Logran reproducir seda
marina utilizada
hace miles de años

Redacción Nueva Isla
martes 18 de noviembre de 2025
Hoy día, este molusco está protegido y su explotación vedada. Hablamos de un molusco que habita dentro de una concha parecida a la almeja, pero de tamaño enorme, que puede alcanzar sobre 40 pulgadas de diámetro, siendo el más grande del mundo.
Según ha trascendido, un equipo de investigadores surcoreanos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang (POSTECH), descubrió que un molusco cultivado para consumo humano, considerado una delicia, pero que nunca llamó la atención fuera de la gastronomía local, puede producir filamentos similares a la Pinna nobilis con la cual se puede duplicar la seda ancestral marina del mediterráneo. Hablamos de la Atrina pectinata, conocida como “callo de hacha”, integrante de la misma familia biológica de la Pinna nobilis.
Un dato revelador fue el descubrimiento en torno a que el hermoso color dorado intenso y natural, de la seda marítima ancestral, no provenía de pigmento alguno, sino de microesferas protéicas que fueron denominadas photonin, acomodadas en capas microscópicas capaces de retener y darle matiz a la luz.
Se trata de una forma estructural de coloración, que no se degrada ni depende de sustancias químicas, por lo que es inmune a la oxidación y la fractura molecular. Estos photonin, crean capas microscópicas en la estructura interna de los hilos del molusco, reforzadas por interacciones entre los azúcares y la lectina, los cuales actúan como un tipo de prisma y no generan o utilizan pigmentos para su color dorado intenso.
Más allá de una utilidad textil:
Los hilos de la Atrina pectinata, reforzados como las de su prima Pinna nobilis, con las mismas interacciones moleculares entre proteínas y azúcares, no tan solo le brindan color y belleza, sino estabilidad mecánica y capacidad de soportar tensiones sin perder su integridad.
Hablamos de un material ultra resistente que puede ser utilizado en una amplia variedad de aplicaciones y con el cual se pueden desarrollar nuevos productos basados en fibras con color estructural, las cuales no requerirían de tintes ni metales. De hecho, pudiera ser utilizada para la creación de filamentos industriales y científicos, entre otras muchas aplicaciones.
Y lo mejor de todo es que ya la Atrina pectinata está siendo cultivada con fines gastronómicos y sus filamentos son desechados, por lo que se trata de una expansión en su utilidad, la cual pudiera tomar proporciones industriales en un futuro no muy lejano.
Así que como vemos, todos los días descubrimos, aprendemos, y cuando hacemos el cálculo, nos damos cuenta, de cómo el pasado se funde con el presente, se rescata y se reaplica, en un ciclo infinito donde el tiempo parece no existir.




