Gira asiática: Francisco

combate cambio climático

y extremismo religioso

Aborda interés común con otras religiones

Jubilados en defensa de sus pensiones

Redacción Nueva Isla

jueves 5 de septiembre de 2024

Durante su gira asiática de 11 días, una ambiciosa iniciativa del papa Francisco para lograr el objetivo de que la Iglesia católica alcance zonas que no son tradicionalmente de cultura cristiana y donde el catolicismo es una absoluta minoría, el pontífice enfrenta no tan solo su viaje más largo, sino uno de los más grandes desafíos de su mandato, bajo un manto de diplomacia y una visión de apertura y apuntalamiento de relaciones con otras religiones, muy en especial la musulmana.

Francisco llegó a Indonesia, donde destacó la necesidad de unir esfuerzos para combatir, según su agenda, dos de los mayores desafíos del mundo actual: el cambio climático y el extremismo religioso.

Durante su paso por la mezquita Istiqlal, la más grande del sudeste asiático, ubicada en Jakarta, el pontífice firmó junto con el gran imán de Indonesia, Nasaruddin Umar, una declaración conjunta que aborda estos problemas globales.

El documento, conocido como la «Declaración de Istiqlal», resalta que tanto el cambio climático como la deshumanización, especialmente a través de la violencia y el uso de la religión como instrumento para justificar conflictos, son crisis de gran magnitud que afectan a la humanidad.

“El fenómeno global de la deshumanización se caracteriza especialmente por la violencia y los conflictos generalizados, que a menudo causan un número alarmante de víctimas”, reza la declaración firmada por ambas autoridades religiosas.

Francisco, quien ha sido un defensor del medio ambiente, desde el inicio de su pontificado en 2013, subrayó que la explotación de los recursos naturales está llevando a consecuencias devastadoras como el calentamiento global, desastres naturales y patrones climáticos impredecibles, lo que afecta la convivencia pacífica entre las naciones.

El papa aprovechó la ocasión para recalcar el papel crucial de la religión en la promoción de la dignidad humana, llamando a no permitir que el fundamentalismo ni la violencia se apoderen de las creencias religiosas.

La visita a Indonesia, un país con la mayor población musulmana del mundo, también tuvo un significado simbólico para la minoría católica del país, que representa alrededor del 3% de los 280 millones de habitantes.

El sacerdote católico de Jakarta, Hieronymus Sridanto Ariwobo, comentó que la visita de Francisco «refuerza nuestra fe» y simboliza la sólida relación entre musulmanes y cristianos en el país.

Además de su participación en la mezquita, el papa visitó el «túnel de la amistad», una conexión subterránea entre la mezquita y la catedral católica de Jakarta, y fue testigo de una recitación del Corán realizada por Syakila, una joven ciega que ganó un concurso nacional de recitación.

El pontífice, de 87 años, que se desplaza en silla de ruedas, debido a problemas de salud, tiene previsto celebrar una misa en el Estadio Nacional de Jakarta ante más de 80,000 personas. Su viaje por el sudeste asiático y el Pacífico Sur continuará en Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur, en lo que se considera uno de los viajes más largos y demandantes de su pontificado.

 

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