Salud natural
Granada contra cáncer,
inflamaciones,
envejecimiento y más

Redacción Nueva Isla
Más allá del delicioso sabor agridulce de la jugosa pulpa que recubre sus semillas, la granada (Punica granatum L.) es literalmente una farmacia de la naturaleza, una superfruta o superalimento capaz de aportar cantidades significativas de vitaminas, minerales y biocomponentes con un amplio espectro de propiedades preventivas y medicinales.
La granada es rica en antioxidantes (polifenoles, antocianinas), vitaminas (C, folato) y minerales (potasio, magnesio, hierro), que ofrece beneficios cardiovasculares (reduce colesterol y presión arterial), digestivos (fibra, prebiótico), antiinflamatorios (artritis, cerebro), y para la piel (colágeno, anti-envejecimiento).
Precisamente, debido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, sumado a su capacidad para fortalecer el sistema inmune se le atribuyen propiedades anticancerígenas.
Veamos a continuación las propiedades y beneficios de este superalimento, cuyo consumo no tan solo se limita a la pulpa de sus semillas, bien sea de manera natural o en jugos, sino también su cáscara, la cual aunque es extremadamente amarga, se utiliza en teses y tinturas, así como sus semillas de las cuales se extrae aceite para diversas aplicaciones.
Antioxidante: Posee alto contenido de polifenoles, flavonoides y elagitaninos, superando a otros alimentos como el té verde y el vino tinto. De hecho, las semillas de granada obtienen su brillante color rojo de los polifenoles, que son poderosos antioxidantes. El jugo de granada contiene niveles más altos de antioxidantes que la mayoría de los jugos de frutas, los cuales ayudan a la eliminación de radicales libres, proteger a las células de daños y reducir la inflamación.
Las punicalaginas y antocianinas presentes en la granada ayudan a combatir el estrés oxidativo y eliminar los radicales libres en nuestro cuerpo, responsables del envejecimiento prematuro y diversas enfermedades.
Anticancerígeno: Estudios preliminares sugieren que puede inhibir el crecimiento de células cancerosas en la próstata, hígado, colon y mama. Su alta cantidad de antioxidantes ayudan a la protección y regeneración celular. Así también, su alta cantidad de vitamina C, sumado a sus propiedades antiinflamatorias, hacen que sea un fuerte aliado para los pacientes de cáncer, al igual que para la prevención de la enfermedad.
Antiinflamatorio: Combate la inflamación en el cuerpo, ayudando contra la artritis y otras enfermedades inflamatorias crónicas, además de mejorar el flujo sanguíneo y reducir las inflamaciones producto del ejercicio.
Los flavonoles presentes en el jugo de granada no pasteurizado ayudan a bloquear la inflamación que contribuye a la osteoartritis y al daño de los cartílagos. Se estudian sus posibles efectos beneficiosos en el tratamiento de la osteoporosis, artritis reumatoide y otros tipos de artritis e inflamación de las articulaciones.
Antiviral e infecciones: Tanto el jugo como la cáscara de la granada ha probado ser útil para contrarrestar las infecciones. Es antiviral y antibacteriana utilizada en la medicina tradicional contra infecciones y virus comunes.
La cáscara de la granada ayuda a combatir bacterias como Escherichia coli, Salmonella y Staphylococcus aureus, además de mostrar actividad contra la malaria.
Tradicionalmente, su cáscara se ha usado para hacer gárgaras contra infecciones e inflamación de la garganta. Además ayuda a tratar la gingivitis y la periodontitis gracias a sus compuestos bioactivos, como flavonoides, ácidos fenólicos y taninos, que poseen propiedades antioxidantes y antimicrobianas.
Estos compuestos combaten las bacterias que provocan la inflamación de las encías, reducen el daño oxidativo en los tejidos y contribuyen a mantener la salud bucal, favoreciendo la reparación y protección de las encías afectadas.
Salud Cardiovascular: Protege arterias, ayuda a reducir el colesterol LDL, conocido como colesterol «malo». También ayuda a disminuir la presión arterial. Estimula la eliminación de placa en las arterias, previniendo la aterosclerosis.
Función Cerebral y Alzheimer: Gracias a su alta concentración de antioxidantes, se le atribuye la capacidad de detener el progreso de la enfermedad del Alzheimer, proteger las neuronas, la memoria y la función cognitiva.
Piel y antienvejecimiento: Se le atribuye estimular la producción de colágeno, además de proteger contra radicales libres y el efecto de los rayos UV. Como mencionamos anteriormente, las punicalaginas y antocianinas presentes en la granada ayudan a combatir el estrés oxidativo y eliminar los radicales libres responsables del envejecimiento. La cáscara de la granada favorece la cicatrización de heridas y la reparación de la piel.
Sistema Digestivo: Ayuda a mejorar la digestión. Se le atribuye mejorar el tránsito intestinal y tiene efecto prebiótico, beneficiando la flora bacteriana intestinal. Ayuda a reducir la inflamación en los intestinos. Puede ser de beneficio para las personas con enfermedad de Crohn y otras enfermedades intestinales inflamatorias. Se ha utilizado para tratar problemas del estómago como diarrea y disentería.
Diabetes: Aunque se trata de un fruto dulce, su consumo moderado en personas diabéticas ha probado ser seguro y beneficioso para controlar los niveles de glucosa en la sangre. De hecho, la granada se ha utilizado tradicionalmente como un remedio para la diabetes en el Medio Oriente e India a través de teses de su cáscara. Se le atribuye ayudar a disminuir la resistencia de la insulina y reducir el azúcar en sangre.
Afrodisíaco: Ayuda a aumentar los niveles de testosterona y mejorar la función eréctil.
¿Cómo consumir la granada?
Natural y fresca: Comiendo las semillas directamente, estas pueden ser tanto mascadas y expulsadas, como ingeridas sin peligro de toxicidad alguna. No es recomendable ingerir las semillas si padece de divertículos.
Jugo: Asegúrese que sea 100% natural. Preferiblemente fresco o casero, toda vez que la pasteurización reduce la vitamina C y otros componentes.
Aceite de Semilla: Rico en ácidos grasos y antioxidantes, para uso tópico y beneficios en la piel.
Té de granada:
10 g de la cáscara de granada
1 taza de agua hirviendo.
Coloque la cáscara en la taza de agua hirviendo. Tape y deje reposar durante 10 minutos.
CONTRAINDICACIONES:
El consumo frecuente de granada no es recomendable para personas hipotensas (baja presión), personas con gastritis/úlceras (por acidez) y con problemas renales por su alto contenido de potasio.
Puede reaccionar negativamente con los medicamentos para la presión arterial y el colesterol, como las estatinas.
Puede interactuar adversamente con medicamentos anticoagulantes y potenciar sus efectos.
Detenga su consumo si experimenta alguna reacción alérgica o adversa.




