COLUMNA DE OPINIÓN
Santos y santiguados
las víctimas de Rivera Schatz


Durante semanas Puerto Rico ha estado sometido a un espectáculo político y mediático en torno a nombramientos cuestionables y el proceso de confirmación en el Senado.
Primero, la escabrosa confirmación de Víctor Ramos a la secretaría de Salud, luego le tocó el turno a la nominada secretaria de Estado, Verónica Ferraiuoli y más tarde el patético proceso de la nominada secretaria de Justicia, Janet Parra.
Tres pésimos nombramientos por parte de una gobernadora que valora mucho el peso de la amistad. Jenniffer González Colón es la amiga que muchos soñarían tener.
Ramos pasó la vara del baile del limbo con serias dificultades, debido a una trayectoria cuestionable en su desempeño como presidente del Colegio de Médicos Cirujanos (CMCPR), donde existe suficiente evidencia, no tan solo para haber colgado el nombramiento, sino para ser procesado judicialmente en los foros estatal y federal. Pero la miopía y el interés partidista de los senadores de mayoría, no permitieron que se protegiera, no tan solo al pueblo de Puerto Rico, sino a la propia administración de su partido y a su gobernadora, de escándalos futuros a causa de este nombramiento.
Sin embargo, el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz (TRS), en un intento de desvincularse de la confirmación, tipo Poncio Pilato, dejó para record una serie de expresiones claramente en contra del nombramiento de Ramos, que al parecer sus colegas desoyeron o era parte de un libreto con megáfono para las gradas.
Sea cual haya sido la razón, la confirmación de Ramos dejó mal parado al líder senatorial, bajo la impresión pública de un liderato erosionado y en entredicho.
Pero quedaba tramo y juego: dos nombramientos más, de gente del corillo de Jenniffer, pasarían por la caja de bateo y terminarían ponchándose.
Verónica Ferraiuoli y Janet Parra, son a todas luces víctimas, no de la lucha intestina de dos ramas de gobierno, representadas por Rivera Schatz y González Colón, sino de ellas mismas y sus malas decisiones.
También son víctimas de la compulsión a los juegos de azar de la gobernadora, quien ha hecho una exitosísima carrera política apostando a los «imposibles» y lo fuera de molde. Una apuesta al arte de la pintura en las pupilas del pueblo, sin haber conocido la derrota, por lo que ha convertido las apuestas arriesgadas en método, fórmula y marca.
«It ain’t broken, don’t fix it», adagio gringo que parece ser la consigna, y en legítimo castellano: «Lo que funciona no se arregla».
Sin embargo, González Colón es la principal responsable de los resultados de sus nombramientos. En primera instancia, durante esta etapa de choque y rugidos «light» con TRS (que terminará en abrazos y fotos juntitos en las tarimas de 2028), por no hacer el correcto «screening» u obviar el peso de las sombras sobre sus nominados.
Janet Parra, experta en técnicas de defensa, manejo de influencia y opinión, terminó saliendo a presentarse en los medios como una víctima de TRS y a dizque salvar su mancillada reputación.
Y como el que explica se complica, algo que Parra conoce a fondo, por lo cual decía que no podía hablar «por prudencia y respeto» a la investigación que se llevaba a cabo, días después, cuando acorralada pidió el retiro de su nombramiento, salió a explicar frente a las cámaras, y se complicó.
La reputación que fue a salvar, quedó aún más lacerada con el bochornoso papel de víctima. Un papel que no califica para un Oscar.
La duda pesa en su contra en el caso del agente de su escolta, la solicitud de información y el propósito de la misma (¿Carpeteo?) para saber quién o quiénes habían visitado la oficina de TRS.
Por otro lado, quedó claro que sí era su voz, en la cuestionable grabación que se le imputa, y no la de inteligencia artificial, como los chanchulleros salieron corriendo a alegar.
La inteligencia fue perfectamente natural con el objetivo de manipular la verdad.
A Parra le acompañarán los resultados de sus actos y expresiones, como el menos colorido de los tatuajes. Y TRS no fue el artista ni el victimario injusto y abusador, sino simplemente, nos guste o no, el presidente del Senado llevando a cabo sus «sanos oficios», al estilo y usanza de TRS.
Al final del día, ni Ferraiuoli ni Parra hubieran sido la mejor opción a gobernadoras en la línea sucesoria, un detalle que nadie debe perder de vista, tras la experiencia con Wanda Vázquez Garced.
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC


