COLUMNA DE OPINIÓN
El Gobernador interino
José E. Colom Martínez
y su caliente silla


Empiezo por mi curiosidad de visitar el viejo puente de Añasco, que en realidad fue nombrado como «Puente Salcedo», por el noble español al que nuestros indios taínos pusieron su inmortalidad a prueba. Sin embargo, más allá de la casualidad del protagonista, es a causa de otra prueba de inmortalidad de otro tipo de conquistador del siglo XX, que más adelante veremos, a la cual debemos su existencia. En la placa de inauguración de este puente, de pie como monumento histórico y testigo del pueblo, en paralelo con el «nuevo» puente de la PR2, se puede apreciar que en su base arte deco se menciona al gobernador José Colom.
Un apellido que comparte mi esposa, con su eterna aclaración de que no escribió mal el apellido Colón, como el almirante, sino que es Colom, con M y sin acento, así como las tiendas de deportes, Salvador Colom.
Para muchos Ponceños, lo del apellido no es un misterio, porque su último alcalde, bajo el gobierno de España, fue Don Ulpiano Colom Ferrer; famoso por estar almorzando mientras las tropas americanas esperaban un protocolo de cambio de mando.
En ese episodio de nuestra historia, el alcalde dejó los cubiertos en su plato, camino hacia el ayuntamiento y bajó la bandera castiza de la asta, para entregársela al oficial representante del gobierno estadounidense y luego proseguir hacia su casa a terminar su almuerzo.
Don Ulpiano Colom es el padre y ejemplo de situaciones difíciles del futuro Gobernador interino, José E. Colom Martínez (foto superior con taza en mano).
Colom Martínez nació en Ponce un 5 de febrero del 1889. Criado en la aristocracia criolla y conservadora, una distinción social que sería igualmente aplicada tras el cambio de soberanía.
Se educó bajo un régimen militar, como era el poder de la marina que dictaba en la isla.
Estudió ingeniería en la Universidad de Pensilvania, regresando a la isla a ejercer dicha profesión en varios proyectos insulares, bajo los gobernantes militares de turno.

Posteriormente, Colom Martínez sirvió como Capitán en la guardia nacional y siguió su carrera militar hasta alcanzar el rango de teniente coronel.
El ejército norteamericano lo dejó a cargo del campamento de Tortuguero, lo cual lo llevaba a «renunciar» a su oficio y vocación como ingeniero civil . Pero un evento histórico le dio un vuelco profesional al fiel ingeniero militar boricua en su vida.
El gobernador designado, Blanton C.Winship se propasó en su abuso de poder ante el tristemente célebre y mal manejado evento conocido como «La Masacre de Ponce» (21 de marzo 1937).
En este lamentable capítulo de nuestra historia, en medio de una manifestación civil pacífica del Partido Nacionalista de Puerto Rico, la policía colonial abrió fuego dejando un saldo de 19 muertos y 235 heridos. Entre los fallecidos habían dos policías.
A raíz del evento, el presidente Franklin D. Roosevelt le hizo «honor» al apellido del gobernador Winship y se ganó un pasaje en barco, de ida y sin regreso, designando a Colom Martínez como gobernador interino un 25 de junio del 1939.
La prensa, encabezada por el Puerto Rico Ilustrado, recibió de buen gusto la designación de Colom Martínez, a quien conocían como invitado especial en eventos sociales, en especial la inauguración de proyectos gubernamentales.
Curiosamente, el gobernador interino pronunció un discurso apoyando las empresas nativas, bajo la premisa de ser un emisario de los intereses de EE.UU., pero siendo muy diplomático ante un enjambre nacionalista revolcado por la mencionada masacre, cuyas imágenes aún se mantenían como huellas frescas en la mente del pueblo, desde sus respectivas perspectivas.
En otro discurso, Colom Martínez dio énfasis de la importancia de Puerto Rico ante la nación que representaba, por su posición geográfica, ante su cercanía al canal de Panamá y la presencia necesaria militar de EE.UU. en la region ante la segunda guerra mundial.
Su interinato acabó un 11 de septiembre del 1939, fecha que nos recuerda a otro fatídico incidente 62 años después.
Durante su carrera profesional también estuvo a cargo del U.S health and marine hospital.
Colom Martínez, gobernador interino olvidado por muchos por el pasar del tiempo, falleció un 16 de noviembre del 1973, a los 83 años, y fue sepultado con una simple placa de granito en el suelo del Cementerio nacional en Bayamón.
Su interinato fue de un solo año, pero es recordado por los grupos de Baleares por ser un gobernador de sangre mallorquina, mucho antes de los Rosselló.
Pero éste, quien aquí suscribe, como buen hijo del oeste borincano, lo recordaré por el viejo puente de hierro que demarca la frontera entre dos pueblos: Añasco y Mayagüez; un proyecto de gran importancia en su época, impulsado por el ingeniero y gobernador interino José E. Colom Martínez, simultáneamente con el Puente Martín Peña en San Juan.
El autor es historiador con sobre 20 años de experiencia en administración de museos, tales como: Museo Eugenio María de Hostos, Museo Casa Grande y Museo Pilar Defilló. Conferencista sobre la función de los museos en la sociedad y sobre la vida de Eugenio María de Hostos.


