martes 4 de junio de 2024

Convertido en eunuco político

el gobernador Pedro Pierluisi

El gobernador Pedro Pierluisi, quien el pasado domingo 2 de junio resultó derrotado en las primarias de su Partido Nuevo Progresista (PNP), enfrenta de manera inmediata una erosión precoz en su liderato y un éxodo de líderes y figuras, que atraídos por el brillo del potencial poder político que representa la comisionada y candidata a la gobernación, Jenniffer González, lo irán relegando paulatina e inexorablemente hasta convertirlo en sello de goma.

El ahora eunuco gobernador, un gobernador en proceso de extinción, recorrerá los pasillos del Palacio de Santa Catalina desde otra perspectiva, y el país corre el riesgo de que su gabinete esté más pendiente a los clasificados de empleo, que a la labor de articular un gobierno con sentido y proyección de futuro.
La proa del barco levantó su mirada hacia las estrellas en la noche del 2 de junio y su destino final es de todos conocido.

Un gobernador derrotado en una elección general, pierde todo el poder político, no así el poder administrativo, y es precisamente ese, al que cada vez más aferrado con uñas y dientes, representa el último destello del poder ostentado en los estertores del deceso político.

Cuando esa derrota es en primarias, tiene un efecto multiplicador, por tratarse de un trauma sistémico con hemorragia interna.

El aún primer ejecutivo entra en un limbo, un tipo de desvanecimiento, que retuerce conciencias y emociones, y que en el espejo se observa como un tatuaje en la frente.

Pierluisi se buscó su triste desenlace, al hacer caso omiso a las señales de un sector penepé que rechazaba sus políticas elitistas, su persecución, sus violaciones de derechos, su utilizacion de individuos como los secretarios de Justicia y Salud, Domingo Emanuelli y Carlos Mellado, para adelantar sus causas y agendas personales, y le creyó las mentiras a los mismos que compró para mentir.

Su falta de visión de las señales que se presentaban ante sus ojos, lo llevaron a perder figuras allegadas que arrastran miles de votos, como lo es el alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez, quien tuvo que llegar al punto de abandonar el partido, por culpa precisamente de las políticas inflexibles de este gobernador en extinción.

Pierluisi, ya puede darle descanso a la pala que cabó su tumba política, y el país tiene en Jenniffer la ilusión materializada de un “cambio”, con un órgano del mismo cuerpo y el mismo gobierno, para muchos, parte integral del mismo problema.