de la Casa de los Ponce de León posee anchas paredes de mampostería, piedras de río y ladrillos, que fueron erigidos para sostener por siempre, allende el tiempo, la histórica estructura. Como así mismo lo hacen actualmente con el Casa Museo Aurelio Tío, donado por la familia Tío a la Universidad Interamericana, mejor conocida como el “Poli”, junto con su extenso archivo histórico, único en Puerto Rico.
Como toda casa de familia, conllevó cambios a lo largo del tiempo para acoger las necesidades, así como adversidades y desafíos.
Su primera intervención estructural fue realizada en el 1905, por el maestro de obras el Barón Capriles. Mientras el terremoto del 1918 cobró su cuota, teniendo que ser reparada por el reconocido ingeniero, Blas Silva Boucher (1869-1949).
Su actual fachada en concreto fue realizada en 1949, año en que fallece Silva Boucher, por el arquitecto Miguel Carlo y el ingeniero Andrés Cruz. Intervenciones bajo el manto protector de la Universidad Interamericana.
Lo que se percibe como el área más primitiva sería su primer piso, sostenido por arcos internos, recibiendo a los visitantes una peculiar lámpara colgante, que por su sobriedad puede que haya sido adaptada de velas a un uso eléctrico.
En el área del comedor se puede observar las vigas de madera, junto a la muralla expuesta de mampostería, mudo testigo de siglos de familias antiguas en sus faenas diarias.
Me sirvieron de guía para esta nota los documentos utilizados por Don Aurelio Tió para nominar la casa como patrimonio cultural por la UNESCO y el National Register of Historic Places.
Quiero agradecer al rector José Luis Colón por su iniciativa y logro de abrir este monumento al visitante. También a la sangermeña y conciencia del museo, Dra. Denisse Quiñones Borbón, junto a las aportaciones de la historiadora y profesora, Carmen Colom Silva, quien funge como archivera y guía del museo.
El autor es historiador con sobre 20 años de experiencia en administración de museos, tales como: Museo Eugenio María de Hostos, Museo Casa Grande y Museo Pilar Defilló. Conferencista sobre la función de los museos en la sociedad y sobre la vida de Eugenio María de Hostos.




