Insólito: $40 dólares por
una libra de harina en Gaza
Empleados arriesgan vida para cobrar


NOTA: Esta es una noticia editorializada, un híbrido entre noticia y columna de opinión.
Hace más de un año que la situación en Gaza pasó de lo crítico a otros niveles difíciles de describir en palabras. Imagínese usted que Puerto Rico o su país de origen sea implacablemente bombardeado por una fuerza superior durante un año y medio, destruyendo toda la infraestructura: carreteras, centrales de energía, gasolineras, supermercados, escuelas y hospitales.
Aquellos que recuerdan el huracán María y la devastación producida, saben lo trascendental que fue la ayuda humanitaria para muchas familias: agua, comida, productos de higiene, medicamentos… ¿Lo recuerda?
Imagínese usted que alguien hubiera bloqueado esa ayuda durante aquella crisis y lo hubiera hecho por meses, aunque al cruzar una línea hubieran cientos o miles de vagones con cientos de miles de toneladas de ayuda lista para ser entregada.
Imagínese usted sin casa, sin refugio seguro, sin trabajo, sin dinero, sin culpa y sin comida ni medicamentos.
Imagínese usted y lo que quede de su familia, divagando sin rumbo por el país, de un lado a otro, sin que nadie pueda o se le permita ayudarlo.
Algo mucho peor esta sucediendo en la Franja de Gaza:
Ya sobrepasan los 60,000 muertos a manos de Israel y su colaborador: el Estados Unidos del “conservador” “profamilia” y “religioso” Donald Trump, quien le dió continuidad al apoyo de Biden a la subvención de armas y recursos económicos a Israel, pero claro está, con mayor ímpetu, eficiencia y “justificación”.
Sobre 60,000 muertos en Gaza, la inmensa mayoría niños, mujeres y ancianos absolutamente inocentes. Tan inocentes del infame ataque de Hamás sobre Israel, el 7 de octubre de 2023, como lo puede ser usted.
No es noticia nueva, niños, mujeres y ancianos muriendo de hambre, enfermedad y heridas sin tratamiento, lo entienda o no lo entiendan los fanáticos. Tampoco es sensacionalismo, amarillismo o punta de lanza de “haters”.
Hace unos días, ante la polarización en la opinión pública mundial y la intención de los aliados Francia, Canadá y Reino Unido de reconocer el Estado palestino de Gaza, Israel y EE.UU. han vuelto a permitir la entrada de ayuda humanitaria a cuentagotas, una ayuda humanitaria tardía e insuficiente.
Esto después de que Canadá se pasara por donde no le da sol las tensiones e imposiciones, y sus pilotos penetraran el espacio aéreo de Gaza para lanzar 10 toneladas de suministros, en una operación que en un futuro será materia para películas en Netflix.
Y para los que puedan pensar que esta columna la escribe un antiamericano, un “antiyankee”, sepa que se equivoca. La escribe un periodista antiabuso, antiviolaciones de derechos humanos, antiterrorismo, antiextremismo, anticomunismo y no un aspirante sin mérito a Premio Nobel de la Paz.
En una nota de la BBC de Londres del jueves 7 de agosto se hace referencia al mecanismo “secreto” que utiliza el grupo extremista Hamás para pagar salarios a cerca de 30,000 empleados públicos en Gaza. Un salario que pagan en sobres en efectivo, para lo cual se barajan los puntos de entrega disimulada y los funcionarios se despiden de sus familias antes de ir a recogerlos, por si no regresan a casa, toda vez que el enemigo los está cazando.
BBC entrevistó a tres de estos empleados públicos y describe el siguiente marco de referencia: “Se cree que se encuentran entre las decenas de miles de empleados que han seguido recibiendo cada10 semanas un máximo de poco más del 20% de lo que representaba su salario antes de la guerra.”
Y como dato interesante y relevante, la nota trae a colación el precio del kilo de harina de trigo en Gaza, que se ubica en $80 el kilo, que es más o menos $40 la libra.
Imagine usted de lo que estamos hablando o cuánto costará el resto de los componentes de una canasta básica de comida, papel higiénico, toallas sanitarias o algún medicamento, si es que aparece.
Mientras eso sucede, gran parte del mundo civilizado, como EE.UU. y Puerto Rico, continúa escuchando trivialidades en la televisión, disfrutando de la abundancia, quejándose rodeados de todo lo que necesitan para vivir y alimentar hoy a sus familias, y sobre todo: pensando en el chinchorreo y los placeres de este fin de semana, entre otras cosas más o menos importantes.
Hay un refrán que dice que “cuando el mal de uno termina, el del otro apenas comienza”, y ningún país o etnia, en la bolita de golf llamada Planeta Tierra, está exento.
harina, harina, harina, harina, harina, harina, harina, harina, harina, harina
El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC



