Maduro impone su mollero

y los dardos parecen

rebotar en su coraza

El tiempo corre en contra de González

Nicolas Maduro Edmundo Gonzalez1
foto periodista JSG1
Actualizado: viernes 9 de agosto de 2024

La dudosa y controvertida presidencia del dictador venezolano, Nicolás Maduro, parece sobrellevar con relativa comodidad los cuestionamientos y ataques verbales de la oposición; el rechazo de un amplio sector de la comunidad de líderes internacionales; las multitudinarias manifestaciones del pueblo airado e indignado y hasta la disidencia de componentes del alto mando militar y la Policía, tras los cuestionables resultados de las pasadas elecciones y una proclamada victoria del régimen chavista.

El tiempo comienza a jugar en contra del líder opositor Edmundo González Urrutia , de 74 años, candidato del partido Mesa de la Unidad Democrática (MUD), quien a todas luces parece ser legítimo ganador de los comicios electorales del pasado domingo 28 de julio. Una victoria que no ha podido saborear y que posiblemente nunca ostente, a no ser que Maduro acceda a entregarle de manera razonable, pacífica y voluntaria, el poder o que un golpe de estado remueva los apretados tornillos de su trono en el Palacio de Miraflores.

Mientras eso sucede, como dicen los abogados: «Tiempo que pasa, prueba que escapa».

Algo que está claro en este momento, es que ninguna crítica, opinión, retórica o rechazo de la comunidad internacional, sacará a Maduro del poder, sino los propios venezolanos; sin olvidar que el chavismo es una poderosa fuerza política.

Aún dando por cierto el resultado que alega la oposición, de un 67% vs 30%, esto representaría un apoyo a Maduro de 6.4 millones de venezolanos, tomando en cuenta que en Venezuela hay sobre 21.6 millones de electores.

El chavismo es un movimiento de origen y naturaleza revolucionaria, y una fuerza de sobre seis millones de militantes no es hueso fácil de roer, y menos lanzando dardos a distancia.

Tampoco hay que perder de perspectiva el apoyo y disponibilidad armamentista de China y Rusia, con intereses económicos y acreedores directos de parte de la monumental deuda externa de Venezuela, estimada en sobre $150,000 millones de dólares y pactada en su inmensa mayoría con Hugo Chávez y su sucesor, Maduro.

Lo más reciente: mucha retórica externa y poca garra de la oposición

El viernes 9 de agosto la exdiputada y lider opositora María Corina Machado, quien cedió su candidatura a González Urrutia al estar impedida por orden judicial de aspirar a cargos públicos ni salir del país debido a sus ataques políticos contra los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, hizo un llamado al gobierno mexicano para que se pronuncie y utilize su influencia para que Maduro acepte los resultados de los comicios y «los términos de una negociación razonable con garantías para las partes».

Machado se dirigió en mensaje a la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador diciendo: «El gobierno mexicano tiene una enorme responsabilidad en esta hora, porque tiene el vínculo, el canal directo con Nicolás Maduro», expresó en conferencia de prensa virtual la reconocida lider opositora.

Por su parte, el miércoles 7 de agosto, González Urrutia insistió en hacer un llamado al «diálogo franco» y a «recuperar la sensatez», así como rechazó presentarse a testificar ante la Sala Electoral, alegando lo que nadie duda: que «en estas condiciones estaría en absoluta vulnerabilidad».

Los gobiernos de Brasil y Chile, encabezados por sus presidentes, Ignacio Lula da Silva y Gabriel Boric emitieron fuertes pronunciamientos en torno al rechazo, fraude electoral e ilegitimidad del gobierno de Maduro.

Como dato curioso, ambos líderes se han ofrecido como mediadores en el conflicto, echando a un lado la regla de oro de todo proceso de mediación: neutralidad.

Por otro lado, hasta los líderes regionales de la Iglesia Católica en Venezuela, encabezados por el cardenal venezolano, Diego Padrón, tronaron contra el gobierno y la represión chavista de Maduro, a quien acusaron de establecer un régimen totalitarista.

Mientras eso sucede, las detenciones de personas, basadas en asociación con las manifestaciones o de instar a un discurso contrario al régimen, son la orden del día en Venezuela; y la represión abierta, sin reservas ni escrúpulos, ha sido la opción y vía adoptada por el gobierno de Maduro, para forzar a las aguas crecidas llegar a su nivel y continuar a título de perpetuidad en el poder.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico                                Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC

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