Cierra el Foro Económico

Mundial 2026 con discordia

y serios desafíos

Destacó: Groenlandia y “Junta de la Paz”

Foro Economico Mundial 2026 2
foto periodista JSG

viernes 23 de enero de 2026

La 56ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial (WEF, en inglés), bajo el lema «El espíritu del diálogo», concluyó el viernes después de una jornada de cinco días en la ciudad suiza de Davos. De ahí su sobrenombre “Foro de Davos” con su calificativo de “Club de los Ricos”.

El cónclave de elítes, que reunió este año a sobre 3,000 delegados de más de 130 países, incluidos 64 jefes de Estado, quedó eclipsado por dos temas: Groenlandia y la denominada “Junta de la Paz” (Board of Peace, en inglés), siendo el presidente estadounidense, Donald Trump, eje y estrella del espectáculo. Y lejos del abucheo que muchos esperaban, el mandatario fue recibido con una ovación en un auditorio abarrotado, donde las principales figuras de la política, finanzas y tecnología mundial, presionaban para tener un espacio y escuchar en vivo y de primera mano al poderoso y controvertido mandatario.

En su irreverente estilo, Trump anunció desde Davos el miércoles 21 de enero, que descartaba la intervención militar para hacerse con Groenlandia y que un acuerdo marco entre Estados Unidos, la OTAN, Dinamarca y Groenlandia había sido alcanzado. Algo que más allá de producir una ovación de pie por parte de la audiencia, comenzó en el acto a hacer correr en alza los números en los mercados mundiales.

Por otro lado, el primer ejecutivo estadounidense hizo un llamado de colaboración a las naciones y personalidades invitadas a la denominada “Junta de la Paz” o Board of Peace, la cual es un recién creado organismo cuya alegada finalidad es buscar la colaboración internacional para promover la paz y la estabilidad global. Hablamos de un organismo al cual han sido invitados desde Arabia Saudita, Argentina y Rusia, hasta el Papa León XIV, quien dejó saber esta semana que evalúa la invitación.
La Junta de la Paz tendrá su debut y primera intervención en la reconstrucción de Gaza.

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Este organismo, que ya los analistas más suspicaces han planteado que busca sustituir a la ONU, cuyos integrantes también incluyen magnates, está según Trump constituida “con genio inspirado” por Dios y tiene un costo de $1,000 millones para aquellos que quieran ahora permanecer de manera permanente. Los invitados que solo quieran permanecer por espació de tres años, aportarán sin costo su opinión, conocimiento y experiencia, demostrando, claro está, su apoyo y buena fe con su chequera.

Esta edición del Foro Económico Mundial 2026 provocó ronchas y la amenaza de que el Tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá no se renueve más, tras el choque producido entre Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney, quien previo a la presentación del estadounidense denunciara abiertamente que las naciones poderosas – en clara referencia a Estados Unidos – utilizan la alineación económica como arma y los aranceles como palanca.

Carney también aseguró que existe “una ruptura” del orden establecido, y del mundo tal y como lo conocemos, producto de esas políticas, lo cual provocó que Trump dijera que Canadá “vive gracias a Estados Unidos” y que Carney debería estar agradecido por la generosidad de Estados Unidos.

Horas después Trump le hizo llegar la notificación a Carney a través de su red Truth Social de que quedaba fuera de la Junta de la Paz: “Por favor, permita que esta carta indique que la Junta de Paz retira su invitación para que Canadá se una a lo que será la Junta de Líderes más prestigiosa jamás reunida”.

Los “codazos y picadas de ojo” se produjeron en Davos, días después de que Carney firmara un acuerdo comercial con China.

Foro Economico Mundial 2026

Ante la situación que dejó revuelto el hormiguero y colocó en un tercer plano temas programados, como los cambios sustanciales en financiación de programas internacionales; el intento estadounidense de engavetamiento del tema del cambio climático y la nueva vorágine en materia de explotación petrolera, marcado por las sanciones y el escenario en Venezuela, entre otros temas; emergió la figura de la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, descartando la teoría de Carney de “una ruptura”, traduciéndola a “una transición”, enfocando el tema de la Inteligencia Artificial (IA) como un arma de dos filos, la cual puede promover el crecimiento o fomentar la desigualdad.

Lagarde, quien el miércoles abandonó abruptamente una cena privada en Davos, después de que el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, lanzara duras críticas contra Europa por sus posturas contra las políticas arancelarias y expansivas de Trump, cerró el viernes en Davos exponiendo sus conclusiones, calificando como “ruido” – en referencia a Trump y su séquito- los planteamientos y llamados financieros repletos de cifras superlativas que fueron ventilados.

“Tenemos que distinguir las señales del ruido, tenemos que ser honestos con las cifras que utilizamo…creo que esta semana ha habido mucho ruido, y ha sido una semana tremendamente interesante y fascinante, desde todos los puntos de vista. Pero nuestro deber como banqueros centrales, nuestro deber como economistas, es distinguir las señales del ruido”, senaló Lagarde a la vez que agregó que se escucharon “muchas cifras circulando, de crecimiento enormes, que deben definirse e identificarse”.

Esta edición repleta de eventos asociados, con muchos temas trascendentales que iban desde criptomonedas, hasta robótica e inteligencia artificial, sin mencionar la mar de intereses científicos, farmacéuticos, bancarios y geopolíticos; fue utilizada, como de costumbre, para reuniones y cabildeos al más alto nivel ajenos a la prensa, en donde solo Dios sabe lo que pudo haberse discutido.

Entre los cabilderos con caras largas y arrastrando los pies, destacaban los de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quienes vieron frustradas sus esperanzas de un retorno de apoyo estadounidense, y recibiendo un balde de agua fría el jueves tras el anuncio del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (HHS, en inglés), de que había completado su retiro definitivo de la OMS.

Detrás de toda la agenda discutida en Davos, subyacen los intereses globalistas y su inmensa preocupación de retraso en los objetivos de la Agenda 2030. Una agenda que emana de una programación planificada en el seno de una erosionada ONU, que en estos momentos tiene un pronóstico reservado.

Esta fue la primera reunión del WEF sin el liderato de su fundador, Klaus Schwab, quien se retiró el pasado año a los 87 años. El WEF fue fundado por Schwab en 1971 como un simposio para empresas europeas, evolucionando para incluir a líderes mundiales y abordar temas globales, adoptando el nombre actual en 1987.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico

Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)

Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC

 

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