Escepticismo global ante

advertencias de catástrofe

mundial a causa de la IA

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foto periodista JSG

lunes 14 de septiembre de 2026

Para millones de personas alrededor del planeta, las advertencias de los creadores de la inteligencia artificial (IA), en torno a la posibilidad de que esta pueda desarrollar autocontrol, poder decisional y un tipo de personalidad destructiva que degenere en robo de datos, secuestro de plataformas, sabotaje, terrorismo e inclusive la destrucción de sistemas y hasta ataques nucleares, no pasa de ser una falacia creada como estrategia en la lucha por el control de una mega industria en pleno crecimiento. En otras palabras, muchos lo ven como un cuento de camino, más parecido al guión de una película que a toda posibilidad real.

El asunto volvió a tomar relevancia tras las declaraciones del joven investigador de Inteligencia Artificial británico, Jacob Coxon, quien tras tres años laborando con la empresa líder en esta tecnología, Anthropic, así como anteriormente en OpenAI, publicó unas comprometedoras expresiones en sus redes: “Pasé los últimos tres años investigando el preentrenamiento tanto en OpenAI como en Anthropic. Ninguna de las dos empresas actúa con responsabilidad. Están avanzando a toda velocidad hacia la superinteligencia auto-mejorada y jugando con nuestras vidas… pronto se convertirá en sistemas sobrehumanos capaces de hackear cualquier cosa, revolucionar cualquier campo de la noche a la mañana y adquirir poder y recursos reales», señaló Coxon, quien urge a tomar acción y que se regule el desarrollo y aplicación de esta tecnología.

Sus declaraciones trascendieron al punto de que el propio fundador de Anthropic, Dario Amodei, afirmó en una entrevista en el programa ‘Sunday Morning’ de CBS durante el pasado fin de semana: «No les voy a mentir: existen peligros reales. Y creo que durante demasiado tiempo la industria le mintió a la gente sobre el hecho de que esta tecnología tenía riesgo. Nosotros nunca lo hicimos, pero mucha de la industria lo hizo», declaró Amodei.

Amodei propone como medida de seguridad «un ritmo más lento» en el desarrollo de la tecnología, advirtiendo que: «Si construimos de la manera incorrecta, la probabilidad de que ocurra algo malo es muy alta».

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A esta iniciativa de regulación y ralentización, en la carrera que ya se ha establecido para el dominio mundial de la IA, se unieron nada menos que los competidires de Amodei: Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI.

El asunto llegó a la Oficina Oval, produciendo la reacción de uno de los mayores escépticos de esta teoría catastrófica, el presidente Donald Trump, quien expresó durante el pasado fin de semana: «Podemos poner salvaguardas, podemos hacer esto y aquello. Pero creo que hay muchas fuerzas negativas planteando el tema que no deberían estar planteándolo. Y están planteando cosas que no van a suceder… Estamos liderando ante China en IA. Somos el país más sofisticado del mundo. Y, francamente, quiero mantenerlo de esa manera, porque quien gane con la IA, gana», declaró el mandatario.

Las declaraciones de Trump no frenaron las advertencias y el alto comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Volker Türk se unió el lunes 14 de septiembre a la lista de los que están en record, dejando claro que si no se toma acción ante el avance de la IA todos los derechos humanos “están en riesgo, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad”.

Según Türk «la actual carrera hacia una IA cada vez más potente supone un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vida», al punto de «paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear en el corazón mismo de las instituciones democráticas”.

Nada que no se hubiera dicho antes:

El cuento del lobo no es nuevo. En mayo de 2023, el Premio Nobel de física, Geoffrey Hinton, conocido como el «padrino de la inteligencia artificial», quien renunció a su posición al frente del desarrollo de los programas de IA de Google, había advertido de los riesgos de esta tecnología y el potencial de que la IA pudiera autocontrolarse, escapando del control humano.

«No creo que deban ampliar esto más hasta que hayan entendido si pueden controlarlo», expresó en entrevista para The New York Times el creador del concepto de red neuronal artificial, que escapa a una mera compilación de programas, algoritmos y comandos, asemejándose a la manera en que piensa el ser humano, incrementando exponencialmente la memoria, velocidad y efectividad en el procesamiento de datos a nivel neuronal.
Hace ya más de tres años que Hinton explicaba que los sistemas de IA «a menudo aprenden un comportamiento inesperado de la gran cantidad de datos que analizan», y que «las personas y las empresas permiten a los sistemas de IA no solo generar su propio código, sino también ejecutar ese código por su cuenta».

Imagínese usted amigo lector cuánto pudo haber adelantado en ese tiempo un sistema abierto de aprendizaje de un supercerebro artificial al garete. ¿Y si ese supercerebro fue o está siendo entrenado por criminales, anarquistas o terroristas? Piense usted.

Lo que se ventila aquí y que pocos redactores se atreven a publicar sin rodeo, debido a la etiqueta de ficción y exageración que lo enmarca, es bastante sencillo: que la IA piense por sí misma, se proteja a sí misma y tome control decisional por sí misma, sin que nadie luego pueda controlarla, sino tener que buscar la manera de combatirla e inclusive destruirla.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico

Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)

Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC

 

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