COLUMNA DE OPINIÓN

Lo bueno de Donald Trump

en su catastrófico

inicio de cuatrienio

vicepresidenta Kamala Harris
foto periodista JSG1
jueves 6 de febrero de 2025

NO soy seguidor ni simpatizante de Biden ni Kamala Harris, y como puertorriqueño, ciudadano americano sin derecho al voto presidencial, no voté por ninguno de los candidatos en las pasadas elecciones.

Lo prometido es deuda y aquí vamos a analizar brevemente las buenas iniciativas y decisiones del presidente Donald Trump en sus pocos más de 15 días a cargo, por segunda ocasión, de la nación más poderosa del mundo.

Quizás sus fieles seguidores, quienes lo han beatificado políticamente, cuestionen el título del editorial al señalar «catastrófico inicio de cuatrienio», pásenlo por alto, ya tendrán tiempo de comprender y seguramente no será en este momento.

Vamos a «lo bueno», algo que es subjetivo y depende de muchos ángulos, factores, convicciones y criterios. Por lo que aún «lo bueno» que voy a enumerar aquí, tendrá sus detractores y opiniones encontradas.

Comienzo con el cumplimiento de la palabra de Trump.
Al menos hasta este momento que escribo este editorial, el hombre ha demostrado ser un varón de palabra. Cumple lo que dice y promete.

Y eso es algo que en estos tiempos tiene mucho valor, y es tanto una buena cualidad, como un buen ejemplo.

Decretar que el gobierno federal solo reconocerá dos sexos: masculino y femenino, es un gran acierto, porque esa es la realidad, solo existen dos sexos, aunque usted tiene el derecho de percibirse como desee. Pero eso son otros $20.

De hecho, la reciente orden ejecutiva, titulada “Mantener a los hombres fuera de los deportes femeninos”, que más allá de sus extras y polaridades, busca en esencia prohibir la participación de atletas transgénero en deportes de categoría femeninos y de niñas, es de lo mejor que he escuchado en muchos años.

La reincorporación de los miembros del servicio militar que fueron expulsados por el mero hecho de negarse a inocularse con las tóxicas vacunas del COVID-19, merece una ovación de pie y prolongada.

La restauración de la libertad de expresión y la prohibición de la infame, criminal y descarada censura gubernamental y en las redes sociales, merece otra ovación prolongada y de pie.

El retiro de EE.UU. como miembro de la corrupta Organización Mundial de la Salud (OMS), cuna de intrigas, falsedades, conspiraciones y de los mercaderes políticos, farmacéuticos y globalistas, fue otro gran paso para una restauración obligada de esa autoridad salubrista mundial.

El haber puesto freno al adoctrinamiento de niños a través de los programas de ideología de género, ha sido otro acierto.

Para que cada padre, madre y hogar se encarguen de educar a sus hijos conforme a sus valores, tradiciones y conceptos religiosos.

Lo mismo que frenar las terapias hormonales para cambio de género en menores, se merece no un aplauso, sino un abrazo.

Esto entre algunas otras buenas iniciativas, en sus sobre 80 decretos, que como mencioné están sujetas al escrutinio de los lectores que opinan lo contrario.

Ningún humano es totalmente bueno o malo, ni usted ni yo ni mucho menos un presidente electo, y electo por cómoda mayoría, valga la aclaración.

Sin embargo, fuera de sus aciertos, en una proporción de una de cal y tres de arena, este presidente va encaminado a cambiar en menos de 90 días los Estados Unidos que usted y yo conocimos, y estoy convencido que no será para bien.

Este señor presidente, que luce, por no utilizar el verbo es y mantener más la discreción que la imparcialidad, engreído, clasista, elitista, racista, manipulador y a todas luces un megalómano, con ínfulas de emperador del mundo, está llevando a la comunidad internacional al límite de su tolerancia y aunque parezca lo contrario no caerá rendida a sus pies.

Está el tonto útil, enamorado del estilo, ‘bullying’ y mollero de Trump, que aplaude como foca los decretos atropellantes en materias de inmigración, fondos federales, desmantelamiento de agencias, etc., sin entender que los estados tal vez puedan soportar por un tiempo la tormenta, mientras la Isla no aguanta el clásico y trillado estornudo.

Los que criticaban a los endoctrinados del indudablemente desastroso gobierno de Biden y de las corruptas autoridades sanitarias, calificándolos de «borregos», ahora son borregos de Trump.

Hasta han salido a defender y justificar las malas de Trump con las de otros presidentes, sin entender que no solo es lo que se hace, sino cómo se hace.

Regresando al tema insular, el desdén de Trump hacia la Isla y los puertorriqueños, ha quedado plasmado en diversas ocasiones e instancias, y a no ser que surja una sorpresa, el fuetazo con caterpillar de cadena, sobre la casa de la mucama en el Caribe, no lo despinta nadie.

Veremos a ver si los fanáticos y cargamaletas, aguantan ciertas variantes en sus hábitos de chinchorreo en la «era dorada de Trump».

Trump, nacido en cuna de oro, nunca comprenderá lo que no ha vivido y decretará a su conveniencia sobre individuos prescindibles como usted y yo.
Para Trump we are not americans, we are puertoricans.

Hipnosis, gríngolas y vendas en los ojos, insisten en pasar por alto las órdenes que alejan a este personaje del nicho y santuario, del estante de las velas y los santos, ubicándolo en ruta como responsable, en tiempo record, de la peor crisis social, política, civil, jurídica y constitucional de la historia de EE.UU.

Estamos de frente y en la antesala de un choque frontal entre estadounidenses, gobiernos estatales, autoridades de ley y orden, en fin, todo lo que respire.

Porque Trump, con un discurso desnudo y transparente, simpático, familiar, prepotente, original e induplicable, vive y se alimenta de la crisis, crea la crisis, lleva la crisis al borde del abismo para forzar soluciones unilaterales, y como toda fórmula o todo juego, tiene un límite, con un ganador y un perdedor.

Aún ante esta opinión y análisis, basado en lo que se ve, tan sólido que se puede pesar, y el propio Trump se ha encargado de pronunciarlo y plasmarlo por escrito, deseo con toda franqueza equivocarme.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC
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