José Luis Silva-Díaz
Un poeta puertorriqueño...
                             El Poeta
El Sargento  Mayor  de Comando (Retirado) Jose Luis Silva-Diaz,
nació en Cayey, Puerto Rico el dia 08 de enero del 1956.
En  el 1979  se  graduó  de la Universidad de Puerto Rico, Recinto
de Río  Piedras  obteniendo un Bachillerato en Educación con una
concentración en Educación Física. En el 1982 enlistó en el ejérci-
to de  los  Estados  Unidos retirándose en el 2008 después de dos
giras de combate en Afganistán y 26 años de servicio.
José  Luis tiene  una  Maestría de Operación de Empresas, un Ba-
chillerato  en Educación, y dos grados asociados en campos de In-
formación  Tecnológica.  Actualmente trabaja como Senior Analyst
para  General Dynamics y de noche enseña información tecnológi-
ca en Daymar College, Clarksville, TN.
José  Luis  reside  en Clarksville Tennessee con su esposa Diana,
cerca de sus hijas Maria, Melissa y tres nietos.


                        Su Obra

Las manifestaciones culturales como lo son el arte, la música, y la
literatura, junto con los valores y pensamientos de una comunidad,
moldean la esencia de la misma, reflejándose através del estilo de
vida de quienes pertenecen a ella.
Es por esto que cada cultura es única, diversa y sagrada.  Es esta
esa diversidad lo que más nos enriquece.  Así pues, es el amalga-
miento  de  la trilogía cultural puertorriqueña, compuesta de raíces
taínas,  africanas  y  españolas.  En “Mis  Pueblos, Su Historia, Un
Poema:  Borinquen  Bella”,  Silva-Díaz  recrea  la  historia de cada
municipio  de Puerto  Rico y de nuestro folklor.  En cada poema, el
autor  toma  al  lector  de la mano llevándolo cada uno de nuestros
municipios  a  la vez  que relata en verso una historia, un suceso o
una peculiaridad resaltante del mismo. En adición a los 78 poemas
municipales, el autor incluye otros poemas que resaltan la añoran-
za,  patriotismo  y  detalles  de nuestra idiosincrasia. Entre los más
apreciados caben mencionar “Arroz con Gandules”, "Coqui", “Diás-
pora” y “Triste Amanecer”.
Silva-Díaz  es considerado uno de los nuevos y más dinámicos ex-
ponentes  de la poesía histórica y folklórica puertorriqueña. Por su
contenido  y  valor  literario, este poemario es ahora parte de la Bi-
blioteca  y  Archivo  Histórico  del Centro de Estudios Puertorrique-
ños de Hunter College, en Nueva York.
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Silva-Díaz lanza su nueva obra
Centelleo

¿Has visto, en algunas noches
cuando alguna estrella lejana
te ha cautivado la vista
desde incógnita distancia
guiñándote con sus destellos
enre la noche y el alba?

Deja que una lágrima la hiera
y verás como ella se lanza
desde el confín de los astros
hasta distante galaxia
y con el halo de su velo
formará figuras raras
que entre el frío del espacio
¡parecen esbozos de un alma!


©2020 José Luis Silva-Díaz
Silva-Díaz lanza su nueva obra
xx
Post Trauma
(a un veterano)

Persigue una sombra esquiva y siniestra
que mata alegrías y al amor subyuga
cuando cree atraparla en sus sueños se suelta
sudoroso despierta a su desventura.

Sus ojos cansados batallas han visto
cual suerte malvada que al alma se aferra
valiente el soldado, vano el sacrificio
hazañas pasadas que nadie recuerda.

Sumergido en abriles el viejo guerrero
continúa su lucha contra espectro Mefisto
sus ojos al cielo, los pies en la tierra
y colgado a su cuello el pabellón de Cristo.

©2020 José Luis Silva-Díaz
(El poeta en Afghanistán, enero 2002 )
PUERTO RICO
(siglema 575)

Patria de todos
los fieles a la tierra
de mil poetas.

Unidos en ti
a pesar que las horas
pasan en pena.

En el descanso
que brindan tus recuerdos
ha reinado paz.

Renacimiento
esperanzas y sueños
nuestra libertad.

Tules de mares
cosquillean arenas
en tus riberas.

Ornamentada
por Dios acicalada
eres Minerva.

Ríos de oro
por la gran cordillera
indios y selvas.

Irradia el cielo
la vida a mil arados
en verdes prados.

¡Cómo es tu café!
aroma que se asoma
desde la loma.

Oh mi preciosa
la mano de Dios en ti
nunca se olvida.

©2020 José Luis Silva-Díaz
ONDINA
(Siglema 575)

¡Oceánica!
belleza de las aguas
un mar secreto

Ninfa de Europa
relato de náyades
miles de cuentos

Desposada a un rey
diste origen a razas
y grandes pueblos

Ilíada y oda
hipérbole en poema
Homero y Grecia

Nada como tu
se compara en la historia
oro y memoria

Antes del hombre
entre mares y cielos
¡Hija de Zeus!

©2020 José Luis Silva-Díaz
Piel negra

Con gran furor y renovado celo
resiento el despojo de injusticia humana
que como larva inútil que carcome el suelo
quiere horadar por una senda extraña.

Camino turbio de corruptible dogma
que valora al hombre de acuerdo al color
de la piel que envuelve las eternas almas
y le da a la negra un inferior valor.

Cuán oscuro es el velo de pena
que cubre aquellos que con dolor aguantan
a los racistas que en su torcida brecha
han profanado la justicia santa.

Mas ha llegado el momento que desborda
la copa con la sangre de los siglos
de aquellos que con puños levantados
sufrieron la miseria y el martirio.

Así pues, cuando oigas el llamado
a combatir este malestar social
sal a las calles, marcha con tus hermanos
¡Y no te olvides de tu puño levantar!



©2020 José Luis Silva-Díaz
A Luis Palés Matos

Nada más sublime que un hombre que logra
por medio del verbo exhaltar la raza
es tal poeta un león que ruge
quimera que arde y tormenta que arrasa.

Bendita la mano que en singular proeza
desglosa entre folios un sincopado ensueño
altar a la patria es su obra maestra
raigón africano en suelo borinqueño.

¡Gloria al centurión con armazón de oro!
que en la rueca del tiempo dejó un vellosino
con encaje bordado en terciopelo y seda
¡Es el verso negro!
¡Sublime y divino!

©2020José Luis Silva-Díaz
Beatus ille
(la vida sencilla)

Sencilla la vida campesina
que despierta al olor de la montaña
cuando la luz entre la bruma clarea
y se quiebra entre las flores y la fauna.

Arar en los surcos los caminos
que conducen al altar de la esperanza
vagar en la ventura del paraje
que se pierde en la cúpula lejana.

Beber sediento la gloria majestuosa
que regala una rústica vasija
pasar el tiempo solaz, tranquilamente
en el lugar donde la vida germina.

Encontrarse a sí mismo
acercarse más a Dios.

Y así, sin urgencia o desengaño
vivir allí, contando los años…

Y al fin del tiempo, en la hora postrera
entregarse al campo al final de la jornada
con la cruz piadosa como eterna cabecera
y guardiana de la última morada.


©2020 José Luis Silva-Díaz