Pasada Cumbre

climática COP30:

Acuerdo frágil y

tensiones al límite

acuerdo Cumbre climatica 2 2025

Redacción Nueva Isla

lunes 24 de noviembre de 2025

Durante la pasada Cumbre Climática COP30, celebrada en Belem, Brasil, cuando el fracaso parecía inminente, el presidente de la conferencia, André Correa do Lago, recordó a los delegados que no alcanzar un consenso tendría un costo político global. Con Estados Unidos ausente tras la decisión del presidente Donald Trump de abandonar la cooperación climática internacional, la presión para mostrar unidad era mayor que nunca.

Finalmente, sobre 190 países aprobaron un acuerdo que triplica los fondos destinados a la adaptación climática en naciones vulnerables. Sin embargo, el texto evitó mencionar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, lo que provocó reacciones divididas: algunos lo celebraron como un avance; otros lo calificaron de insuficiente e inclusive de “broma”.

Las negociaciones, marcadas por dos semanas de tensiones, incluyeron protestas de comunidades indígenas, amenazas de Arabia Saudita de bloquear cualquier referencia que afectara a su industria petrolera y fuertes críticas de Panamá, que tildó las conversaciones de “espectáculo de payasos”. La sesión plenaria en su clausura se suspendió por más de una hora por objeciones de Colombia, alegando que no se habían escuchado sus objeciones al acuerdo. Al firmarse finalmente el acuerdo, Correa do Lago no pudo contener las lágrimas.

La ausencia de Washington pesó sobre todo el proceso. El jefe climático de la Unión Europea (UE), Wopke Hoekstra, reconoció que sin Estados Unidos, tradicional aliado europeo en las negociaciones, era más difícil impulsar compromisos ambiciosos. La UE terminó cediendo a la presión de Arabia Saudita para retirar del texto cualquier referencia a los combustibles fósiles.

El resultado también dejó en el aire compromisos de protección forestal, lo que generó frustración entre países latinoamericanos.

El negociador panameño Juan Carlos Monterrey señaló duramente que el resultado neto de la cumbre climática no atendiera los bosques ni mencionara los combustibles fósiles: «Una COP de Bosques sin ningún compromiso sobre los bosques es un chiste muy malo. Una decisión climática que ni siquiera puede mencionar los combustibles fósiles no es neutralidad, es complicidad. Y lo que está sucediendo aquí trasciende la incompetencia», declaró Monterrey.

Para algunos analistas, la COP30 dejó un sabor amargo. Aleksandar Rankovic, del centro de estudios The Common Initiative, resumió la percepción crítica: “La forma en que concluyeron las conversaciones de Belém fue como toda la cumbre: opaca, de procedimiento cuestionable, sustancialmente vacía, pero disfrazada como la cumbre del multilateralismo”.

Pese a las críticas, el aumento de la financiación para la adaptación fue visto como un logro por la Alianza de Pequeños Estados Insulares. Su presidenta, Ilana Seid, calificó el acuerdo como una victoria para el multilateralismo y un paso necesario para mantener vivos los objetivos del Acuerdo de París, de 2015.

El exvicepresidente estadounidense, Al Gore sostuvo que el resultado representa apenas “el piso” de lo que el mundo debe hacer y “no el techo que limita lo que es posible».

Gore aseguró que aunque los productores de petróleo lograron bloquear el lenguaje sobre la eliminación progresiva de combustibles fósiles, más de 80 países respaldan los esfuerzos de Brasil para desarrollar una hoja de ruta en ese sentido.

Los próximos meses pondrán a prueba la capacidad del sistema multilateral para concretar esa aspiración nada fácil de alcanzar, ante los poderosos intereses que enmascaran los verdaderos intereses. Brasil deberá liderar la redacción del plan global para abandonar los combustibles fósiles y, al mismo tiempo, movilizar los recursos prometidos a las naciones más vulnerables.

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