Continúa el avance y desarrollo
de carne de laboratorio
con fines comerciales
Y gana terreno productos a base insectos


martes 18 de marzo de 2025
La administración Trump se ha convertido en un aliado de la carne de laboratorio y de ese sector inversionista que aspira a dejar atrás la crianza de animales con fines alimentarios para adentrarse en una nueva y controvertida era.
A finales de enero de 2025, a escasos días de la entrada de la nueva administración, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) anunció la creación del primer centro de investigación de agricultura celular con apoyo del Sistema Agrícola Sostenible (SAS).
El proyecto denominado Instituto nacional de Agricultura celular cuenta con 32 investigadores y 8 universidades, cuyo objetivo es acelerar el desarrollo de cultivos en carne celular.
Según ha trascendido, el proyecto busca desarrollar productos sólidos de líneas celulares, “por lo cual el USDA continuará avanzando en las herramientas, el conocimiento y el potencial de colaboración del campo”.
Durante el evento de Innovación en Agricultura Celular de la Universidad de Tufts, Bruce Friedrich, cofundador y presidente del Good Food Institute (GFI), expresó en relación al pasado año: “En 2024 vimos muchos ejemplos alentadores de gobiernos en todo el mundo reconociendo el potencial de la agricultura celular y apostando por su financiamiento”.
Con empresas como ADM, Nestlé, JBS, Tyson Foods y Cargill, involucradas en el desarrollo a nivel comercial de la industria de carne de laboratorio a partir de células madre, la carrera se ha tornado irreversible, por lo que es cuestión de tiempo, y no mucho, para que usted esté ordenando cortes de este tipo de carne en sus restaurantes favoritos.
Sin embargo, aunque los costos de producción han disminuido desde la creación de la primera hamburguesa de laboratorio, que costó más de $300,000 dólares, la carne cultivada continúa siendo por mucho más cara que la convencional y la capacidad de producción a gran escala sigue siendo un desafío, ya que los biorreactores necesarios para cultivar carne en grandes volúmenes aún están en desarrollo.
Pero para nada esto ha desalentado a gobiernos y empresas líderes a insertarse en la carrera, con la visión de no tan solo producir toneladas de cientos de productos cárnicos, sino mucho más económicos que la carne actual, que de hecho ha ido avanzando en precios a niveles asombrosos ¿Tendrá algo que ver este aumento de precios con un plan introductorio a la carne de laboratorio? Dejemos la pregunta sobre la mesa como combustible para los “conspiranóicos” que últimamente terminan teniendo la razón con mucha frecuencia.
Cabe señalar que no hablamos de carne sintética, sino legítima carne de células animales, solo que nunca ha sido parte de un cuerpo. La preocupación de muchos, probablemente quede disipada con cebolla y pimientos en sus recetas favoritas.
En Europa, países como Holanda, España y Alemania lideran el desarrollo de la carne sintética, mientras que Italia ha prohibido su producción y comercialización. Estos avances reflejan una tendencia hacia la adopción de alternativas sostenibles en la industria alimentaria.
Por su parte, en América Latina, la carne cultivada también está ganando terreno. Por ejemplo, en Argentina, diversas startups están desarrollando productos cárnicos cultivados en laboratorio, y ya han aparecido los primeros productos a la venta. De hecho, se espera que en los próximos años estos productos lleguen a las mesas de los consumidores argentinos, reflejando una tendencia global hacia alternativas más sostenibles y alegadamente éticas en la producción de carne, toda vez que según sus defensores reduce la necesidad de cría y sacrificio de animales, con un impacto ambiental mucho menor en comparación con la ganadería tradicional.
Se da inicio al proceso de cultivo con la extracción de células musculares (células madre) seleccionadas de un animal a través de una biopsia indolora. El cultivo se lleva a cabo en un medioambiente de laboratorio esterilizado, altamente controlado y rico en nutrientes. Las células se multiplican en biorreactores de alta tecnología y forman tejidos similares a la carne convencional.
Lo que la industria ahora busca es crear mega bioreactores capaces de pasar de la producción actual de libras a toneladas.

A diferencia de la carne de laboratorio, el desarrollo e integración de alimentos a base de insectos para el consumo humano ha experimentado avances significativos, consolidándose como una alternativa sostenible y nutritiva en la industria alimentaria en muchos países. Las noticias en marzo de 2025 con relación a esta industria han sido abundantes.
La Unión Europea ha ampliado la lista de insectos aprobados para el consumo humano, incluyendo especies como el gusano de la harina (Tenebrio molitor), la langosta migratoria (Locusta migratoria), el grillo doméstico (Acheta domesticus) y las larvas del escarabajo pelotero (Alphitobius diaperinus). Estos insectos están disponibles en diversas presentaciones, como desecados, congelados, en polvo y pasta, abriendo nuevas oportunidades en el mercado de alimentos sostenibles.
En España, la empresa biotecnológica Tebrio ha iniciado la construcción de la que será la mayor granja de insectos del mundo en Salamanca. Este proyecto, con una inversión de $120 millones de dólares, abarcará 90,000 metros cuadrados y se desarrollará en seis fases.
Se espera que la planta tenga una capacidad de producción anual superior a 100,000 toneladas de diversos productos derivados del Tenebrio molitor, incluyendo proteínas para alimento de animales de granja, biofertilizantes orgánicos y quitosano para las industrias farmacéutica y cosmética. La primera fase está programada para completarse a finales de 2025, con la planta en pleno funcionamiento para 2028.
Es un hecho que los insectos comestibles ofrecen un alto valor proteico, y pueden obtenerse con menos recursos en comparación con las proteínas animales tradicionales. Su producción a gran escala es considerablemente más económica y sostenible, lo que los convierte en una alternativa prometedora para satisfacer la creciente demanda mundial de proteínas.
Para garantizar la seguridad y calidad de los alimentos a base de insectos, es esencial implementar controles rigurosos en las granjas de cría. Esto incluye análisis periódicos de contaminantes químicos, físicos y microbiológicos, así como un manejo adecuado de los sustratos y las condiciones de cría. Estas medidas no solo protegen a los consumidores, sino que también fomentan la confianza en un sector que busca posicionarse como una solución sostenible y nutritiva.
Se estima que la industria de los insectos comestibles podría alcanzar un valor de $8,000 millones de dólares para 2030. Un crecimiento que no tan solo refleja apertura y mente abierta de los consumidores, en lo que ya es una tendencia global hacia la adopción de fuentes de proteínas más sostenibles y eficientes, algo que va en ruta de transformar significativamente la alimentación mundial en los próximos años.
En Puerto Rico, al igual que muchos países hermanos en la región, somos mucho más tradicionales y conservadores en este tipo de enfoque alimentario, la pregunta es: ¿le metería usted el diente a la carne de laboratorio o a los alimentos a base de insectos?
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC



