Escandalosa revelación:

Proyecto legislativo

destapa desmadre

pruebas COVID-19

martes 29 de agosto de 2023

A menudo un conflicto entre dos o más partes, puede actuar como “suero de la verdad” y revelar lo que juntos esas mismas partes mantuvieron oculto. Sucede en los matrimonios, los negocios y al parecer, también en el Senado de Puerto Rico.
El Proyecto del Senado 258, impulsado por el Colegio de Farmacéuticos, y otros interesados, el cual busca enmendar la Ley de Farmacias, para entre otras cosas facultar a las farmacias a realizar pruebas de laboratorio, desató la ira y tenaz oposición, tanto del Colegio de Tecnólogos Médicos de Puerto Rico (CTMPR), como de la Asociación de Laboratorios Clínicos (ALC).
En medio del debate en defensa de las habichuelas y el migñón, ha surgido información sumamente preocupante y comprometedora.
En un documento producido por la ALC, titulado: “Tabla en Oposición al PS 258” se revela como misil de artillería pesada, datos desconocidos por la ciudadanía, muchos de los cuales fueron ocultados por los actores involucrados y el gobierno.

Interés de guisar con reacciones adversas a la vacuna:
Se desprende del listado de oposiciones de la ALC, la mención de las conocidas reacciones adversas a las vacunas, un tema vedado y cubierto tras un manto de secretividad, que ahora sale a relucir como parte de un interés comercial, entendiendo que no precisamente por tratarse de “una en un millón”, como se le ha intentado vender a la ciudadanía: “Durante la discusión del proyecto en reuniones en la Legislatura, surge de parte del Colegio de Farmacéuticos su intención de que se le permita a las farmacias que sus técnicos de farmacia puedan vacunar y administrar medicamentos en casos de reacciones adversas a la vacuna como un choque anafiláctico. Esto representa un serio riesgo para la seguridad y salud del paciente”, reza el documento.

Califican de “desastre” pruebas “experimentales” sin evaluación científica:
La Asociación de Laboratorios Clínicos (ALC) no tan solo califica como un desastre la realización de pruebas de COVID en farmacias, sino que hace patente lo que un grupo de profesionales boricuas, con valentía y responsabilidad, dijeron desde el inicio: Que las mismas son un mecanismo experimental no utilizado nunca antes para tales efectos y que no poseían data científica que sostuviera el mandato de obligatoriedad para realizar forzadamente las mismas. Una práctica que absurdamente aún es requerida en algunos lugares e instancias.
La ALC atribuye el “desastre” a “presiones políticas” y dice: “Un ejemplo reciente del porqué las farmacias no pueden hacer pruebas de laboratorio es el desastre con las pruebas de COVID. Durante la reciente pandemia, por razones políticas y las presiones políticas de parte de las farmacias de cadena nacionales, el gobierno federal autorizó a las farmacias a realizar dichas pruebas, a pesar que tanto el FDA y el CDC requerían que las mismas fueran realizadas por laboratorios clínicos licenciados y certificados como CLIA High Complexity. Esto porque estas pruebas son experimentales, no contaban con una evaluación científica documental suficiente para obtener una autorización 510K, y requerían una evaluación constante del laboratorio para su uso”.

Incumplimiento, imprecisión y falsos resultados:
La ALC señala que la administración de pruebas en farmacias requería de validaciones y controles específicos que no fueron cumplidos y cuestionan los resultados, especialmente los que resultaron en falsos negativos, a los que nos vemos obligados a añadir su contraparte: los falsos positivos, que según expertos entrevistados por este medio, fueron la orden del día, incluyendo en aquellas pruebas realizadas en laboratorios a lo largo y ancho del país.
La ALC asegura que “el Departamento de Salud (DS) no inspeccionó a las farmacias que realizaban pruebas de COVID” y que estas no cumplieron con los siguientes parámetros: “1. Una validación inicial del kit por manufacturero, lo que requería probar el kit con cinco muestras conocidas positivas y otras cinco negativas. 2. Una validación de cada lote nuevo o entrega del mismo lote para asegurar que las pruebas estaban funcionando correctamente y no hayan sido afectadas por cambios de materia prima o el manejo en la transportación como la exposición a temperaturas fuera del rango requerido por el manufacturero. 3. El uso de controles internos para verificar el funcionamiento adecuado de la prueba. 4. Participación en un programa de proficiencias para garantizar que los resultados que están reportando son válidos”.
Las farmacias en Puerto Rico administraron cientos de miles de pruebas de este tipo.
Los datos estadísticos de contagio y mortalidad en Puerto Rico, provistos por el DS e inclusive los CDC, dependen en un 100% del resultado de las pruebas de COVID.

 

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico                                Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC