Pacto de Futuro:
Aprieta la ONU su impulso
hacia la Agenda 2030


Durante la pasada Cumbre del Futuro efectuada del 22 al 23 de septiembre, durante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los líderes mundiales aprobaron el denominado Pacto de Futuro, Pacto que incluye un Pacto Digital Global y una Declaración sobre las Generaciones Futuras. El Pacto cubre una amplia gama de temas que incluyen la paz y la seguridad, el desarrollo sostenible, el cambio climático, la cooperación digital, los derechos humanos, el género, la juventud y las generaciones futuras, y la transformación de la gobernanza global.
El pacto que fue suscrito por 143 países, incluyendo a Estados Unidos e Israel, fue rechazado por Argentina, Venezuela, Irán, Rusia, Corea del Norte, Haití, Nicaragua, Guinea Ecuatorial, Somalia e Uzbekistán, entre otros.
Los países que rechazaron el pacto lo hicieron por intereses no necesariamente compartidos.
En el caso de Argentina y su presidente Javier Milei, este rechaza el pacto por asegurar que está planificado por un organismo (ONU) que se ha convertido en un «Leviatán de múltiples tentáculos» que «ha sido reemplazado por un modelo de gobierno supranacional de burócratas internacionales que pretenden imponerle a los ciudadanos del mundo un modo de vida determinado».
La Organización Mundial de la Salud (OMS), el brazo salubrista de la ONU, ya se había pronunciado optimista en que se alcanzara el pacto, que interpreta como un avance de solidaridad con los esfuerzos de enmiendas en mayo de 2025 al Reglamento Internacional de la Salud (RIS) que propone la inherencia directa en la toma decisional y direcrices que deben seguir las naciones en situaciones de pandemias y mandatos relacionados al calentamiento global convertido en un asunto de salud pública.
Entre las múltiples disposiciones contenidas en el pacto, prima el consenso de intensificar la aceleración hacia el pleno cumplimiento de las metas establecidas en la denominada Agenda 2030.
En el expositivo número doce del documento, se encuentra el compromiso de impulsar la implementación de la controvertida Agenda 2030, la cual trae consigo una visión socialista global, con cambios drásticos, inclusive en los modelos económicos conocidos, enmarcados en una encumbrada filosofía de desarrollo sostenible que luce encomiable a simple vista.
«Planificaremos para el futuro y fortaleceremos nuestros esfuerzos colectivos para impulsar la plena implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible para 2030 y años posteriores.
Seguimos firmemente enfocados y comprometidos con el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030.
Mantendremos nuestros esfuerzos para construir el futuro que queremos abordando los desafíos existentes, nuevos y emergentes para el desarrollo sostenible para 2030 y años posteriores.
Decidimos: (a) Avanzar significativamente hacia el logro pleno y oportuno de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible para 2030, incluso mediante el fortalecimiento del papel del foro político de alto nivel sobre el desarrollo sostenible como plataforma principal para el seguimiento y examen de la agenda de desarrollo sostenible; b) Invitar al foro político de alto nivel, bajo los auspicios de la Asamblea General, a considerar en septiembre de 2027 cómo avanzaremos en el desarrollo sostenible para 2030 y más allá, como una prioridad y en el centro de nuestro trabajo», reza el documento.
El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC


