Muerte a la energía limpia

en EE.UU. tras recortes de

subsidios y créditos fiscales

Profundo golpe al sueño ambiental

placas solares recorte de subsidios
foto periodista JSG1
jueves 24 de julio de 2025

La política energética de la administración Trump, basada en combustible fósil, recortes por decenas de miles de millones en subsidios ya aprobados para la implantación de redes solares y recorte de créditos contributivos a la industria manufacturera de placas y sistemas de energía limpia, sencillamente ha provocado más que la desaceleración de esta industria, sino la muerte de innumerables proyectos de inversión por parte de empresas y estados. Hablamos de un freno en seco a un cohete en pleno ascenso.

Una jurisdicción como Puerto Rico, en medio de la crisis energética más severa en Estados Unidos, con más de $1,000 millones asignados para una transformación a energía limpia, ha tenido que cambiar de paradigma, discurso y proyección, toda vez que todo un andamiaje con preparativos a un costo millonario, ha tenido que hacer un viraje de 360 grados y toda una industria de energía solar aún no termina de asimilar la magnitud del impacto que esto representa.

Hablamos de una jurisdicción pobre y ultranecesitada, que tan solo en el inicio de la primera etapa de la promisoria transformación, ya cuenta con cerca de un 25% de toda su producción energética a través de placas solares en los techos de casas e industrias.

Pero el consuelo, si alguno, es que el problema no es solo de Puerto Rico, sino que la administración Trump, a menos que modifique su política energética, la cual está atada a su política de aumento sustancial en las métricas de extracción petrolera, enfrenta la advertencia de un golpe de cientos de miles de millones en pérdidas, tras las enmiendas a la ley de impuestos y gastos, así como la aprobación del “gran y hermoso” proyecto presupuestario a principios de julio.

Un párrafo introductorio de una nota de Reuters del 24 de julio de 2025, resume parte del problema de esta manera: “El fabricante de paneles solares Bila Solar, con sede en Singapur, suspende sus planes de duplicar la capacidad de su nueva fábrica en Indianápolis. Los planes de su rival canadiense Heliene para una planta de células solares en Minnesota están bajo revisión. El fabricante noruego de obleas solares NorSun evalúa la posibilidad de seguir adelante con la construcción de una fábrica en Tulsa, Oklahoma. Y dos parques eólicos marinos, con todos los permisos necesarios en el noreste de Estados Unidos, podrían no construirse nunca.”

La empresa de investigación energética Rhodium advierte que la ley pone en riesgo $263,000 millones de dólares en instalaciones eólicas, solares y de almacenamiento, así como $110,000 millones de dólares de la inversión anunciada en el sector manufacturero para respaldarlas.

Todo esto en adición a provocar un descomunal aumento en los costos de la energía industrial hasta en $11,000 millones de dólares en poco menos de diez años, lo cual es sinónimo y garantía de más inflación, como lluvia sobre mojado.

Una situación agravada por una política arancelaria volátil e inestable, en donde el costo de la materia prima para la manufactura es mayor y el sueño de ser sustituida por materia prima estadounidense, a un costo similar o menor, es hoy día exactamente eso: un hermoso y gran sueño.

Y aunque la luna se conquistó con un sueño, hablamos de altos costos transferidos al consumidor a corto y mediano plazo. Esto en adición a quedar varado el sueño medioambiental de menos emanaciones de gases de efecto invernadero. Una ruta que había que cerrar en su construcción bajo el discurso de que se trata de una falacia, el calentamiento global y el daño a la capa de ozono.

La muerte o en el mejor de los casos, el engavetamiento de la política medioambiental para la implantación y/o transformación a energía limpia, hasta que llegue otra administración que la retome, con las pérdidas y desfaces que propone, surge anacrónica y antagónicamente en medio de otra política y discurso de desarrollo para la supremacía de EE.UU. en el campo de la inteligencia artificial (IA), para la cual se ha destinado una inversión de $500,000 millones para la construcción de megacentros de data que consumirán una cantidad de energía nunca antes vista ni imaginada.

Según datos provistos por la consultora ICF International, la demanda de electricidad en EE.UU. crecerá en un 25% para 2030, impulsada por el aumento de la IA y la computación en la nube. Lo cual es sinónimo de más consumo de combustible fósil, y como dijo el presidente en su pasada campaña: “¡perforar, perforar, perforar!” Esto antes de nombrar a su amigo y ejecutivo de la industria petrolera y del gas, Chris Wright, como secretario del Departamento de Energía de Estados Unidos. El mismo que escribió en 2023 en su perfil de Linkedin: “No hay crisis climática y tampoco estamos en medio de una transición energética”.

Con los cabros velando las lechugas, sumado a una agenda de recortes y reasignación de fondos hacia otras inversiones, el innovador mundo de las placas solares y la energía limpia, pasará a ser parte de una leyenda urbana, respaldada por los que corren en busca del jamón.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico

Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)

Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC

 

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