¡Grooming a la gansería!

Quedan salivando

aseguradoras tras revisión

tarifas Medicare

Pacientes y proveedores son jamón de sandwich

viernes 5 de abril de 2024

Tras el informe de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, en inglés) en torno a las nuevas tarifas de Medicare Advantage (MA), las cuales entrarán en vigor en 2025 y que a vuelo de pájaro ubica en un 65% menos que en los estados, los pagos base promedio en Puerto Rico, el hormiguero de la salud quedó vestido, revuelto y alborotado.
Esto después de un largo baile en los billones, repleto de sobrecodificación rampante para la sobrefacturación, por parte de las aseguradoras y algunos proveedores inescrupulosos que se han prestado para el juego de esa ruleta rusa.

Las aseguradoras contaban con que la revisión de tarifas traería consigo igualdad en pago con los estados y un fabuloso 3% de aumento en los vagones de billetes.
Al parecer, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. (HHS, por sus siglas en inglés) y los CMS no son tontos o han dejado de serlo o tienen otra estrategia en mente, y lejos de premiar el festín de las aseguradoras y los absurdos pagos a tutiplén de servicios como grooming  a mascotas, en medio de una descomunal crisis de salud, determinaron dejar la Isla con un alegado “deficit” estimado en $400 millones y devolverle el discurso de terror al gobierno para que en lugar de estirar la mano, barra la casa y resuelva lo que le toca, exigiendo administración y cuentas claras.

Ejemplo de esta situación, que lleva largos años sucediendo en la Isla, puede apreciarse en la foto de abajo, enviada por un reconocido médico a este medio NUEVAISLA.com, en donde se ve un dedo del pie de un paciente  con diabetes, en estado prácticamente necrótico, a quien su aseguradora le niega la insulina: “Un diabético con una ulcerita, porque está en ‘el roto de la dona’ y su plan no le cubre la insulina. Prefieren antibiótico tx combinada, un podiatra (dr. que presume de médico [dice en paréntesis nuestra fuente]) y de seguro una amputación con todos sus costos y efectos secundarios. Pero…. pagan el grooming del perro”, expresó el galeno, al cual protegemos su identidad.

La jurisdicción de Puerto Rico, en donde un medicamento puede alcanzar un precio de siete veces más que en países como Cánada, e inclusive en estados de EE.UU., los pacientes viven un calvario mensual con muchos medicamentos que no alcanzan para el mes o que el paciente ha alcanzado su “gasto máximo”.
El paciente de la foto es beneficiario MA y agotó su cuota de gasto en medicamento: “El paciente llegó al gasto máximo y ahora tiene que esperar dos o tres meses. Imagínate, estamos en abril, ahora tiene que esperar hasta finales de julio. Si no corre (el paciente) pierde el dedo. Eso es para que tu veas como están las cosas”, nos explicó nuestra fuente médica.
Puerto Rico vive una inflación artificial de medicamentos y servicios, cuya “solución”, según los “mercaderes de la salud”, está cifrada en más fondos, en lugar de corregir la fuente del problema.
En un aparente intento de manejar la opinión pública y justificar el desmadre administrativo y el festín detrás de los llamados “determinantes sociales”, que dan paso al grooming, corte de grama, etc., que no son otra cosa que incineradoras de fondos en una jurisdicción con una profunda crisis de salud, el presidente de la Asociación de Productos de Medicaid y Medicare Advantage (MMAPA, en inglés) Roberto Pando expresó: “Lamentablemente, las circunstancias particulares de pobreza de Puerto Rico y la política pública que guía a MA a cubrir las necesidades básicas de los beneficiarios parecen estar obstaculizando los esfuerzos para eliminar las disparidades en los pagos básicos. Instamos a la Administración Biden, así como a los líderes de la Administración y del Congreso, a buscar una manera de tomar medidas significativas”.
¿”Medidas significativas” o más fondos para continuar haciendo lo mismo?

Resulta tan ideal, como apremiante, que se otorguen más fondos y balance proporcional con los estados, si ese dinero termina realmente beneficiando al paciente y a los proveedores de servicios de salud, cansados de promesas que nunca se materializan bajo el control de las aseguradoras.

Sin embargo, Puerto Rico, donde el gobierno mantiene un discurso político para las gradas, con una alegada preocupación y sentido de urgencia, ante una crisis de salud que no se resuelve y se financia con fondos Medicare y Medicaid, que terminan con cientos de millones en las cuentas de empresas y medios publicitarios, en lugar de la salud del paciente y justicia tarifaria para los proveedores, lleva tiempo bajo la lupa de las agencias federales, que ya conocen el problema de fraude, desvío de fondos y el discurso del “ay bendito” y terror, del “Cartel de la Medicina en Puerto Rico”.

Más allá de si ante el “llanto”, la “batidora”, el “corre y corre” y la campaña mediática, surge otra acostumbrada dosis de “misericordia” en Washington, que pueda terminar echándole un chorrito adicional de sirop a la piragua, el problema subyacente continuará siendo el mismo y las soluciones también.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico                Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) Washington DC