Inteligencia Artificial no

sustituirá al médico pero

dejará de ser imprescindible

lunes 26 de febrero de 2024

Tal y como este medio, NUEVAISLA.com lleva informando, mientras los médicos se concentran en su problemática económica y condiciones adversas de trabajo, producto de largos años de métodos y procedimientos administrativos, financieros… Y sobre todo, de manipulación por parte del gobierno, farmacéuticas y aseguradoras, los creadores de la crisis tienen lista la solución: La eliminación paulatina de la figura del médico, como elemento imprescindible para diagnosticar y tratar al paciente, mediante la implantación y proliferación de sistemas de Inteligencia Artificial (IA).
Sin embargo, tal y como hicieron con las vacunas contra el COVID-19, ocultando su inocuidad, peligrosidad y datos reales, divulgados a cuentagotas por medios alternativos, a lo que llaman “desinformación”, la internet está repleta de publicaciones de fuentes “fiables” asegurando que los médicos no serán sustituidos por la IA.

Estas fuentes, donde se incluyen prestigiosos medios, revistas, etc., publican notas donde establecen al unísono que la IA “no debe” sustituir a los médicos. La repetida expresión “no debe” o “no debería”, no ofrece ninguna garantía, toda vez que es una prima segunda de “pudiera ser”.

Lo cierto es que los médicos existentes van en ruta de ejercer unas prácticas que a ‘grosso’ modo terminarán certificando el diagnóstico de una máquina exponencialmente más inteligente que ellos, con una memoria muy superior y sin fatiga física, emocional, laboral o financiera.

La escasez y éxodo de médicos, ya no será una cuña o herramienta de presión en una mesa de negociación.

En menos de cinco años, los médicos a los que en 2024, los gobiernos y autoridades en el campo de la salud le niegan esta realidad, y les aseguran que esto nunca llegará a suceder, en efecto no serán sustituidos, sino relegados a funciones administrativas, supervisión de diagnóstico y tratamiento y papeleo.
Las recetas serán producidas por el mismo sistema de IA que diagnosticará, y serán más importantes los técnicos de sistemas, asistentes y enfermeras, que los médicos, sin importar su nivel de preparación o especialidad.

Para muchos médicos, resulta inconcebible pensar que una “máquina” pueda relegarlos a un segundo o tercer plano, o que pueda ser más inteligente y eficiente que ellos, pues todavía ven la IA como computadoras basadas en programación y algoritmos, y no como lo que en realidad es: Una nueva tecnología basada en una red neuronal artificial con una capacidad “intelectual” que excede por mucho la de sus propios creadores. Una tecnología capaz de pensar de manera crítica, más allá de programa alguno, y tomar decisiones, precisas con más de un 99% de efectividad.

La misma “máquina” capaz de emitir diagnósticos precisos en todas las especialidades médicas, será la misma que podrá dirigirte para fabricar un cohete o para hacer una torta de manzana. Y es que como mencionamos, se trata de tecnología que utiliza una red neuronal artificial, hecha para pensar de manera no biológica, utilizando su acceso a decenas de miles de programas existentes para llegar a conclusiones en segundos o fracciones de segundo.

En teoría, se supone que los médicos certifiquen que una inteligencia superior a la de ellos, o al menos superior a la que como humanos han utilizado durante toda su vida, esté produciendo diagnósticos y recetas correctas.

Los médicos dependerán de la buena fe de los gobiernos y empresas que actualmente controlan la industria de la salud, para salvaguardar sus intereses como colectivo y su integridad profesional.
Dependerán de legislación, que por ejemplo, prohiba que doña María sea diagnosticada en su casa utilizando su celular o dispositivo subcutáneo, sin intervención de un médico humano, y obtenga una receta válida para que alguna farmacia se la despache. Eso “no debería suceder”.

Al final del día, los médicos dependerán de la misericordia del estado, para incluirlos en una ecuación, donde no participan en términos prácticos.

Desde la pasada pandemia, que marca un antes y un después, los médicos han sido utilizados para cavar su propia fosa. Primero, haciéndolos cómplices de una falsa realidad de salud pública, un estado de emergencia inexistente. Y luego, manteniéndolos atados, mediante un juego mental, que apela a una lealtad institucional inculcada en sus años en el salón de clases, un juego de roles, un amedrentamiento profesional y financiero… Todo esto, junto a un incremento en el control de sus prácticas

Los poderes que están detrás de todo esto, necesitan a los médicos para implantar el sistema y hegemonía de la IA y lograr el objetivo establecido en la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) de “impartir salud de una manera más económica y al alcance de todos”.

El plan va a toda marcha y prácticamente todos los países y sus sistemas de salud están implantando la IA, presentada como un “mecanismo de apoyo a los médicos” y un “facilitador de tareas administrativas, documentación, diagnósticos y tratamientos”.

En Puerto Rico, los principales hospitales están moviéndose ágilmente hacia esa dirección impulsados por la conveniencia y el lucro, ante la creada crisis de escasez de médicos y el sentido de urgencia que presenta a la IA, junto a un contingente de leyes flexibilizadoras y habilitadoras, como la solución al problema de la salud.

Y lo más interesante de esto, es que puede que al paciente no le vaya nada mal en esta etapa, en términos de acceso a la salud, agilidad en tratamiento y tarifas. Incluyendo la IA clandestina, industria que proliferará en muy poco tiempo y permitirá acceso de la población a diagnósticos rápidos, certeros y supereconómicos.

Una nota de prensa publicada en el periódico El Vocero, el 23 de febrero de 2024, reza: “De cara a la insatisfacción de un 81% de pacientes con su actual experiencia en la salud, y un 41% de proveedores que reconocen que los desafíos de datos y análisis impiden tener éxito en los modelos de atención, el 84% de los ejecutivos de la industria observan la IA como una opción revolucionaria, informó la presidenta de Metro Pavia Clinics, Vivian Solivan”.

Durante la pasada “Cumbre de la Industria de la Salud” que llevó a cabo la Asociación de Industriales de Puerto Rico, se presentó la IA como una panacea en el campo administrativo de facturación, así como una proyección de ahorros de $150 billones para los proveedores de atención médica en EE.UU., en la prevención de errores en la dosificación de medicamentos utilizando la IA.

Tema que pica y se extiende:

A la OMS, al igual que a los gobiernos e instituciones a nivel mundial, le preocupa el control de la IA, y en mayo de 2023 emitió un comunicado manifestando la misma.
La preocupación gira en torno a la capacidad de la IA para emitir conclusiones “sesgadas” o “erróneas”.
Y es que la nueva tecnología, a la que según la OMS habría que “entrenar”, poseerá datos ilimitados, pudiendo comenzar a emitir, sin ataduras, información contradictoria u opuesta a los lineamientos de la OMS, como por ejemplo divulgar la realidad en torno a las tóxicas e ineficientes “vacunas” contra el COVID-19 y otros tratamientos que son parte de una maraña de proporciones inimaginables, combinando la ciencia, la industria, la política y los intereses económicos.

La IA no “entrenada” (programada) para repetir o alinearse con los discursos oficialistas, sino con elementos puramente intelectuales, libres de emociones, intereses y lealtades, podría trastocar el curso de la ciencia y los sistemas mundiales actuales de administración de salud.

Por tal razón, gobiernos, autoridades y poderosas entidades, buscan establecer control sobre la nueva tecnología, limitando la data a la que tiene acceso y programando a su gusto y conveniencia su razonamiento. Lo cual haría que esta dejara de ser una IA abierta, para convertirse en un programa más.
Nuevamente, el tema y la razón para establecer el control de la IA gira en torno al encumbrado argumento de salvar a la humanidad de la malignidad de terroristas, criminales, etc.

En estos momentos todos corren detrás del control de la IA, pretendiendo aplicarle una lobotomía digital y convertirla en Inteligencia Zombie al servicio de los grandes intereses.

 

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico                Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) Washington DC