Salen los medios de
prensa de Puerto Rico
a decir la verdad sobre
las vacunas del COVID
Después del daño de haberlo amapuchado


viernes 18 de septiembre de 2026
En días recientes han estado surgiendo publicaciones y reportajes de medios locales, hablando abiertamente del catastrófico daño a la salud que han estado produciendo a mediano y largo plazo las vacunas del COVID-19. Una inoculación con una sustancia experimental, que nunca debió haber ocurrido, para una enfermedad que nunca superó el 1.5% de mortalidad.
La cantidad de efectos adversos y muertes asociadas a estas vacunas es abrumadora a finales de 2026, casi tres años después de finalizada la pandemia, y entre la población es vox populi los efectos y el rechazo de la ciudadanía a continuar vacunándose con dicha sustancia.
Cada hogar, cada oficina o grupo de trabajo en la isla tiene sus propios exponentes y sus propias historias, que narran el deterioro de la salud a partir de la inoculación e inclusive la pérdida repentina de amigos o seres amados que asocian a estas mal llamadas vacunas.
Hablamos de una inoculación contra un virus respiratorio, con la misma tecnología que durante largos años mató a todos los animales de laboratorio utilizados en los experimentos, por lo que solo bajo un mandato de emergencia, bajo la falsa y alegada ausencia de fármacos para tratarla, se podía autorizar el uso de semejante sustancia: una «vacuna» creada comercialmente y aprobada en tiempo record.
Y le ponemos comillas, porque en palabras sencillas, no se trata de una vacuna, sino de una terapia genética que a costilla de crear memoria inmunológica, accede a las células del cuerpo, haciéndolas producir la misma toxina inflamatoria de la que están hechos los filamentos del coronavirus, convirtiendo el cuerpo en una fábrica de esa toxina. Esto sin mencionar los nanocomponentes, como metales pesados, que forman parte de su solución acuosa y que son desencadenantes de sinnúmero de afecciones, muchas de ellas cardiovasculares y tumorales o neoplasias.

Con la conciencia tranquila y la satisfacción del deber cumplido, este medio NUEVA ISLA puede decir: lo dijimos a tiempo, advertimos a la ciudadanía y salvamos muchas vidas de puertorriqueños que depositaron su confianza en nuestro periodismo y en los médicos valientes que nos sirvieron de fuente y guía en nuestras notas de prensa, entre los cuales podemos mencionar a: Dra. Sally Priester, Dr. Norman González Chacón, Dra. Silvia Nuñez, Dr. Iván Iriarte, Dr. Michael González (RIP), Dr. Jorge Miranda Massari, Dra. Rosalina Valcarcel, Dra. María Carrascal, Dr. Héctor Cintrón Príncipe, Dr. José Rodríguez Robles, Dra. Julia Vázquez Martirena, Dra. Aileene Cordero, Dr. José Rodríguez Zayas, Dr. Domingo Cáceres (RIP), Dra. Ruth Carro, Dr. Iván Figueroa, Dr. Lionel Ramírez, Dra. Yidish Alvarez, Dra. Miriam Ramírez de Ferrer, Dra. Mariela Torres, Dr. José Toro, Dr. Adrián Girald Rosa, y la tecnóloga Lcda. Alba Castro, entre muchos otros médicos y científicos que prefirieron mantenerse en el anonimato y cuya aportación a nuestras investigaciones fue de trascendental ayuda.
Como periodista y como medio, no estuvimos solos, colegas periodistas como Jesús Rodriguez García y Jaime Torres Torres, de Prensa Sin Censura, junto a la familia González Rivera, propietarios de TivaTV; Juan Carlos Matos, propietario de Nueva Vida FM y un grupo selecto de comunicadores y líderes comunitarios, encabezados pero no limitados a: Tatiana Zeda, Ray Cruz, Dra. Angie González, Fernand Reyes, Elizabeth Torres, Katherine Angueira,Tamoa Vivas, Frances López, William López Mora, Joe Vargas, Lourdes Amadeo, Roberto Perez, Pablo Lemuel, Eric Martin, Lcdo. Adrián Díaz, Lcda. Atabey Lamela, Lcda. Ada Norah Enriquez, Lcdo. Juan Gaud, y muchos otros, igualmente importantes; así como lo fue el entonces alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez, la representante Lisie Burgos, la senadora Joanne Rodríguez Veve y el actual director federal de Desarrollo Rural en Puerto Rico, Nelson Albino. Todos ocupan un lugar imborrable y merecen el respeto y reconocimiento de la ciudadanía.
Todos, en mayor o menor proporción, enfrentaron los epítetos, el rechazo, el discrimen y la persecución por enfrentarse al sistema violador de derechos y al discurso oficialista, que no tan solo promovía la inoculación tóxica, sino que forzaba, marginaba, segregaba y penalizaba a aquellos que rechazaban vacunarse.
Y precisamente, ahí estaban los medios corporativos de radio, prensa escrita y televisión, participando de ese discurso, amapuchando los datos, omitiendo, manipulando y censurando información, en medio de un frenesí económico publicitario, en una de las épocas más oscuras de la historia de Puerto Rico y el mundo.
Esos son los mismos medios que hoy le informan a usted, amigo lector, con la misma desfachatez, como noticia nueva, los daños de estas «vacunas», después de no haberte informado que docenas de médicos especialistas en Puerto Rico, y cientos o miles de ellos en Estados Unidos y el resto del mundo, advirtieron a tiempo que esta sustancia podía producir cardiopatías y cuagulopatías, así como inmunodeficiencia, infertilidad, problemas respiratorios, renales, hepatológicos, neurológicos y cáncer, entre otras muchas condiciones, así como exacerbar las preexistentes y desarrollar las predisposiciones genéticas a enfermedades de manera precoz.
Tampoco le informaron, con el rigor y frecuencia que ameritaba una situación de tal magnitud, los cientos o miles de reacciones adversas que esta sustancia estaba produciendo en Puerto Rico en medio de la pandemia, con el propósito de que no dejara de inocularse y sus clientes publicitarios cumplieran sus métricas.
Ahora estos medios, sin nada que perder o dejar de ganar, se lanzan a divulgar datos y la inequívoca verdad sobre el daño a la salud provocado por las «vacunas» del COVID, siguiendo el mismo patrón de unirse a las tendencias y divulgar lo que ya no se puede negar, en lo que parece ser una preparatoria para el próximo frenesí económico, que rumores alegan se cocina en la industria de la salud: EL ANTÍDOTO.
¿Pero quién responderá por el sesgo, la omisión o engavetamiento de información y el daño que estos actos por parte de los medios de comunicación produjeron en la población?
Este es un tema de amplio espectro, en una larga historia que repercutirá por mucho tiempo y que apenas comienza.





