COLUMNA DE OPINIÓN

En brote y rebote la prensa

puertorriqueña por el PS 63

vicepresidenta Kamala Harris
foto periodista Jesus Rodriguez Garcia

martes 21 de octubre de 2025

NOTA del EDITOR: A una semana de la aprobación del proyecto senatorial que pone en jaque el acceso expedito y oportuno a la información pública, llega a nuestra sala de redacción este interesante escrito, del periodista Jesús Rodríguez García, del cual hemos publicado un extracto y dejamos al calce el enlace a su contenido íntegro.

Les pido de favor a mis amigos y compañeros periodistas que no tomen mis palabras como un ataque, sino una invitación a reflexionar. Reflexionar si lo que estamos haciendo es realmente el periodismo que quisiéramos ejercer.

Como no pretendo ser un juez de ninguno de ustedes, los invito a que cada cual haga su introspección y reciba si alguna su parte. Tampoco pretendo generalizar, porque no son todos los que están, ni están todos los que son. Así que, al que le caiga el sello que se lo ponga.

La prensa puertorriqueña está en brote por la aprobación en el Senado de Puerto Rico del proyecto 63 de la autoría del presidente del cuerpo Thomas Rivera Schatz. Eso me recuerda aquella frase que decía: “te veo en el rebote”.

Esta es la misma prensa, los mismos periodistas, los mismos medios que hicieron silencio y causa común con el gobierno cuando se le violaron los derechos a todo el pueblo puertorriqueño durante la plandemia del llamado covid 19.

Estos son los mismos medios noticiosos que invisibilizaron el Campamento por el Despertar en el Capitolio durante 120 días. La protesta más importante y significativa de un sector del pueblo contra la imposición de las vacunas para COVID, nunca salió en sus noticiarios con el justo y debido contexto. Nunca llegaron allí a preguntarnos las razones de nuestra protesta. Les bastó etiquetar las protestas y marchas como antivacunas para ignorar totalmente el trasfondo del campamento. No les interesó nunca que protestamos en modo de resistencia a la imposición de un producto médico en contra de la voluntad de muchos, utilizando la coerción e intimidación.

Protestamos en contra de la segregación social establecida por el gobierno y de las miles de personas que se les negaba servicios de todo tipo incluyendo de salud por no aceptar un producto que el gobierno mismo luego reconoció que no evitaba contagios.

La prensa que hace de cualquier chisme una gran noticia, no les interesó escuchar a las miles de personas despedidas injustamente de sus empleos por no aceptar en su cuerpo un producto que nunca había sido probado previamente en humanos. Aplicaron la falta de transparencia que hoy critican cuando le negaron al resto de la población las razones de por qué no inocularse. Que cuando las mal llamadas vacunas se probaron en animales, todos estos murieron, no era información suficientemente valiosa como para que el país la escuchara y decidiera si tomar o no ese tóxico.

Hoy están en brote, hoy están defendiendo un derecho del pueblo a conocer información pública, porque les afecta directamente a ellos. Como si el documento que dice donde fue a parar un dólar del erario público fuera más importante que el documento que pudiera salvarle la vida a un ser humano.

Los derechos de Maribel Rivera nunca les importó. Maribel era paciente de cáncer y el gobierno le negó servicios de salud por no estar vacunada para COVID. Días después falleció.

En la plandemia, los medios también fueron verdugos de aquellos que defendían el derecho a la información sobre la llamada emergencia. Incluyendo a periodistas que no compramos la narrativa científicamente ilógica del gobierno. Narrativa repetida hasta el cansancio por esos mismos medios en un mortal ejercicio de terrorismo informático.

Y también participaron en el ocultamiento de información verídica que pudo haber salvado miles de vidas. Ellos también violaron la libertad de expresión a médicos que pretendían orientar desde otra perspectiva.

Durante la emergencia ficticia del COVID, estos medios noticiosos también le negaron información al pueblo. Invisibilizaron a todo aquel que quería advertir de la existencia de opiniones científicas y médicas opuestas a la narrativa oficial sobre el covid, las vacunas y su inexistente eficacia.

El Rivera Schatz de hoy, no hace diferencia alguna de los periodistas y medios de entonces. En tiempos de plandemia, ellos se unieron a Rivera Schatz, quien también hizo silencio ante la vacudictadura de su gobierno. La única diferencia es que el Senador es consistente en proteger las intrigas gubernamentales y la prensa, publica si no afectan a sus auspiciadores.

Al día de hoy, todavía siguen escondiendo información al pueblo. No están cuestionando sobre la crisis de salud pública que enfrentamos luego de la campaña de vacunación masiva por la plandemia COVID 19. Tampoco quieren cuestionar sobre lo que se está viendo bajo el microscopio en la sangre de los vacunados mayoritariamente. Se siguen aplicando la censura ellos mismos, para no delatar la criminal agenda vacunosa de sus auspiciadores farmacéuticos y del propio gobierno.

Antes de que Rivera Schatz pusiera letra alguna sobre el mismo, el proyecto 63 del Senado ya estaba aprobado, ya era ley en la mente de los periodistas y medios de confusión del país.

Sí es cierto, queremos transparencia. Pues, empecemos con que la ASPPRO explique el por qué no le han querido renovar la membresía al compañero periodista bonafide, José Santiago Gabrielini. ¿Será porque ha sido de los pocos periodistas que no se casaron con la mentira covidiota y realizó un gran trabajo investigativo entrevistando a las víctimas directas de los efectos adversos de las vacunas COVID 19? Yo solo pregunto.

Todos estamos de acuerdo en que el proyecto 63 aprobado en el Senado, es un paso más para obstruir o dificultar la consecución de información pública del gobierno. Información a la que el pueblo Soberano tiene derecho a acceder y conocer.

Muchos funcionarios públicos entienden que no están ahí para cumplir su deber con el pueblo sino para proteger las espaldas de sus líderes, esconder los vicios administrativos y su corrupción. Ellos entienden que defender los intereses económicos de los allegados al partido político de gobierno es más sagrado que la integridad y fidelidad que le deben a su propio pueblo.

Por eso de transparencia, les confieso que donde tengo reparos con los reclamos de la Prensa, es en la selectividad al escoger sus luchas. En la conveniente habilidad para pasar de verdugos a paladines de la justicia. Donde tengo reparos, es en que se conviertan en cotorras amaestradas del gobierno cuando media el dinero o conveniencias personales y críticos del mismo gobierno cuando les pisan sus cayos.

Estamos conscientes de que la naturaleza de los medios de comunicación de estos tiempos es exclusivamente el lucro, como la naturaleza de los gobiernos de estos tiempos es el atropello y la castración de los Derechos del pueblo.

Si los periodistas quisieran salvar la credibilidad del periodismo puertorriqueño, si es que queda algo por salvar, tendrían que abandonar el comodismo de repetir narrativas oficiales y comenzar a investigar verdaderamente la raíz de los hechos. Los esfuerzos de obstruir la labor de la prensa y castrar los derechos del pueblo en conocer las interioridades de su administración pública, debería indignarnos a todos y todos deberíamos combatirlo. Pero no se pueden tratar estos asuntos como casos fortuitos o aislados.

Cubrir los acontecimientos de manera aislada, sin relacionarlos unos con los otros, no es el enfoque correcto… Denunciar uno de ellos por separado, sin conectarlo y correlacionarlo con los demás, es como matar una avispa y dejar intacto el avispero.

Lo más estúpido que puede hacer un periodista de vocación es despachar los temas como teorías de conspiración. Ese fue el término que creó la CIA para despistar y desanimar a los periodistas que cuestionaban sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy.

Pero tú Compañero periodista, no puedes dejarte despistar ni desanimar. Mucho menos dejarte estupidizar, idiotizar, ni esclavizar. ¡Te invito a reflexionar!

Te invito a romper con el maridaje que los medios han creado con la industria de la salud porque es parte del plan. Comprar el silencio de los medios con sus auspicios. No estamos para hacerle relaciones públicas a los que hacen negocio con la Vida y salud de nuestra gente. No estamos para repetir como cotorras amaestradas las narrativas del gobierno, por más urgentes y apocalípticas que parezcan. Estamos para cuestionar, para escudriñar y separar la buena información de la propaganda.

De nada sirve que crees un podcast o un medio propio y te hagas llamar periodista independiente si vas a seguir dentro de la caja, con la acostumbrada práctica de repetir sin cuestionar. Eso demuestra que tu mente está programada por el sistema. ¡Desprogramate, sé tú mismo! Decía Antony de Mello.

Nunca más utilices el honroso oficio del periodismo para encubrir el engaño y la mentira. Nunca más ridiculices a los que ponen en peligro sus carreras y hasta sus vidas por decir cosas que contradicen al gobierno. Ya sabes, el gobierno nunca ha tenido credibilidad. Los primeros merecen más credibilidad que los llamados expertos pagos por el sistema que sueles entrevistar.

Nunca más utilices tu credibilidad para proteger los intereses económicos de los medios por encima de los derechos y libertades de nuestro pueblo.

SOBRE EL AUTOR:

Es periodista con más de 20 años de experiencia. Conductor del programa televisivo Que No Se Diga Que No Se Dijo (QNSD2) transmitido los lunes 8:00 pm por TivaTV

Premiado en 2019 por el Overseas Press Club of Puerto Rico (OPC) en su quincuagésima Gala de Premiación a la Excelencia Periodística como el mejor reportaje investigativo.

Reconocido en 2019 por la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) en el XXV Premio Nacional de Periodismo en Reportaje Investigativo Multimedios.

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