COLUMNA DE OPINIÓN:

Prevaricación judicial

en Puerto Rico

jueves 25 de abril de 2024

Prevaricación es un término que no es utilizado frecuentemente en Puerto Rico. Asimismo, la frase prevaricación judicial es prácticamente desconocida. El término es más frecuentemente utilizado en España y en algunos países hispano-americanos. Prevaricación es un delito que ocurre cuando un juez u otro servidor público dicta una sentencia o resolución arbitraria en un asunto judicial a sabiendas de que dicha sentencia es injusta y contraria a la ley. Esa decisión equivale al incumplimiento de la ley por parte del servidor público. Dicha actuación es una expresión de abuso de poder por parte de la autoridad judicial.

Para que ese delito sea castigable debe ser cometido por un juez dentro del ejercicio de sus funciones. La misión del juez es la de aplicar el derecho de acuerdo al caso que tiene ante sí. Se supone que el juez decida de acuerdo a lo que es justo y no por consideraciones extrañas como prejuicios, represalias o con la intención de proveer un castigo inusitado o excesivo. La sentencia injusta se dicta sabiendo que lo es.

Cuando el juez se aparta voluntariamente de la aplicación correcta de la justicia se comete un delito en derecho penal que se denomina prevaricato. La palabra prevaricato proviene del latín prevaricátus que significa como la acción de cualquier funcionario que falta a los deberes de su cargo. Proviene de dos raíces latinas, PRAE (delante) y VICARI (que significa torcerse o arquearse) o sea que el oficial da un traspiés– invierte el orden lógico de las cosas — y si se trata de un juez, éste coloca su capricho sobre la ley.

Un caso específico como ejemplo de prevaricación judicial es la conducta de un juez que emite una resolución o sentencia contraria a la ley o basado en hechos falsos o que no se pueden confirmar. Si la decisión es contraria a los conocimientos científicos del momento y aun así se dicta una sentencia que perjudica a un ciudadano común, se incurre en prevaricación judicial.

La no aplicación de la ley o la aplicación torcida por la propia convicción personal del juez es equivalente a prevaricación judicial.

De igual manera cuando jueces ceden ante los intereses de terceros, llámese rama ejecutiva o legislativa, para emitir decisiones sin fundamento jurídico y contrario a derecho, como hemos estado viendo en Puerto Rico y a lo que un juez del Tribunal Supremo calificó de “sastrería”, se incurre en prevaricación judicial.

En España y en los países latinoamericanos la prevaricación judicial o de un administrador público es castigable con multas, suspensión del cargo y hasta prisión. El Artículo 404 del Código Penal español castiga con 7 a 10 años el delito de prevaricación pública. El prevaricato no castiga o sanciona la equivocación, sino el abuso del derecho.

Una resolución de prevaricación hecha por un tribunal de instancia no exime a los jueces de un tribunal supremo de su responsabilidad judicial si éstos confirman al tribunal que incurrió en prevaricación. En ese caso los jueces supremos también responden por ratificar una decisión prevaricada.

La palabra prevaricación también se menciona en la Biblia, en el Viejo Testamento no así en el Nuevo Testamento. Hay tres palabras en el Antiguo Testamento que han sido traducidas como prevaricación en la traducción de la Biblia en el 1960. Estas palabras son: traición, revuelta (puede ser nacional, moral o religiosa) y cubrir con una prenda de vestir.

Prevaricar en el sentido bíblico es omitir la palabra de Dios de la Biblia cristiana (dolo o engaño) que la Iglesia Católica considera un pecado. Prevaricar es la rebelión o desobediencia a la palabra de Dios, es no obedecer el mandato de Dios.

En el sistema judicial de Puerto Rico sí existe la prevaricación cuando los tribunales locales emiten una sentencia sin justificación científica ni legal alguna a sabiendas de que la decisión es injusta y sólo se hace como sentencia, contra una sola persona en particular.

La sentencia, contrario a una opinión, no acumula jurisprudencia y ninguna otra persona podrá ser acusada por esas mismas circunstancias. Eso equivale a dolo o engaño y no puede ser condonado por la sociedad por tratarse de un acto de abuso de poder.

“Nadie ni los jueces están por encima del imperio de la ley”, palabras del Honorable Ex-Juez del Tribunal Supremo de Puerto Rico Luis Negrón García.

 

El autor es médico cirujano, exsecretario del Departamento de Salud de Puerto Rico, expresidente del Colegio de Médicos Cirujanos, exdirector del Departamento de Cirugía            de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico y un estudioso a motu proprio  del derecho.