martes 26 de marzo de 2024

Ruta a las primarias:

Se achica el tramo y las posibilidades…

Comenzamos a coger la recta final para las primarias en Puerto Rico y no faltan los augurios y premoniciones, acompañados de sondeos y encuestas, en las que hay que hacer esfuerzos extraordinarios para confiar, ante el largo historial de manipulación mediática en el Macondo político caribeño.

En nuestro caso, y desde esta trinchera, donde trabajamos la divulgación y análisis de los principales temas y noticias, sin debernos a ningún partido ni chequecito publicitario, les expongo mi análisis y canto los lanzamientos como los veo romper en el plato.
Sin ánimo de hacerme pasar como propietario y señor del sarten de la infalibilidad.

Las primarias en los partidos Nuevo Progresista (PNP) y Popular Democrático (PPD), son disímiles en tendencias e intensidad.
Puedo entender, y según nuestros propios sondeos, que en el PPD, Jesús Manuel Ortiz aventaja cómodamente a Juan Zaragoza, aunque no por los aplastantes márgenes que se le han atribuído en las pasadas encuestas de algunos medios.

Entiendo que la brecha en esa contienda podría cerrarse en la medida en que Zaragoza tenga exposición y oportunidad de presentar ideas y su plan de gobierno, toda vez que posee vasto conocimiento y dominio en temas de relevancia y alto interés público.

No podemos perder de perspectiva, que aunque Zaragoza no posee tal vez la juventud y el atractivo que su adversario proyecta, hablamos de un exsecretario de Hacienda y senador, con experiencia primarista, donde aunque fue derrotado en 2020, midió fuerzas con huesos duros de roer, como: Charlie Delgado, Eduardo Bathia y Carmen Yulín.
De otra parte, tenemos la figura de Ortíz, quien lejos de ser una estrella política, luce más como una figura administrativa de transición, en un partido seriamente debilitado y erosionado.

Su mayor experiencia fue en el ámbito de prensa y comunicaciones, dentro y fuera del sector gubernamental, antes de convertirse en representante y aspirar a la presidencia del Partido, que le ha servido de catapulta en su ambiciosa aspiración al más alto puesto electivo.
En un país donde el físico y la dentadura en la sonrisa, son para muchos más importantes que los contenidos, Ortíz aventaja a Zaragoza, pero no necesariamente por la profundidad y dimensión en temas de gobierno.

Como mencioné, Zaragoza tendría que desarrollar momentum en muy poco tiempo y tener la exposición para cautivar los oídos de los electores populares con ideas y proyección de hombre de estado.
Por otro lado, en el bando de los azules, la historia es otra.
Se trata de una elección cerrada, en donde previsiblemente para derrotar a un gobernador incumbente se requiere de una catástrofe administrativa y gubernamental o un escándalo de proporciones mayores.

Algo que no ha sucedido hasta el momento, o al menos luce no haber sido percibido de esta manera entre los electores del PNP.
Jenniffer González va a necesitar más que la pasada promo alcanzada en su boda o en el baby shower, junto a la imagen de madre de unos hermosos gemelos.

De igual manera va a nesecitar más que decir que “vamos por mal camino”; un camino que ella misma ayudó a construir, o que “esto tiene que cambiar”, y demostrar que es la ficha del cambio y no de una continuidad de una misma administración.
O sea, la opción JGo, depende de cortarle el vuelo a un gobernador de su partido, con datos que justifiquen el cambio y el riesgo, más que con técnicas mediáticas y faranduleras. Algo que no ha sucedido hasta el momento.

Pedro Pierluisi, quien a mi juicio es uno de los más grandes exponentes de la ineficiencia gubernamental en la historia política de Puerto Rico, es muy hábil enarbolando el cuento que le gusta, tanto al pobre, como al rico, y muy diestro con la chequera.
Sabe que le asiste el poder de su firma y no piensa morir en la orilla de las críticas y la miseria, si puede llevarse al electorado para las profundidades de jugosos estados financieros con miles de millones en fondos federales disponibles (que ha sido incapaz de utilizar eficientemente), aumentos salariales, repartición de “excedentes” e incentivos de último minuto, etc.

Esto además de tener amarrada más del 80% de la maquinaria del partido, y en estos momentos disponer de un gabinete remando consecuentemente hacia la reelección, abrazados de un mismo discurso de bonanza y auge en el empleo.

Realmente, Jenniffer, más allá de una breve, inestable, desleal y poco confiable manipulación mediática, necesita y depende de un escándalo o un cantazo de proporciones mayores en la opinión pública, para ganar la primaria.

En cuanto a las elecciones generales del 5 de noviembre, tema del cual estaré hablando más adelante, pintan las sorpresas en medio de una matemática ultrafraccionada, en donde no hay que ser pitonizo ni filósofo griego, para anticipar mucho cambio y derrota de incumbentes.