lunes 20 de mayo de 2024

El día después de la primaria

y la factura con dientes de serrucho

El afán de la contienda primarista está a punto de finalizar para unos, y abrir la puerta de otro aún más grande para los ganadores.

Las heridas políticas traerán facturas internas que no las despinta nadie, ni con filosofía ni mucho menos con palabrería. Una factura con dientes de serrucho que beneficiará a otros menos visibles hoy, que heredarán nuevos pastos verdes para engordar mañana.

La matemática electoral en las elecciones generales de 2024 no tiene fórmula y rompe el molde de todo lo anteriormente conocido.

La primaria en el Partido Popular Democrático (PPD) ha sido lo mejor que le ha sucedido a esa colectividad desde 1952, toda vez que detuvo la caída libre en la erosión, apatía y rezago en la visibilidad colectiva y el entusiasmo perdido, para ponerse nuevamente en el radar de los electores. Al menos a proyectarse como partido vigente y no como dinosaurio extinto.

En el caso del Partido Nuevo Progresista (PNP) son otros $20.

El daño que provocará la derrota y salida del escenario del poder político de cualquiera de los dos precandidatos a la gobernación, no lo reparará una foto de “unidad” en un cierre de campaña en octubre.

La pérdida en votos de castigo, en el holgado universo de simpatizantes penepés, pudiera terminar siendo más grande de lo que se perfila.

Son votos que engrosarán las filas de los disgustados e indecisos, con el potencial de servir de bujía a grandes sorpresas el 5 de noviembre.

Al amanecer del 3 de junio, comienza la parte más importante de la historia y emergerán las figuras de los corredores, ocultas tras la espuma de una primaria que será objeto de estudio y reseña durante décadas.

El día después de la primaria, ganador será quien tenga y pueda atraer los votos de castigo e indecisos, que quedarán como sargazo a la deriva en la desembocadura del río.