¿Combustible para la

guerra el reconocimiento

del Estado palestino?

Compleja situación de derecho internacional

Trump Estado Palestino
foto periodista JSG

martes 23 de septiembre de 2025

Ya son 151 de los 193 países que componen la Organización de las Naciones Unidas (ONU) quienes dentro del marco de la 80ª Asamblea General de la ONU han reconocido públicamente un Estado Palestino, algo que tiene absoluta oposición de Israel y el Estados Unidos de Donald Trump.

De hecho, el presidente estadounidense quien abrió su discurso indicando que lo único que la ONU le ofreció a su llegada fue una escalera eléctrica defectuosa y un teleprompter que no sirve, dejó clara su posición: «No podemos olvidar el 7 de octubre”, dijo en referencia al inicio de la guerra en 2023, tras el infame ataque del grupo extremista Hamás, que dejó un saldo de 1,200 israelíes muertos y 250 rehenes.
“¿Y ahora, como si fuera para alentar el conflicto continuo, algunos en este organismo buscan reconocer unilateralmente un Estado palestino? La recompensa sería demasiado grande para los terroristas de Hamás por sus horribles atrocidades», expresó el primer ejecutivo estadounidense y añadió: «En lugar de ceder a las demandas de rescate de Hamás, los que quieren la paz deberían unirse en un solo mensaje: liberen a los rehenes ahora, simplemente liberen a los rehenes», declaró Trump en su discurso de una hora ante el pleno de la ONU.

El problema es que la víctima del 7 de octubre se convirtió en un monstruoso victimario, una fuerza desigual manejada por una eficiente máquina de guerra, que al día de hoy ha dejado un saldo de más de 65,200 palestinos muertos, entre ellos más de 19,000 niños, y que una comisión independiente de la ONU, relatores de derechos humanos, organizaciones no gubernamentales (ONG) y un creciente número de países han calificado de genocidio. Un genocidio frío e inhumano que no tan solo ha utilizado el fuego de artillería y poderosas bombas de fabricación estadounidense sobre una población civil indefensa, sino que ha utilizado el hambre como parte de su estrategia y máquina de exterminio.

De los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, que incluye a China, Francia, Rusia y Gran Bretaña, Estados Unidos es el único que se opone a la creación oficial de un Estado palestino.

Además de estos, anunciaron su reconocimiento oficial al Estado palestino: Arabia Saudí, India, Bélgica, Luxemburgo, Noruega, España, Irlanda, Australia, Canadá y Portugal, entre muchos otros.

¿Pero cómo se implementaría un Estado palestino?

Según un comunicado de prensa emitido por la ONU, el reconocimiento se enmarca en la denominada “Solución de los dos Estados”, propuesta desde 1947 y ratificada en 1993, la cual propone un Estado palestino independiente en Cisjordania y Gaza, con Jerusalén Este (oriental) como capital, en pacífica coexistencia con Israel.

En ese contexto, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó ante la ONU: «Pesa sobre nosotros una responsabilidad histórica. Debemos hacer todo lo posible para preservar la mera posibilidad de una solución de dos Estados: Israel y Palestina, viviendo uno al lado del otro, en paz y seguridad. Ha llegado el momento. Por eso, y fiel al compromiso histórico de Francia con la paz en Oriente Próximo entre israelíes y palestinos, declaro que Francia reconoce hoy al Estado de Palestina», manifestó Macron.

Hablamos de una idea muy buena para todos los países desde afuera, pero que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado que “nunca sucederá” y menos aún compartir a Jerusalén con su enemigo visceral. Por lo que implementar la determinación de la abrumadora mayoría de países, sin la colaboración de Israel y Estados Unidos, pudiera tornar la iniciativa en académica o convertir Gaza en la manzana de la discordia global y Caja de Pandora, de la cual no emergerán rosas y mariposas.

Jerusalén, en control de Israel, es reclamada como capital, tanto por Israel, como por los palestinos. La histórica ciudad es también un lugar sagrado para el judaísmo, el cristianismo y el islam, y la comunidad de residentes de la ciudad está compuesta por judíos, cristianos y musulmanes, con sus propios barrios y lugares de culto en la Ciudad Vieja.

Jerusalén Este u Oriental, incluye la Ciudad Vieja y los lugares sagrados, y estuvo bajo control jordano hasta 1967, cuando Israel asumió el control de toda la ciudad durante la “Guerra de los Seis Días”.

Durante su primer mandato, en diciembre de 2017, Trump reconoció a Jerusalén como capital de Israel, y movió la embajada estadounidense de Tel Aviv a la histórica ciudad bíblica, convirtiendo a Estados Unidos en el primer país del mundo en reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

Meses antes, el Ministerio de Exteriores de Rusia había expresado que reconocía a Jerusalén occidental como la capital de Israel, pero que consideraba a Jerusalén Este como la capital del futuro Estado palestino.

Según informó a la agencia francesa de noticias AFP, el experto en derecho internacional y profesor de la Universidad de Marsella, Romain Le Boeuf, en nota reseñada por el medio suizo SWI: “Estamos ante una subjetividad casi total… el derecho internacional es bastante claro: el reconocimiento no crea el Estado, del mismo modo que la ausencia de reconocimiento no impide que el Estado exista”, expresó Le Boeuf.

Por su parte, en días recientes el abogado y profesor de Derecho Internacional, Philippe Sands expresó para The New York Times: “Sé que para muchas personas esto parece algo únicamente simbólico, pero en realidad es algo que cambia las reglas del juego, porque una vez que reconocen la condición de Estado palestino… esencialmente ponen a Palestina e Israel en igualdad en cuanto a su trato bajo el derecho internacional”, indicó el experto.

Pero la cosa va más allá, y tal vez por eso Trump mencionó que se trata de un intento de las naciones para “alentar el conflicto continuo”, porque el reconocimiento de Estado o país, valida la integridad y defensa de su territorio, así como muchos mecanismos del derecho internacional e inclusive pasar de ser “miembro observador” a miembro de la ONU, con todos los derechos y obligaciones que eso conlleva.

Tanto Trump, como Netanyahu, quieren ver a los palestinos fuera de su tierra, en algún “hermoso lugar”, a cientos o miles de millas de las fronteras israelíes. Un lugar que a juzgar por la postura asumida por todos los vecinos de Oriente Medio, no existe más allá de La Franja de Gaza.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico

Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)

Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC

 

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