Intimidados por los
sicarios empleados de
Emergencias Médicas

Redacción Nueva Isla
jueves 23 de enero de 2025
En medio de la imparable ola criminal que atraviesa Puerto Rico, los empleados del Negociado del Cuerpo de Emergencias Médicas (NCEM), se encuentran intimidados cuando reciben una llamada de persona herida en alguna escena violenta, esto debido a la amenaza que representan los sicarios y perpetradores de los hechos.
En una conversación con un paramédico adscrito al NCEM, este nos narró cómo han llegado al punto de postergar su llegada a la escena del crimen, donde todavía la víctima se encuentra con vida, hasta que no llegue la Policía, esto debido al temor de que los sicarios ronden la escena, como en efecto frecuentemente suele suceder.
«Nosotros nos hemos visto obligados a tener que quedarnos cerca y esperar a que la Policía llegue a la escena, porque los asesinos dan vuelta pendientes de lo que está pasando. En mi caso no he tenido que vivir la situación de enfrentar a un asesino, pero un compañero tuvo la traumática experiencia de que cuando le estaban dando la ayuda a la víctima herida de bala en la escena, para montarlo en la ambulancia, se le presentó el sicario encapuchado y le dijo ‘déjalo ahí’, y cuando el compañero le increpó que lo dejara hacer su trabajo, el tipo le dijo: ‘papi es él o eres tú», expresó la fuente.
La situación es más que alarmante, cuando hablamos de que el tiempo es determinante en el resultado de vida o muerte en estos casos.
«Nosotros, y tengo entendido que esto está pasando en toda la isla, porque he hablado con compañeros de otras regiones, a veces hemos tenido que esperar hasta una hora a que llegue la Policía, y cuando llegamos a la escena lamentablemente ya es tarde, la persona agonizando muere en la escena o se nos muere en la ambulancia. No critico a la Policía, ellos también tienen mucho trabajo. A veces están atendiendo otras situaciones en la calle», nos aseguró la fuente.
Entre las narrativas que hemos escuchado en torno a esta crítica situación, nos impactó la de un joven baleado en un establecimiento por un individuo que al parecer llegó a cometer el crimen y éste clamaba desesperadamente por ayuda. Al esperar un largo período de tiempo y no presentarse con rapidez ni la Policía ni el NCEM, un ciudadano que llegó a la escena con una menor, optó por montarlo en su vehículo para llevarlo al hospital. El hombre murió dentro del vehículo en el trayecto y según la información suministrada, éste llamó por celular a su pareja para despedirse.
Aunque los puertorriqueños han aprendido a vivir y coger con relativa normalidad la matanza de personas en la inhumana ola criminal, que el año pasado cerró con 470 asesinatos, lo que se vive en las escenas es muy distinto a la frialdad con la cual de despachan las noticias. No es normal ni aceptable.
Y mucho menos aceptable es que los llamados a atender una escena violenta y salvar vidas, tengan que temer por las suyas propias y postergar la única oportunidad que puede tener una víctima para sobrevivir.


