Las connotaciones del debate

que evitaron los medios

Los medios de comunicación son una red de operadores e intereses individuales, cuyo propósito principal, a no ser en medios públicos controlados por el gobierno, es el lucro a través de la información, le brindan información al pueblo a cambio de la audiencia que necesitan sus anunciantes y sus propios intereses.
La pandemia trajo consigo una bonanza económica para los canales, estaciones y la prensa escrita de los estados y territorios en
Estados Unidos y el resto del primer mundo, toda vez que los gobiernos, en su afán de difundir sus políticas sanitarias venían obligados a destinar fondos prácticamente ilimitados para pautar en los vehículos informativos que representaban los medios de comunicación.
Los medios de comunicación fueron literalmente comprados o si lo queremos decir más suave, comprometidos, toda vez que no es compatible lanzar información al aire, contraria a la de tus anunciantes. El gobierno se volvió cliente principal y eje de una iniciativa festinada de millones de dólares en pautas.
El mismo cliente que tenía el poder de premiar económicamente a hospitales, centros de vacunación y a la clase médica por impulsar los procesos de vacunación.
El mismo cliente que tenía el poder de hacer correr billones en la economía en la calle, con fondos asignados a la emergencia, impulsando a pequeños, medianos comerciantes y grandes empresas a duplicar sus campañas publicitarias a fin de lucrarse y llenar sus sacos en medio de una bonanza no esperada.
Esto trajo consigo una inusitada nueva clase de buscones, con respaldo gubernamental, muchos de ellos caras conocidas en los medios, que se volvieron promotores del plan del gobierno, ofreciendo su credibilidad en las masas a cambio de beneficios económicos y materiales.
Los medios modificaron sus líneas editoriales, dejaron atrás la búsqueda de parte y contraparte, el balance y los compañeros periodistas comenzaron a omitir, manipular y bloquear la información. No permitían inclusive informar lo que expresaban docenas de médicos opuestos a las vacunas y a la política pública del gobierno ni mucho menos los quebrantos de salud y muertes provocadas por las vacunas en la población.
Hablamos de un bloqueo total, privando al pueblo del conocimiento y llevándolo a pensar que todo lo que se empezaba a difundir en medios alternativos y redes sociales por parte de gente seria, era falso y formaba parte del término exitosamente acuñado por los propios engañadores: “desinformación”. La gente quedó inmersa y atrapada en la propaganda, repitiendo como papagayos, refutando toda información contraria al discurso oficialista e inyectándose una y otra vez la apuesta que habían seleccionado, respaldada por las autoridades “fiables” y una extraña ciencia autoritaria.
La declaración de un estado de EMERGENCIA era necesaria para no tan solo tener acceso a los fondos federales, sino para establecer la estrategia del miedo, el gobierno por decreto, forzar la obligatoriedad de vacunación, uso de mascarillas, segregación social y violaciones de derechos fundamentales, en aras del “bien común”.
Una cosa no podía subsistir sin la otra: Sin estado de emergencia no podían emitirse órdenes ejecutivas con semejantes restricciones.
Hasta que el miércoles 4 de mayo de 2022, en medio del fragor de un debate televisivo en mi programa SANTIAGO GABRIELINI ANALIZA, el Dr. Fernando Cabanillas, figura médica emblemática a favor de la vacunación, propulsor de la política pública del gobierno y perito principal del Departamento de Salud y los propios medios de comunicación, expresó que NO tan solo “NO estamos en una emergencia”, sino que NUNCA hemos estado en una emergencia.
Esta situación y testimonio será nuevamente tratado de pasar por alto en el esquema de omisión y manipulación de información por parte de los medios, quienes secuestraron por intereses económicos la realidad, pero no debería pasar por alto frente al pueblo, los jueces y los abogados del país.
Aquí les dejo el enlace al antes mencionado programa y debate donde surgió el testimonio, oprima aquí.