COLUMNA DE OPINIÓN
Promesas recicladas e
inversionismo político


lunes 14 de octubre de 2024
Cerrando el ciclo electoral, los candidatos a dirigir el país han comenzado a apretar el gatillo de las promesas. Lo triste es, que las creemos.
Basta buscar los programas de cada partido, en particular los que han gobernado los últimos 20 años y cinco elecciones. El verbo reciclar se manifiesta en su máxima extensión.
Descentralizar el Departamento de Educación, agilizar los permisos de construcción y para operar negocios, los servicios a los viejitos y otra sarta de embustes más. Cosas que prometen y se quedan en el tintero, el día después de las elecciones.
¿Recuerdan que luego de Víctor Fajardo iban a descentralizar Educación, para evitar tanta corrupción? Pues luego llegó Julia Keleher, y no tan solo cerró un montón de escuelas, sino que terminó en la cárcel, traduciéndolo al inglés: Corruption.
Millares de diplomas han sido firmados en este país por un convicto; lo mismo que si los hubiera firmado Angelo Millones o algún otro maleante criollo.
Lo mismo ocurre con nuestros pobres viejitos. Sí Pepe, ¿están mejor hoy o están peor? Esa se la contesta usted mismo.
Igual pasa con la seguridad de la isla: la Policía se mantiene ocupada expidiendo boletos al por mayor, atendiendo casos de Ley 54, junto a alguno que otro caso de drogas o asesinato, pero lo difícil, la corrupción y los pejes grandes, pues muy bien gracias.
Nos toca decidir unas elecciones que parece van a resultar como decía el anuncio de las habichuelas: “¡Arroz con gandules otra vez, lo mismooo!”.
Es que los políticos que están repitiendo en los círculos de poder, no cambian nada. Inclusive hasta puede haberle afectado la piquita del «diezmo» en las colectas y el inversionismo político. Digo, si es que hay de donde saquear, porque me parece que son muchos los comensales y esas ollas andan media vacías, y no es porque se gastaron en obra o servicios públicos, sin embargo hay muchos bolsillos llenos.
Ya los pequeños inversionistas políticos ni brillan tanto ni guisan tanto, como los grandes inversionistas políticos, acaparadores que mantienen dragas subcionadoras en las arcas del gobierno.
No olvidemos que los gobiernos de turno, han cambiado el servicio público por los contratistas independientes, dando legitimidad al saqueo.
El 60% del presupuesto del país, está invertido en contratos. Parece algo absurdo, pero eso lo dicen las autoridades encargadas de ese análisis ¿60%?, por favor. La política parece ser el mayor emprendimiento del país.
En noviembre, cambiaremos al gobernador actual. ¿Será pintura y capota? o ¿será un cambio real? Seremos jueces y responsables.
Cumplo con mí responsabilidad desde esta trinchera, usted cumpla con la suya. Como dice la canción: “Óigame compay, usted baile con la suya, que yo bailo con la mía”, solo preocúpese que no tenga dos pies zurdos. Dios nos coja confesados.
El autor es abogado litigante por más de 25 años, analista y conferenciante.


