COLUMNA DE OPINIÓN

Injusticia Prolongada:

Un Cirujano Frente a

las Complejidades del

Sistema Judicial

martes 28 de mayo de 2024

En el 2000, un cirujano con vasta experiencia operó a una paciente que presentaba un nódulo en la tiroides y un alto nivel de calcio en la sangre. Postoperatoriamente, la paciente experimentó una baja en los niveles de calcio; un efecto secundario conocido y relativamente común en este tipo de cirugías.

A pesar de sus antecedentes de depresión y un diagnóstico posterior de Alzheimer, que sugieren una predisposición a complicaciones neurológicas no relacionadas con la cirugía, la paciente y su esposo decidieron demandar al cirujano en 2001, alegando que la baja de calcio había causado demencia.

Este inicio de litigio marcó el comienzo de una odisea judicial que duraría más de una década.
A lo largo de este período, el caso pasó por las manos de varios jueces sin llegar a una resolución, hasta que en 2011, se emitió un fallo que imponía al cirujano multas que sumaban $564,000 por conceptos de daño y temeridad.

Los expertos presentados por la defensa sostuvieron que la hipocalcemia puede causar síntomas de desorientación o pérdida de memoria de manera transitoria, los cuales son reversibles con la administración adecuada de calcio y vitamina D, y que no conducen a formas permanentes de demencia. Sin embargo, el tribunal aceptó la perspectiva contraria, destacando una falta de consenso científico y evidencia en la literatura médica que respaldara de manera definitiva cualquiera de las posturas.

La prolongación del litigio y las decisiones judiciales adversas, no sólo afectaron la carrera y reputación del cirujano, sino que también tuvieron un impacto emocional severo.

Convencido de la injusticia de su caso y la falta de fundamento de las acusaciones contra él, el cirujano buscó apelar las decisiones en instancias superiores, incluyendo el Tribunal Supremo de Puerto Rico y el Tribunal Apelativo de Boston.

A pesar de sus esfuerzos, encontró poco alivio, ya que sus apelaciones fueron sistemáticamente rechazadas, consolidando así las decisiones previas en su contra.

Este caso ilustra varios problemas críticos dentro del sistema judicial y médico.
En primer lugar, resalta la dificultad de los tribunales para manejar asuntos altamente técnicos como son los de índole médica, donde la falta de experticia específica puede conducir a interpretaciones erróneas y decisiones potencialmente injustas.

En segundo lugar, el caso subraya las deficiencias en el proceso judicial, particularmente en lo que respecta a la duración de los litigios y las implicaciones emocionales y financieras para las partes involucradas.

Además, este caso pone de relieve la necesidad urgente de reformas tanto en el sistema de salud como en el judicial.

Es esencial que se establezcan mecanismos más robustos para la revisión de la evidencia científica y médica en los tribunales, asegurando que las decisiones se basen en información precisa y actualizada.
Asimismo, es crítico que el sistema judicial sea capaz de procesar los casos de manera más eficiente, evitando demoras innecesarias que pueden exacerbarse hasta el punto de convertirse en injusticias adicionales.

En conclusión, este caso no sólo refleja la lucha de un individuo contra acusaciones que él considera infundadas, sino que también ilustra cómo las deficiencias sistémicas pueden afectar negativamente la vida de las personas, erosionando la confianza en las instituciones destinadas a proteger y servir al público. Resalta la imperiosa necesidad de un sistema judicial que no sólo sea justo, sino también competente y rápido, para evitar que los errores judiciales se perpetúen y provoquen daños irreparables.

El autor es cirujano pediátrico, escritor y profesor de cirugía pediátrica.