COVID-19 deja de estar entre

listado de enfermedades

de riesgo para estudio

miércoles 8 de mayo de 2024

¿Recuerdan el espectáculo mediático de personal sanitario vestidos con protección tipo astronauta en las calles de Nueva York durante la pasada pandemia del COVID-19?

Una pandemia que se esfumó, alegadamente gracias a la aparición de unas vacunas que no protegen contra el contagio.

¿Recuerdan los rigurosos procesos de aislamiento de zonas urbanas completas y niveles de seguridad en laboratorios y hospitales nunca antes vistos?

¿Recuerdan cuando se desestimaba el potencial de la inmunidad natural de los individuos y solo era aceptable la inmunidad inducida por vacunas?

Pues sepa usted que la enfermedad que hace apenas dos años era considerada la epítome de la peligrosidad y riesgo mortal para quienes se aproximaran al virus, incluyendo a los expertos científicos que lo estudiaban, dejó de estar entre la lista de enfermedades riesgosas para estudio y con mayor potencial pandémico, según la nueva política del gobierno de Estados Unidos.

Y de igual manera se considera la inmunidad natural como parte de las razones para degradar su rango de peligrosidad.

Tanto el SARS-CoV-2, como la influenza aviar, entre otros, fueron excluidos del listado de Patógenos con Potencial Pandémico (PPP), según informó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de EE.UU.

En su inciso B.2.4.1, el documento explicativo de las nuevas guías de Política Pública sobre PPP, se establece: “A partir de mayo de 2024, el SARS-CoV-2 no se consideraría una PPP, debido al desarrollo de vacunas y otras contramedidas médicas eficaces, así como al aumento de la inmunidad de la población”, reza el documento.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, la nueva política luce leniente en cuanto a la regulación de la manipulación de viruses, y da por hecho la posibilidad de que una cepa “fuera modificada genéticamente para mejorar la transmisibilidad, la virulencia y alterar la eficacia de la inmunidad preexistente en los humanos”.

Algo que está sobre la mesa de investigación y discusión congresional sobre los orígenes del COVID-19 y la creación artificial, maliciosa y criminal de la pasada plandemia.

Estos datos son solo una minúscula parte de todo un iceberg que gradualmente está emergiendo a la superficie, con relativa sutileza, creando modificación en los discursos, y a cuentagotas, información sobre el esquema de engaño, daño y manipulación de datos más grande en la historia de la humanidad.

 

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico                Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) Washington DC