Mellado alega ignorancia

fue factor pasado cierre

impuesto por COVID

Se distancia de “Tatito” con las mascarillas

viernes 9 de febrero de 2024

Ante el rechazo que ha tenido la insólita y anacrónica imposición del uso obligatorio de mascarillas en la Cámara de Representantes, por parte del presidente de dicho cuerpo legislativo, Rafael “Tatito” Hernández, el secretario del Departamento de Salud (DS), Carlos Mellado López se distanció de la medida adoptada en entrevista en el medio digital Noticel, y en medio de sus explicaciones reconocíó que su desconocimiento como médico llevó a recomendar el cierre de negocios y servicios, debido a la pandemia de COVID-19 en 2021.

Mellado López, explicó que aunque recomiendan el uso de mascarillas y se han reportado “400 personas ya confirmadas (de COVID) y tenemos unas 4,000 personas de casos sospechosos”,
los decretos de uso obligatorio de las mismas están vinculados a medidas preventivas en caso de que merme la disponibilidad de camas en los hospitales, algo que está lejos de suceder.
En su explicación, Mellado, quien ha sido un férreo defensor de las vacunas del COVID, aunque fue víctima de una reacción adversa grave a éstas, volvió a repetir que “siempre hemos establecido que la vacuna no es un escudo, la vacuna es simplemente lo que ha demostrado, que reduce mortalidad y morbilidad”, al parecer olvidando que existe vasto pietaje de él en compañía del gobernador, Pedro Pierluisi, presentando dicha sustancia experimental precisamente como un tipo de escudo, capaz de brindar hasta un 95% de protección de contagio, hasta que se percataron del fracaso de las mismas y modificaron paulatinamente el discurso, enfocando el mismo en protección contra hospitalización y muerte.
Mellado López, quien durante las pasadas vistas del PC 1948, que busca proteger el derecho parental y derogar la vacunación compulsoria en las escuelas, ha hecho extensivo su discurso a las vacunas tradicionales, presentadas por décadas como escudo protector contra polio, sarampión, etc., para incluirlas en ese mismo paquete de protección contra “hospitalización y morbilidad” u “hospitalización y muerte”.
Esto cuando la reconocida inmunóloga y pediatra, Dra. María Carrascal, volvió a advertir en las vistas que la inmunización obligada y a mansalva, sin estudios de la predisposición genética y polimórfica de cada niño a reacciones adversas a corto y largo plazo, es una práctica irresponsable instituida en nuestro sistema de salud.
Lejos del discurso de Mellado López y el nuevo enfoque de vacunación contra “hospitalización y muerte”, lo cierto es que en Puerto Rico, durante décadas, la gente se ha vacunado para protegerse de contagios y no de los resultados del contagio.
Por tal razón, el P.C. 1948 busca el consentimiento informado, la discreción y determinación voluntaria, versus la compulsoriedad.
En su alocución, el secretario hizo una analogía de la pasada situación durante la pandemia y la situación actual, llegando a aceptar que su desconocimiento médico del COVID-19 fue factor para recomendar el pasado cierre: “Mucha gente piensa que el gobierno va a obligar a cerrar, pero es que en aquel momento había que hacerlo, porque yo como médico no sabía de covid porque fue algo que llegó nuevo y cambió la medicina; y ante no tener tratamientos a lo desconocido. ¿Qué tiene que hacer el gobierno? Evitar que se le pegue a toda la gente. Así que había que cerrar y poner mascarillas, porque no teníamos ni tratamiento ni pruebas”, expresó Mellado López.
Durante la pasada pandemia, se decretó en Puerto Rico un estado de emergencia estatal, posterior a la declaración de emergencia nacional. Un estado de emergencia que viabilizaba toda suerte de decretos, incluyendo cierres y forzar la vacunación, so pena de no recibir servicios. Todo esto sin cumplir con uno de los parámetros fundamentales requeridos para adoptar tal medida: Que se hayan agotado camas y equipos en los hospitales.
En la Isla se creó una falsa expectativa de que los hospitales estaban abarrotados a capacidad, lo cual era falso, y así nos lo confirmó en entrevista a este medio NUEVAISLA.com un director médico de dos hospitales en Puerto Rico en 2021.

De hecho, el Dr. Fernando Cabanillas reconoció en 2022, en entrevista con este medio, que no tan solo no existía un estado de emergencia, sino que nunca lo hubo.
El decreto de emergencia estatal era requisito para acceder a fondos federales.
El COVID-19 nunca superó el 1.5% de mortalidad (letalidad) en la Isla. Muy por debajo de muchas enfermedades infecciosas.
Las vacunas contra el COVID-19 han producido una avalancha de reacciones adversas graves en la Isla, incluyendo la exacerbación de condiciones preexistentes y muertes, algo que el gobierno y los principales medios han mantenido oculto a la población.
Actualmente, existen investigaciones, a nivel mundial y en el propio Congreso de EE.UU., en torno a estas vacunas, sus reacciones y efectos, así como los datos que las autoridades han ocultado.
Las mascarillas no funcionan como barrera protectora, debido a que los virus son exponencialmente más pequeños que los orificios del tejido de los cuales están fabricadas; así de simple.
Esto además de reducir hasta en un 30% el flujo de oxígeno y la eliminación de CO2, entre otros factores detrimentales para la salud.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico                Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) Washington DC