Gobernadora dice buscará
resarcir los daños del
aumento en tarifa energía

Redacción Nueva Isla
Como si se estuviera enterando ayer del vil aumento en la tarifa de energía, la gobernadora Jenniffer González Colón le hechó los $20 al Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR), quien en efecto aprobó el aumento que eleva la tarifa hasta un 8% el costo del kilovatio-hora (kVh), por concepto de conciliación entre gastos e ingresos por compra de combustible, y aseguró que ella y su equipo se encargarán de «resarcir» ese daño.
Para los menos duchos en materia lingüística, resarcir significa: indemnizar, reparar o compensar un daño, perjuicio o agravio que se ha causado a alguien.
La mandataria se hizo pueblo y en un derroche de solidaridad, que para algunos resulta inocua detrás del insufrible cantazo al bolsillo, expresó: «Tan difícil que es que nos aprueben proyectos nuevos de generación, pero para esto fueron super mega ‘fast track’. Y de la misma manera, nosotros vamos a buscar que, cuando se recobre esto, se haga también la reducción en la tarifa de la luz. Esto no puede ser seguir pasándole los platos rotos para que el pueblo sea el que los pague. ¡No! nosotros vamos a buscar resarcir esto”, declaró González Colón sin dar detalles de su plan para «resarcir» el daño que esta crónica anunciada y las por venir han producido al ciudadano de a pie, al pequeño comerciante y la industria.
Pregúntese usted cuánto va a pagar no doña Toña en Bayamón o don Goyo en Jayuya, sino un hospital de los muchos endeudados al borde de la quiebra.
El NEPR dejó pendiente otras partidas que tendrán que ser atendidas de gastos millonarios incurridos en 2024 por la compra de combustible más caro, debido a interrupciones en el suministro de gas natural por parte de New Fortress Energy, así como por parte de Naturgy cuando dejó de enviar gas a la planta de Costa Sur.
Todo esto es la picadera o caldito de entrada al plato fuerte, que será de un momento a otro el aumento en la tarifa para cubrir la partida del pago a bonistas y acreedores por la monumental deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), algo que dejará a los boricuas locos y corriendo con las manos en la cabeza.




