Lo que dejó al mundo
la histórica cumbre
entre Trump y Xi Jinping
Resumen de incidencias importantes


Actualización: viernes 15 de mayo de 2026
La segunda reunión cumbre de este cuatrienio, entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, comenzó el jueves 14 y concluyo el viernes 15 de mayo, en Pekín (Beijing), China.
A continuación algunas de las incidencias más importantes acaecidas durante el histórico evento:
– El viernes, último día de la cumbre en Pekín, ambos líderes continuaron sus demostraciones de cordialidad y aparente afecto.
Reunidos en Zhongnanhai, el complejo de la cúpula del Partido Comunista, equivalente a la Casa Blanca, se fotografiaron, tomaron té, pasearon por los jardines y degustaron un almuerzo.
– El presidente Trump, quien no cesó desde su llegada de expresar el gran respeto y amistad que profesa y le une a su homólogo Xi Jinping, volvió a expresar el honor de haber sido recibido, haciendo un recuento a grandes rasgos de los puntos de convergencia en materia de colaboración bilateral, comercio e inversión y Medio Oriente, poco antes de abordar el Air Force One con destino a Washington.
– Para muchos analistas la cumbre en Pekín más allá de ser extraordinaria en resultados, es histórica por la coyuntura en que fue cuidadosamente realizada, brindándole confianza al mundo en torno a que la relación entre ambas potencias no está deteriorada, sino abierta a posibilidades, con alto interés en buscar el centro y la estabilidad. Una cumbre que puso sobre la mesa, con calculada transparencia, la interdependencia y la necesidad de apuntalar el balance entre ambas potencias.
Quedó claro que China ha crecido y tiene más peso y poder en la mesa de diálogo, tanto en el aspecto geopolítico, como comercial, tecnológico y de influencia global.
– A diferencia de la cumbre efectuada en China entre ambos mandatarios, hace casi una década atrás, Trump abordó el Air Force One con más expectativas y generalidades, que acuerdos concretos al estilo monumental que le hubiese gustado.
En la pasada cumbre de 2017, Trump regresó a casa con 37 acuerdos comerciales por más de $250,000 millones de dólares, entre empresas chinas y estadounidenses. Algo exponencialmente mayor a los acuerdos alcanzados o anunciados al cierre de esta edición.
– Algunos expertos coinciden en que los resultados de esta cumbre en materia comercial dejan claro que China y sus grandes empresas necesitan menos que antes a Estados Unidos.
– Trump aprovechó la coyuntura de la crisis energética y la interrupción en el flujo de crudo de Medio Oriente para proyectar a EE.UU. como un fuerte competidor y exportador de petróleo, anunciando que China se comprometió a comprar más crudo estadounidense. No se informó sobre volúmenes de compra ni China ha confirmado detalles al respecto.
– Uno de las áreas más concretas de negocio e inversión china, es el área agrícola, donde según informó a Bloomberg el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, China se comprometió a aumentar sus compras por varias decenas de miles de millones de dólares en los próximos tres años.

– En materia de tecnología ambas potencias coincidieron en la necesidad de trabajar en colaboración para establecer controles globales a la inteligencia artificial, incrementar niveles de seguridad y garantías para los consumidores.
Las empresas tecnológicas abrieron vías de intercambio de recursos e información para el desarrollo y comercio. Persisten aún restricciones en torno a componentes como microchips y materias primas, dejando puertas abiertas para el diálogo en medio de la tenaz competencia.
– El presidente Trump aseguró el jueves en entrevista para Fox News que Xi Jinping afirmó que no le dará armas a Irán: “Dijo que no les va a dar equipo militar. Es una declaración importante…. lo dijo con mucha firmeza”, declaró Trump.
En cuanto al tema de colaboración comercial, el mandatario estadounidense afirmó que su homólogo chino se comprometió a realizar una mega orden de aviones Boeing: “Una de las cosas a las que accedió es a encargar 200 aviones… 200 aviones grandes, eso son muchos empleos… Boeing quería 150, y consiguió 200”, informó Trump.
– El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dijo en entrevista para NBC News que el presidente Tump abordó el tema de Irán con Xi Jinping, pero no le solicitó ayuda: “No estamos pidiendo ayuda a China. No necesitamos su ayuda. Planteamos la cuestión para dejar clara nuestra postura y para que la entiendan, porque es lógico. Hablamos de ello, dada la importancia que tiene este tema”, indicó el líder de la diplomacia estadounidense.
Por otro lado y con relación al tema de Taiwan y los intereses chinos, tanto de hacerse con la isla que consideran suya, como que EE.UU. no le proporcione armas, Rubio dijo que la política de su país “no ha cambiado… siempre dejamos clara nuestra postura… desde nuestro punto de vista, cualquier cambio forzado en el status quo sería perjudicial para ambos países”, aseveró Rubio.
– Según un breve comunicado emitido por la Casa Blanca sobre el contenido de la primera reunión entre los dos mandatarios más poderosos del mundo en el Gran Palacio del Pueblo: «Ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz debe seguir abierto para sostener el libre flujo de energía. El presidente Xi dejó clara la oposición de China a la militarización del estrecho y cualquier esfuerzo para cobrar un peaje por su uso», afirma el comunicado.
Además indica que el líder chino «expresó su interés» en adquirir más crudo estadounidense para reducir la dependencia de China al petróleo proveniente del Golfo Pérsico.
La Casa Blanca asegura que «ambos países están de acuerdo en que Irán no puede tener nunca un arma nuclear».
– El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó el jueves en entrevista para CNBC que la reapertura del estrecho de Ormuz es de interés prioritario para China y que cree que harán gestiones para reabrirlo: «Creo que harán lo que puedan. A China le interesa mucho que el estrecho se reabra, y creo que trabajarán entre bastidores en la medida en que alguien tenga influencia sobre el liderazgo iraní», expresó el alto funcionario, quien forma parte de la delegación estadounidense.
– Durante su discurso en el banquete inaugural en la cumbre, el presidente chino, Xi Jinping expresó que el respeto mutuo entre China y Estados Unidos es “clave para que la relación pueda avanzar de forma constante”.
El mandatario entrelazó de manera conciliatoria las visiones de política pública emblemáticas entre ambos gobiernos al expresar: “Los pueblos de China y Estados Unidos son dos grandes pueblos. Lograr la gran revitalización de la nación china y hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande pueden ir de la mano. Podemos ayudarnos mutuamente a tener éxito y a promover el bienestar del mundo entero”, afirmó Xi.
– Tras el mensaje de conciliación y apertura del lider chino, subyace uno de sus principales intereses: apropiarse de Taiwán y lograr el objetivo de reunificación de China.
Un interés y objetivo que constituye la línea roja china y así fue advertido por Xi Jinping, según un resumen publicado en medios estatales chinos que reseñaron las expresiones del mandatario en torno a que si el asunto se “gestiona mal”, ambas potencias podrían “chocar o incluso entrar en conflicto, lo que llevaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación sumamente peligrosa”.

A continuación el trasfondo detrás de esta cumbre:
Esta cumbre se efectúa, tras haber sido pospuesta la fecha del 31 de marzo, debido precisamente a lo que es parte esencial y tema central, as’i como subyacente en muchas otras vertientes de la mesa de diálogo: la guerra en Irán.
Sin embargo, parece ser que el astuto empresario, convertido en presidente, lleva una carta bajo la manga: el asunto tecnológico.
Y para eso montó en la guagua aérea con destino a Pekín, a nada menos que a Elon Musk, CEO de Tesla, SpaceX y Neuralink, y a Tim Cook, CEO de Apple, según informó a Bloomberg bajo anonimato un funcionario de Casa Blanca.
Pero no solo se montaron Musk y Cook en el viaje, sino otros 15 directores ejecutivos, entre los cuales van figuras cimeras de las multinacionales financieras, de aeronaútica y tecnología: Boeing, GE Aerospace, Citi, Goldman Sachs, Mastercard y Visa, así como Cisco, Meta, Micron y Qualcomm.
Cabe señalar, que EE.UU. ha realizado esfuerzos para impedir que China acceda a los chips de inteligencia artificial de más alta gama de las empresas estadounidenses.
Otro detalle de mención obligada es que esta semana, el Banco Central de China fijó su moneda (Yuan) en su nivel más alto frente al dólar desde 2023, es decir que mientras por diversos factores el dólar se debilita, China registra importantes superávits comerciales.
Diferencia en balance y percepción del poder con relación a la pasada cumbre:
A diferencia de la pasada cumbre entre los dos líderes, la cual se llevó a cabo el 30 de octubre de 2025 en Corea del Sur, y que fue descrita como «extraordinaria» por Trump, el peso del poder sobre la mesa se inclinaba hacia el estadounidense, bajo el torque de su amenazante política arancelaria, que en aquel momento produjo unos acuerdos de reducción de aranceles previamente impuestos y una tregua de al menos un año para estabilizar sus relaciones económicas, entre otros aspectos relacionados a tecnología de alta gama.
Sin embargo, tras la decisión en febrero de este año por parte del Tribunal Supremo, los aranceles arbitrarios, como los de «seguridad nacional» a productos para manufactura de fentanilo o los denominados aranceles recíprocos, salieron de la escena en el juego de poder.
Ahora el aura de poder de Trump es menos luminosa ante lo que parece ser un grave error de cálculo en el conflicto en Medio Oriente, que pudiera haber llevado al presidente a una cumbre, donde no se puede proyectar como inequívoco y absoluto vencedor, sino como artífice de una crisis y desbalance económico y energético global, al que aunque lo desea, se ha visto impedido de atajar de manera decisiva, al menos hasta la fecha de hoy.
Irán como sombra y abismo en la velada:
Trump llega a China incrementando su amenaza de poner fin a un alto el fuego, el cual dice pende de un hilo.
Resulta prácticamente imposible que la crisis de Medio Oriente y el bloqueo en el estrecho de Ormuz, por donde China importa aproximadamente el 38% de su petróleo y gas, no ocupe una posición destacada en las conversaciones. Más aún, cuando involucra a un socio comercial de importancia para China.
China es un fuerte suplidor de tecnología y componentes para la fabricación de armamento de Irán.
Todavía más sensible es la presión de Washington de esta semana sobre Pekín para frenar la actividad en puertos, oleoductos y refinerías en la provincia de Shandong, que procesan de forma discreta el crudo iraní sancionado por EE.UU. y que según la Casa Blanca ayuda a sostener y financiar a Teherán.
Por más diplomático que sea el líder chino, las acciones de EE.UU. en Medio Oriente le han estado pasando factura comercial y económica, y existe gran expectativa en torno a cuál será su postura. Una postura que parece inamovible en términos de no meterse ni ayudar a resolver un problema que dice ser creado por su huésped de occidente.
Puede que Trump salga de la cumbre con más generalidades que promesas de acciones concretas por parte de China con respecto a Irán.
China parece no ver a corto plazo una fácil derrota iraní y así lo expresó en días recientes a CNN el asesor de política exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wu Xinbo: «Estábamos muy preocupados cuando estalló la guerra, no solo por nuestros intereses petroleros y comerciales en Medio Oriente, sino porque nos preocupaba que, si Irán no resistía, podría surgir un régimen prooccidental y eso no sería bueno para los intereses de China”, expresó Xinbo.
No son pocos los que ven a Xi Jinping como el adulto en la habitación, con un manejo sosegado y estratégico de los asuntos, sorteando creativamente obstáculos y asumiendo posturas pacificadoras que le han ganado credibilidad y respeto.
El expresidente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China y socio de la firma estadounidense de estrategia empresarial y diplomacia comercial, con sede en Washington, D.C., DGA Albright Stonebridge Group, Joerg Wuttke, aunque reconoce que el «Gigante asiático» se ha visto afectado por el conflicto en Irán «al mismo tiempo, China está obteniendo mucho de esta situación”.
Según Wuttke “Estados Unidos está luchando sin ganar, China está ganando sin luchar”.
Pero no todo es miel sobre hojuelas y las altas presiones siempre son tan arriesgadas como peligrosas. Más aún, con el intento de EE.UU. de mantener a raya la colaboración china con el régimen iraní.
En una entrevista para Bloomberg, Ben Kostrzewa, abogado especializado en comercio internacional de Hogan Lovells y antiguo funcionario de comercio de EE.UU., expresó: “EE.UU. y China son como dos placas tectónicas que se empujan la una contra la otra. La relación puede parecer estable, aunque aumente la presión entre ambos, pero hay muchos puntos diferentes en los que esto podría estallar”.
Algunos analistas apuestan a que Xi Jinping buscará promover que Trump exprese abiertamente oposición a la independencia de Taiwán; reducir las restricciones a las exportaciones de tecnología de alta gama; y que se eliminen sanciones a las empresas chinas; pero la pregunta es: ¿a cambio de qué?
Taiwán pieza clave en las conversaciones:
Según los analistas del Instituto Brookings de Washington D.C., especialistas en economía, política exterior y desarrollo, los temas relacionados con Taiwán tienen grandes posibilidades de dominar la reunión entre ambos líderes.
Basado en ese punto de vista, sería el asunto de Taiwán y el interés de China de resolver de una vez y por todas la vieja disputa, anexionando por la vía que sea la isla que consideran suya, otra posible carta de presión y negociación debajo de la manga de Trump, que necesita crear ganancia política de esa cumbre, de cara a las elecciones de medio término, que saque el empantanamiento en Irán del punto focal en que se encuentra.
China ha estado dando pasos, interpretados por muchos analistas como inequívocos, en ruta a una invasión a Taiwán, que ha desencadenado en una purga para depurar su ejército, donde los cuellos de varios altos mandos chinos han estado en la picota.
Taiwán es probablemente el interés fundamental de mayor peso en la mente de Xi Jinping y Trump lo sabe.
Sea cual sea el resultado, lo cierto es que hay material de discusión para no menos de un año, temas que serán ventilados en solo dos días, por lo cual los planteamientos, ofertas y demandas sobre la mesa, deben ser más puntuales y en busca de puntos centrales de convergencia, con más precisión que nunca antes.
El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC




