A cinco años del inicio

de la pasada pandemia:

Fauci evade incriminarse

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foto periodista JSG

jueves 30 de julio de 2026

El retirado exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), Dr. Antony Fauci, volvió a ocupar las primeras planas del mundo, cuando el 29 de julio compareció ante el Comité de Seguridad Nacional del Senado de Estados Unidos, que investiga asuntos pertinentes relacionados al origen del COVID-19 y las políticas de salud adoptadas por el gobierno estadounidense, impulsadas y promovidas por este médico, quien a la sazón fungía como principal asesor epidemiológico de la Casa Blanca.

En arroz y habichuelas, el Senado busca saber si Fauci actuó en contubernio con otros médicos, científicos y funcionarios, que también están siendo investigados, para mediante la conspiración, la treta y el engaño, crear el virus en un laboratorio en China, mediante «ganancia de función», y consigo, una lucrativa industria pandémica, que desembocó en la prohibición de fármacos útiles para tratar la enfermedad y la posterior vacunación forzada con una sustancia en etapa experimental, nunca antes probada en seres humanos, hasta la declaración de emergencia, y a la que un sector científico ha calificado como tóxica.

La investigación busca destapar, lo que parece ser una bóveda sellada, donde Fauci y la cúpula a la que pertenecía, en lugar de ser salvadores de cientos de miles de personas, como en sus entrelíneas medios beneficiados con el frenesí publicitario pandémico presentan, pudieran ser responsables del daño o la muerte de millones de personas, dentro y fuera de Estados Unidos.

En esta ocasión Fauci, el experto, ocupó los titulares de los principales medios del planeta, no por lo que dijo, sino por lo que no dijo, invocando en 111 ocasiones la Quinta Enmienda y su derecho a no autoincriminarse. Esto, ante una implacable oleada de preguntas por parte de los senadores republicanos Rand Paul y Ron Johnson.

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Más allá de reseñar la noticia de la comparecencia de este médico, de 85 años, a quien conveniente y cuestionablemente, el presidente Biden le otorgó a su salida un «indulto preventivo», aquí algunos datos sobre el tema:

– La investigación se centra en el origen del COVID, cuyo epicentro fue ubicado en 2020 en un mercado de Wuhan, China, como una enfermedad de transmisión zoonótica, provocada por el alegado consumo de una sopa de murciélago.
Poco tiempo después, apareció en escena el Instituto de Virología de Wuhan, donde Fauci y el NIAID alegadamente tenían intereses y fondos vinculados destinados a estudios científicos.
Bajo la dirección de Fauci, el NIAID otorgó subvenciones federales a la organización sin fines de lucro EcoHealth Alliance y parte de estos fondos fueron transferidos por EcoHealth al Instituto de Virología de Wuhan para alegadamente estudiar el coronavirus de murciélagos.

– Entre las investigaciones que se realizaban en Wuhan, se alega que se buscaba alterar la capacidad infecciosa del coronavirus, modificando su composición, algo que se denomina «ganancia de función». Se alega que inicialmente tenía un propósito de creación de un arma biológica para defensa. Se presume que el virus alterado escapó del laboratorio. Otros más suspicaces apoyan la teoría de que fue liberado intencionalmente con las consabidas consecuencias.

– Comprometedoras y abundantes notas y comunicaciones privadas de Fauci, fueron descubiertas en el proceso de investigación, las cuales vinculan de manera directa a Fauci y su equipo con las investigaciones de ganancia de función de Wuhan.

– En mayo de este año, el Dr. Davi Morens, de 78 años, principal asesor de Fauci, fue acusado por un gran jurado federal en Greenbelt, Maryland, de conspiración contra Estados Unidos; destrucción, alteración y falsificación de documentos en investigaciones federales; ocultar, sustraer o mutilar documentos; y complicidad, en una conspiración que involucra a dos presuntos cómplices, descritos en el pliego acusatorio como «Alto Funcionario 1 y 2 del NIAID».

– El Dr. Anthony Stephen Fauci, con especialidad en inmunología, reumatología y VIH, fue nombrado asesor epidemiológico de Casa Blanca por el presidente Ronald Reagan y fue director del NIAID desde 1984 hasta 2024.

– Fauci sirvió de asesor de todos los presidentes después de Reagan, incluyendo Donald Trump, bajo cuya primera administración, y antes de abandonar la Casa Blanca en 2020, se produjo la primera orden presidencial de declaración de emergencia, bajo la cual se viabilizó la denominada «Operación Warp Speed», mediante la cual Trump ordenó la inversión de $10,000 millones destinados a obtener en tiempo récord una vacuna contra el COVID-19. Algo que republicanos y seguidores del mandatario parecen olvidar. El origen del COVID y parte del alegado financiamiento en Wuhan, se produjo en un marco de tiempo bajo la primera administración de Trump. El presidente Biden extendió el alcance de las órdenes pandémicas e instituyó la persecución y censura contra los denominados «antivacunas», calificativo adoptado por los medios de comunicación para todo aquel que rehusara inocularse o brindara información contraria al discurso oficialista, incluyendo peritos médicos que advertían sobre la toxicidad y riesgos de esa sustancia.

Más allá de no responder preguntas, Fauci y sus abogados aseguraron ante el Senado que el propósito de la investigación es para destruir la reputación del médico.
Sin embargo, algo parece estar claro: el catastrófico asunto de la pandemia del COVID, no huele bien y apunta a que pudiera existir múltiples esquemas de encubrimiento, que pueden extenderse en todas direcciones, en medio de un caldo de cultivo ultrapolitizado, en donde mucha gente participó, y donde muchos pudieran terminar involucrados y otros, por la puerta ancha, resultando impunes.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico

Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)

Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC

 

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