Invasión de serpientes:

«Pueden causarle daño

a un ser humano» pero

no hay una emergencia

Según el secretario del DRNA

Serpientes en Puerto Rico
foto periodista JSG1

jueves 12 de junio de 2025

En otro de los acostumbrados absurdos que vive el país, el secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Waldemar Quiles, aseguró que la descomunal proliferación de serpientes que ya inunda una inmensa porción de la isla, no es una emergencia, no existe un «auge» y su agencia está «recogiendo la misma cantidad de serpientes», aunque reconoce el peligro que representa para la población.

El funcionario declaró a miembros de la prensa que “tenemos que poner en perspectiva que no hay un auge, se está dando el curso natural de lo que hemos estado trabajando por varios años», aunque ya los culebrones se avistan frecuentemente en patios de residencias, zonas urbanas de alta densidad poblacional, aceras, caminos y carreteras.

«Se está recogiendo la misma cantidad de serpientes, el único asunto es que hay unas personas externas al departamento que se están dedicando a buscar estos animales, los están encontrando y pudiera parecer que es un aumento», alega Quiles.

«Es una realidad, estos animales son parte de nuestro ecosistema. No hay marcha atrás. Tenemos que ser prudentes, razonables y cuidadosos. Tener ya en mente un plan para evitar que estos animales puedan hacerle daño a nuestra mascota o hasta a alguna persona, porque pueden causarle daño a un ser humano”, indicó el secretario quien informó que su agencia ha recogido hasta 76 serpientes en una semana.

Lo que Quiles no dice es cómo puede no existir un aumento de estos animales, no simplemente basado en los avistamientos, el sensacionalismo o la exposición mediática, sino basado en la realidad de que no tienen depredadores naturales y cada individuo se multiplica exponencialmente.

Las dos serpientes invasoras de mayor tamaño que pululan en la Isla son la «red tail boa», una boa constrictora vivípara de hasta 11 pies de largo, con una expectativa de vida de hasta 25 años y capaz de producir entre 20 y 60 neonatos por cada parición; así como la pitón reticulada, serpiente ovípara de hasta 20 pies de largo, con una expectativa de vida de 25 años o más, y capaz de producir entre 25 y 80 huevos cuya inmensa mayoría eclosiona sin problema.

Es decir, que siendo el caso que las personas llaman al DRNA cuando se topan con individuos generalmente adultos y bien desarrollados, muchos de ellos hembras, una sola de ellas puede haber dejado atrás cientos de serpientes.

Si hiciéramos un ejercicio matemático, tomando en consideración las expresiones de Quiles y el hecho de que existe una gran ambigüedad en la información que hemos encontrado en torno a la proporción de hembras y machos, y le asignamos que un 40% de las 76 serpientes capturadas por el DRNA sean hembras (30 individuos) en etapa reproductiva, y lo multiplicamos por el mínimo de reproducción (20 neonatos) , el DRNA ha dejado atrás 600 serpientes por cada 76 capturadas.

Según la data que hemos encontrado, estas serpientes pueden demorarse hasta 31 meses después de nacidas en llegar a su etapa reproductiva. Siendo este el caso, y aplicando la misma matemática expuesta anteriormente, las 600 serpientes (240 hembras) dejadas atrás por el DRNA, por cada 76 capturadas, se convertirían en 4,800 en solo tres años y 38,400 en seis años.

¿Qué porciento de la población actual de serpientes representa las 76 serpientes capturadas por el DRNA en una semana gracias a llamadas telefónicas de los ciudadanos? Imposible de precisar. Entonces ¿no hacer nada es la solución?

Existen zonas en la Isla, donde la proliferación de serpientes ha pasado de lo alarmante a lo inimaginable, los barrios Bateyes, Quemado y Miradero en Mayagüez es un ejemplo de esto. Igual sucede en zonas de Caguas, Guaynabo, Bayamón y Naranjito.

Estados como Florida le han declarado la guerra a las especies de serpientes invasoras, han creado programas, han incorporado depredadores al ecosistema, han incorporado unidades de canes adiestrados para la detección de serpientes y hasta han creado competencias anuales con jugosos premios en metálico y cientos de cazadores compitiendo.

Mediante estas iniciativas desde el año 2000, la Comisión de Vida Salvaje de Florida (FWC) ha capturado sobre 21,000 pitones birmanas.

La pregunta que hay que hacerle, no a Quiles, sino a su jefa en La Fortaleza, es ¿Cuándo se tomará acción para combatir activamente esta descomunal invasión? ¿Cuando la merma de nuestras especies endémicas lleguen al borde de la extinción? ¿Cuando seamos reconocidos como «La Isla de las Serpientes» afectando el turismo? ¿Cuando se devoren a un niño, un anciano o una frágil mujer?¿Alarmismo o realidad? Juzgue usted.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico

Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)

Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC