El Vocero aprovecha
crisis del Nuevo Día
para proclamarse líder
indiscutible de la
prensa en papel
Asegura aumentará su circulación gratuita


viernes 25 de septiembre de 2026
El periódico El Vocero uno de los medios de prensa escrita con mayor trascendencia en Puerto Rico, fundado en 1974 y archiadversario del hasta ahora líder en el campo de los medios impresos en la isla, El Nuevo Día, aprovechó lo que algunos interpretan como el inicio de la extinción de este último, para proclamarse como «el único diario impreso de circulación general en Puerto Rico». Y en efecto así es.
GFR Media, empresa de medios y contenidos a cargo de los periódicos El Nuevo Día y Primera Hora, anunció en días recientes que las versiones impresas de ambos rotativos dejarían de circular, manteniendo solo sus versiones digitales.
La noticia sacudió al país, colocando sobre la mesa una propuesta inmediata de reconfiguración de la industria de las comunicaciones y la publicidad en la isla.
Al hablar de El Nuevo Día, hablamos de más que un medio, una institución periodística, fundada en 1970, por don Antonio Luis Ferré, que en su momento supo destronar a los extintos rotativos El Imparcial (1918-1973) y El Mundo (1919-1986), para convertirse en el líder indiscutible de la prensa escrita en el país, con una oferta dinámica, moderna y atrevida para la época, que sirvió de cuna, modelo y referente de muchos periodistas, fotoperiodistas y artistas gráficos.


El tiempo, la evolución tecnológica, una administración cuestionada y otros tantos factores, llevaron a ese medio a una cita con la derrota, que no necesariamente representa su final, aunque camina como un elefante herido, en una industria ultracompetida, dependiente de una opinión pública implacable.
El Nuevo Día había sido objeto de críticas, por haber perdido su norte. Una columna de opinión del periodista Jaime Torres Torres, de Prensa Sin Censura, quien fue reportero por más de 20 años del histórico y reconocido medio, titulada «El Nuevo Día ya no era un gran periódico», expone parte de esa visión crítica.
Durante el primer trimestre de este año, este medio NUEVA ISLA recibió una confidencia de una fuente de entero crédito en torno al tema, que inclusive alegaba que El Nuevo Día se preparaba para una bancarrota, y publicamos en abril una abarcadora nota al respecto. La crisis en los medios no solo salpica a El Nuevo Día.
En una carta abierta publicada el jueves 24 de septiembre, por su junta de directores, El Vocero expresa: «Esta madrugada, como cada día, las prensas de El Vocero rodaron como siempre. Mañana también lo harán. Aquí no nos hemos planteado otra realidad. Seguiremos llegando a todo Puerto Rico… Nuestro compromiso con Puerto Rico exige que hoy que el papel impreso y la innovación coexistan… hoy El Vocero reafirma su compromiso con Puerto Rico de seguir imprimiendo y circulando gratis, de forma responsable, por toda la isla, con la meta de aumentar la cantidad de ejemplares… El Vocero ha estado presente en los momentos históricos del país y seguirá estándolo. Las noticias en todos sus formatos, importan hoy más que nunca… El papel se mantiene vivo», reza el escrito.
De esta manera, El Vocero aprovecha la coyuntura y caída de su adversario, para proclamarse líder indiscutible entre los medios de prensa escrita en la isla, por conducto de la impresión y circulación diaria en papel.
Más allá de la responsabilidad que conlleva la postura determinada y decisiva que asume ¿está claro El Vocero de las implicaciones de ese canto de victoria?
Y es que no es tan sencillo, como proclamar «el papel se mantiene vivo» y ocupar la habitación.
Para los suscriptores y seguidores de la extinta edición impresa de El Nuevo Día, el formato, estilo y características de ese medio, son tan insustituíbles, como inigualables.
Esto sin mencionar la carga económica que representa en estos tiempos la producción de un medio en papel.
Más allá de la retórica, la nostalgia, la intención y las agallas, nos encontramos frente a un instrumento de información que constituye una carga tan pesada, como obsoleta, para satisfacer un mercado de lectores igualmente en extinción; un universo destinado a pasar del enanismo a la laminilla, donde su posibilidad de crecimiento está atada a un atractivo inexistente.
Mucha gente de hoy día, inclusive los de la «edad dorada» o «tercera edad», parecen no valorar e inclusive, no desean periódicos de papel «con noticias viejas» en sus carros y casas, ni mancharse sus manos con tinta, si pueden obtener mejor información, más completa y actualizada en sus celulares. No tiene sentido práctico para la mayoría de la población.
Así las cosas, habiendo dicho esto, y sin entrar en antagonismos, le deseamos el mayor de los éxitos a El Vocero, porque venimos del papel y la tinta, nos emociona el distintivo sonido de las prensas, la ardua labor de la distribución… reconociendo el empinado reto que esto representa.
El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC




