EE.UU. prepara paso

clave en su afán de

afianzarse en Groenlandia

Transferirían supervisión al Comando Norte

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Redacción Nueva Isla

martes 3 de junio de 2025

El Departamento de Defensa de Estados Unidos se prepara para transferir la supervisión militar de Groenlandia del Comando Europeo al Comando Norte, en una decisión que representa una jugada geoestratégica de alto perfil por parte de la administración del presidente Donald Trump.

Este cambio simbólico, pero significativo busca alinear más estrechamente a Groenlandia con los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en el Ártico, fortaleciendo al mismo tiempo su red de defensa antimisiles Golden Dome.

Según fuentes del Pentágono, la nueva jurisdicción facilitaría el despliegue de más radares en la isla, pieza clave para el monitoreo de actividades militares rusas y chinas en la región.

El traslado de autoridad al Comando Norte, encargado de la defensa de América del Norte y de la coordinación en materia de seguridad con Canadá y México, es la acción más concreta hasta ahora en el reiterado interés del presidente Trump por adquirir Groenlandia, un territorio autónomo de 58,000 habitantes bajo la soberanía de Dinamarca. La idea, que inicialmente fue desestimada como inusual durante su primer mandato, ha ganado tracción en su agenda desde su reelección.

En una entrevista reciente con NBC, Trump no descartó la posibilidad de tomar Groenlandia por la fuerza: “No digo que lo vaya a hacer, pero no descarto nada. Necesitamos Groenlandia con urgencia”.

Reacciones divididas en Europa y la OTAN:
La decisión ha causado inquietud en Dinamarca y en el seno de la OTAN. Si bien desde un punto de vista geográfico el cambio puede considerarse lógico, políticamente implica una separación simbólica y operativa entre Groenlandia y otras regiones semiautónomas del Reino de Dinamarca, como las Islas Feroe, que seguirán bajo el Comando Europeo.

Dinamarca no ha sido notificada formalmente del traspaso, lo que ha generado tensiones diplomáticas. Además, el gobierno danés ya se había comprometido a invertir $2,000 millones de dólares en seguridad para Groenlandia a inicios de este año, en un intento de contrarrestar la creciente presión estadounidense.

El Ártico, nueva prioridad para la seguridad:
La Casa Blanca y el Pentágono justifican el cambio como parte de la revisión del Plan de Mando Unificado, que establece las zonas de responsabilidad de los comandos militares estadounidenses.

La revisión no sólo plantea la redistribución de Groenlandia, sino también otras propuestas estructurales que podrían alterar el equilibrio de poder dentro del Departamento de Defensa, como la posible fusión del Comando Norte y el Comando Sur, o el regreso del Comando de África al Comando Europeo.

Groenlandia ocupa una posición estratégica en el Atlántico Norte, ideal para reforzar las capacidades de defensa aérea y monitoreo de misiles.

La presencia militar estadounidense en la isla no es nueva: la Base Espacial Pituffik alberga instalaciones clave para la vigilancia del hemisferio norte y cuenta con el puerto de aguas profundas más septentrional del Pentágono.

Durante una visita reciente, el vicepresidente J. D. Vance instó abiertamente a los líderes groenlandeses a reconsiderar su alineación: “Estarían mucho mejor bajo el paraguas de seguridad de Estados Unidos que bajo el de Dinamarca”.

Repercusiones estratégicas geopolíticas:
Este movimiento podría estrechar la cooperación militar con Canadá y acelerar la expansión de la infraestructura del sistema Golden Dome. También introduce una nueva variable en la ecuación ártica de la OTAN, donde el secretario general Mark Rutte ya ha señalado una mayor atención al papel de Rusia y China en la región, calificando de “positivo” el enfoque estadounidense sobre el Ártico.

Sin embargo, la aparente disposición de Trump a considerar una intervención militar ha generado preocupación entre aliados europeos, que temen una erosión del principio de soberanía territorial en una región altamente sensible.

Sin lugar a dudas, la reclasificación de Groenlandia bajo el Comando Norte refleja una estrategia estadounidense más agresiva hacia el control del Ártico y sus rutas emergentes, en medio del deshielo polar y las crecientes tensiones con potencias rivales. Y aunque no supone un cambio inmediato de soberanía, la medida puede verse como un paso más en la ofensiva diplomática —y potencialmente militar— de Trump por controlar la isla, una región cada vez más codiciada por su valor geopolítico y militar. Este inminente cambio y todas sus consecuencias, sugiere que la batalla por el Ártico no ha hecho más que comenzar.

Esta nota fue realizada utilizando inteligencia artificial supervisada por periodistas humanos. Fuente: Político.

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