Inigualable Maricao:

Custodio de las Indieras

Maricao custodio Indieras1b
foto articulo Javier Cesani Roman1c
lunes 19 de agosto de 2024

Mis memorias sobre nuestros datos históricos se quedarían truncas, si no realizo una reflexión sobre nuestro hermano olvidado: Maricao.

Lastimado y mutilado por pueblos vecinos que codiciaban sus fértiles tierras.
El café fue su bendición y su maldición a la vez, dándole fuerza a la codicia yaucana de absorber sus barrios Rubias y en miras de las Indieras, intención que fue abortada a tiempo.

Su imponente Monte del Estado, que cobija al gran valle costero del oeste, es también disputado con su pasado dueño, San Germán.

Maricao se impone, porque su historia pesa más que una cuenta bancaria de una gran ciudad.
Última reserva india declarada por la corona de España para la última tribu intacta de la isla de Mona.

Parece justicia, pero para unos habitantes de una isla cálida, llevarlos a unas tierras frías y húmedas, es igual a una sentencia de muerte.

Ese decreto sirvió además de santo refugio para esclavos insurrectos, que rápidamente fueron acogidos, y muchos mezclaron su sangre con la indígena, dando origen al término «sambo». Una mezcla que otorgó una cría de fuerza y resistencia a sus pobladores.

Existieron muchas Indieras en la cordillera, pero las tres Indieras de Maricao: Indiera baja, alta y fría, son las más famosas de la isla.

Más aún, por el estudio genético propulsado por el doctor Martínez Cruzado en torno a su población, dándonos a entender que el taíno no fue extinto, sino asimilado dentro de nuestra sangre mulata. Dándole así el nombre de pueblo de las Indieras al pueblo de alta nobleza.

El café propulsor de la educación:

Ese café que tanta riqueza le otorgó a familias corsas, catalanas y mallorquinas, bajo una Cédula de gracia que les favorecía, no dejó espacio para los criollos que tanto lo merecían.

A esos granos etíopes, les encantó esa humedad y frialdad de las tierras de nuestras alturas.
Y fueron esos mismos granos aromáticos, los que sirvieron de puntal para la creación de un pueblo, alrededor de una plaza de recreo, que surge sobre un batey taíno. Familias de caficultores, que ante la necesidad de darle educación a sus crías en ruta a la burguesía, brindaron el espacio a los hermanos Rafael y Manuel Janer, para la ejecución de su excelencia docente y académica, en el internado Liceo San Juan Bautista, santo patrón del pueblo de Maricao.

Maricao Liceo SJ

Hablamos del mejor liceo de la cordillera, dando a sus neófitos un currículo variado de francés, latín, piano, esgrima y otras materias. Coincidiendo sus graduaciones con las fiestas del santo patrón junto a sus familias.

Dicen que «por sus frutos los conoceréis», pues algunos de sus frutos son: Alfredo Ramírez de Arellano y Rosell; Luis Llorens Torres, con su (hasta el diablo se desvela con el café de Maricao); Don Narciso Rabell; Dr. Isaac González Martínez; Tomás Bryant Souffront y Rafael Martínez Nadal. Todos fueron estudiantes en aquel histórico plantel, recibiendo educación de la más alta calidad, en un complejo de estructuras de maderas, que no se debe confundir con la actual escuela Janer, que muy bien merecido lleva su nombre.

Su vínculo con la historia de guerra 1898:

En la guerra hispanoamericana, la cual desembocó en su última batalla y desastre del Guacio de San Sebastián, las indieras maricaeñas están presentes como parte de la historia.

En el cruce de Los Consumos se barajó su destino, con la decisión del coronel Julio Soto: Si se movían a la derecha del cruce los llevaba a las Indieras, un terreno desconocido para los cadetes de West point y sus referencias de entrenamiento militar. Pero decidió mover las tropas a la izquierda, en dirección a Las Marías y el Río Guacio de San Sebastián; terreno llano y amplio que era perfecto para el invasor anglosajón.

De hecho, aquella decisión fue nefasta para Soto en su plano personal, pues poco después le produjo una caída que le costó una fractura en su pierna, y le acarreó un duro costó de batalla: la rendición española provocada por la crecida del río y la captura de docenas de soldados acorralados por parte del general norteamericano Theodore Schwan, lo cual es conocido como «El Desastre de Guacio» (13 de agosto 1898).

El Maricao en el cual yo creo:

Maricao sirvió de laboratorio social de la Puerto Rico Reconstruction Administration (PRRA) del gobierno federal, agencia que le enseñó a sus pobladores la técnica de construir con cemento y pedazos de rocas de gran calidad extraídas del área.

Maricao custodio Indieras2c

De allí surgen las casas de piedra, y la famosa «Torre de Piedra», disputada con su vecino sangermeño por su titularidad.

Un monumento histórico, que hasta su custodia suele confundirse entre la Compañía de Parques Nacionales y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico.

Es posible, que el guardián de los muchos valles, como es el Monte del Estado y sus tres coronas, que son las Indieras, pueda tambalearse ante las indiferencias del tiempo.

Sus Festivales del Acabe siempre le brindan alegría y esperanza a tan amado pueblo .
Que en él duerma el santo varón Romualdo Mariano Ortiz, en camino a la beatificación y sea hogar del convento, donde sor Juliana cocina a los más pobres y organiza el festival de las Indieras, no exime a estas tierras a ser olvidadas por la élites que reparten nuestro pan.

Han sido muchos los intentos fallidos de resucitarlo, sin ver primero su alma de pueblo.
En lo personal, creo en el Maricao de su vivero de peces, los cuales fluirán por todos los ríos y lagos de Puerto Rico; así como en las chimeneas de sus frías cabañas vacacionales; en su torre de piedra que fue testigo mudo del terremoto de la falla del sur, que termina en las Indieras; en su gente de sangre taína que nunca abandonan una sonrisa para quienes los visiten y perduran como las viejas barracas de la policía que se niegan a derrumbarse en la ladera del Monte del Estado .

Siempre surgirán más y mejores memorias de un inigualable Maricao: Custodio de las Indieras.

El autor es historiador con sobre 20 años de experiencia en administración de museos, tales como: Museo Eugenio María de Hostos, Museo Casa Grande y Museo Pilar Defilló. Conferencista sobre la función de los museos en la sociedad y sobre la vida de Eugenio María de Hostos.

 

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