miércoles 17 de enero de 2024

La ruta primarista:

Toda guerra produce escombros

que toman tiempo reconstruir

Las campañas primaristas de los partidos van tomando forma, velocidad e intensidad.
Y capta la atención la guerra que se está escenificando en el Partido Nuevo Progresista (PNP), en donde tal y como expresó en entrevista con este periodista el director de campaña del gobernador, Pedro Pierluisi, Edwin Mundo, la campaña se está tornando “sangrienta”.
Un término que deja entender una ausencia de escrúpulos, en una guerra donde se hará y dirá, lo que sea por ganar.
En ese sentido, el partido y el ganador entre Jenniffer y Pierluisi, solo tendrán 120 días pasada la primaria, para reconstruir los escombros y fumigar los cienpiés y cucarachas que de ellas salgan.
Jenniffer sabe que no hay un mañana si sale derrotada. Sencillamente será desterrada políticamente a Isla de Mona, un destino que personajes como su fiel y principal colaboradora, Zaida “Cucusa” Hernández conocen muy bien.
El arma principal de Jenniffer, no es su predominante factor reconocimiento, tampoco su desempeño en Washington, donde pasaría con una calificación académica de dos puntos bicicleta, sino su conocimiento del tracto intestinal de la administración de gobierno – de la cual forma parte – y su lengua, capaz de producir latigazos que abran la piel de su adversario y le rompan el cuero al partido.
Para ganar la primaria hay que ir más allá de señalar que el país va por un mal camino que ella misma ayudó a trazar.
De otro lado, Jenniffer sabe que el juego de las simpatías, empatías y “baby showers” televisivos, tienen su límite.
La maternidad en términos cuantitativos, electoralmente hablando – y no se malinterprete ni se saque de contexto – está más ligado al voto por fragilidad y pena, que por mérito.
No recuerdo a ninguna líder mundial que haya ganado una elección gracias a una barriga, porque madre puede ser cualquier mujer fértil, pero dirigente de un país muy pocas.
Lo cierto es que le vienen meses muy duros a la aspirante, porque los procesos de gestación no son fáciles en ningún ámbito y mucho menos en el político.
Y oiga, desmadrarle la candidatura al gobernador no va a ser tarea fácil.
Bajo condiciones relativamente normales, aunque sean “sangrientas”, Pierluisi tiene una gran probabilidad de prevalecer, por dos razones fundamentales: posee control mayoritario de la maquinaria del partido y su red de vasos sanguíneos en cada barrio y colegio electoral, además de la firma en papel, que viabiliza la repartición de dulce de coco y pegao.
Por esta razón, solo una bomba atómica, pudiera descarrilar la poderosa carrera primarista de Pedro Pierluisi, y Jenniffer no es tan ingenua como para no olfatear eso.
La pregunta es: ¿Existe esa bomba?
De otro lado, en términos mediáticos, a no ser que ocurran eventos extraordinarios, la primaria en el Partido Popular Democrático (PPD) lleva la trayectoria de desarrollarse como un bautizmo de muñecas, con bizcochitos de tierra, cuando se compara con la escandalosa intensidad que perfila la primaria en La Palma. Al menos cuando hablamos de la candidatura a la gobernación.
Hablamos de dos candidatos de temperamento flemático: Jesús Manuel Ortiz y Juan Zaragoza, a quienes nadie visualizan en medio de una fogosidad tal que les haga perder el sueño.
De hecho, la primaria en el PNP promete un eclipse lunar primarista y mediático, que pondrá a los demás partidos y candidatos, a tener que inventar fórmulas y temas para llamar la atención de aquí a junio.
El partido Proyecto Dignidad, el cuco de los partidos tradicionales, fue liberado de una primaria a la gobernación gracias a la dimisión de la aspirante Ada Norah Henríquez, quien cuando no se le dio la estrategia de descalificar a su adversario Javier Jiménez, se retiró frustrada y enchismada a asumir una inoficiosa candidatura independiente, con poca o ninguna posibilidad de éxito, en un acto de harakiri político.
Por su parte Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) juegan una atípica estrategia, asignando un candidato a la gobernación que la prensa tradicional calificó “de agua” y yo llamaría “candidato marioneta”, toda vez que es manejado con hilos de titiritero para endosar la candidatura de Juan Dalmau del PIP, en la alianza formada entre las dos colectividades. Una estrategia que parece una mofa a la inteligencia de los puertorriqueños.
Así las cosas, la mesa primarista está servida, y las salas de redacción listas para hacer lo que les toca por los próximos meses de política en desayuno, almuerzo y cena.